El poder inspirador del deporte para motivar

El deporte es una metáfora de la vida.

Quizá como ninguna otra disciplina, el deporte nos inspira acerca del esfuerzo en solitario y el trabajo en equipo. Y nos proporciona ejemplos de éxito que nos alientan e invitan a superarnos. El deporte es, igualmente, una fuente inagotable de emociones individuales que pueden ser muy contagiosas (para bien y para mal). Y se convierten entonces en colectivas. El ejemplo más claro es el grito de ¡Gol!

Las emociones se contagian, las ideas no.

En los primeros días de este mes de diciembre, los españoles  hemos vivido con regocijo los éxitos de la nadadora Mireia Belmonte. Al mismo tiempo, hemos sufrido como sociedad el amargor de la pérdida de una vida humana, consecuencia de determinadas actitudes de algunos seguidores.

La gesta de Mireia evoca admiración, trabajo y esfuerzo. En la cara opuesta, el comportamiento de esos hinchas nos ha puesto delante de la cara la manera más espuria de vivir el deporte: la violencia y la intolerancia.

Tomé esta fotografía en un cementerio de Edimburgo. El día era gris y llovía, y esta poco enfocada. Pero ua clara imagen de la pasión que el deporte puede provocar en las personas. La camiseta es la del segundo equipo de fútbol de esa ciudad.

Estos dos acontecimientos han coincidido con el primer aniversario de la muerte de Nelson Mandela.

El deporte tiene el poder de transformar el mundo. Tiene el poder de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas. Tiene más capacidad que los gobiernos de derribar barreras raciales. –Nelson Mandela

He leído esta cita del líder sudafricano en El factor humano (Seix Barral, 2009), de John Carlin. Este maravilloso libro cuenta la historia de cómo el equipo de rugby sudafricano ganó el Campeonato Mundial de rugby de 1995, poniendo el germen de la unión entre blancos y negros, antesala de la moderna Sudáfrica.

El libro sugirió a Clint Eastwood una película de las mas emocionantes que recuerdo, Invictus. Para darle título, el director se inspiró en «Invictus», un homónimo y viejo poema victoriano.

Soy el dueño de mi destino. Soy el capitán de mi alma. William Ernst Henley

Generar confianza

No suelo leer un libro después de haber visto la película que se haya hecho con él. Me gusta generar mis propias imágenes y paisajes, y no los que el director de la cinta me quiera imponer. Es su visión frente a la mía. Pero con El factor humano rompí esa regla.

El factor humano es para mí un libro inspirador. Invictus lo es igualmente; nunca me canso de verla. Fundamentalmente, porque cuentan la historia de cómo generar confianza. A través del relato de cómo el equipo de rugby de Sudáfrica ganó la Copa del Mundo de rugby de 1995, descubrimos las conductas generadoras de confianza.

El equipo de rugby sudafricano, los Springsboks, era el símbolo del apartheid, la expresión máxima de la supremacía afrikáner sobre la mayoritaria población negra. Los Springsboks (en el que jugaba un solo negro) eran tan venerados por los blancos como odiados por los negros. La victoria en el Campeonato del Mundo, cuya final se jugó el Johannesburgo, supuso un paso decisivo para la reconciliación.

La confianza que Nelson Mandela fue capaz de infundir, desembocó en la Sudáfrica moderna. En este país conviven hoy razas y credos diferentes. La confianza es la base para construir cualquier relación. Imposible reinventar un país como Sudáfrica sin ella.

  1. Mandela habló sin rodeos de lo que quería para su país. Fue sincero.
  2. Hizo de la transparencia bandera. No ocultó sus intenciones
  3. Cumplió sus compromisos a toda costa.
  4. Expuso claramente sus expectativas y escuchó las de sus oponentes.
  5. Utilizó las historias como elemento fundamental para su comunicación. Un uso muy eficiente del storytelling.

El capitán de mi alma

La magia de los guionistas de Hollywood hizo que estas cinco conductas expuestas en El factor humano, quedaran plasmadas en una sola escena de Invictus.  Es la entrevista que mantienen el flamante Presidente Mandela con el capitán de los Springboks, François Pienaar.

Es el encuentro de un hombre de setenta y seis años encarcelado por su condición de negro y un blanco afrikáner. El joven capitán tenía en aquella ocasión veintisiete años, los mismos que Mandela había pasado en prisión.

Mandela llega al corazón del joven capitán narrándole historias, como si el primer Presidente negro de Sudáfrica fuera el abuelo del jugador. No pide nada a Pienaar. Solo sugiere. Lo hace a través de sus relatos y confidencias. Es el acercamiento no solo de dos culturas. Lo es también de dos concepciones de la vida diametralmente opuestas, irreconciliables durante décadas y causantes un inmenso dolor.

En su largo periodo carcelario, Nelson Mandela ocupó buena parte del tiempo en conocer la historia de los afrikáners, para una mejor comprensión de sus actitudes, y así derrotar a su enemigo. Una derrota a través de la ideas, de la comprensión y el perdón.

 

¿Cómo logras ser mejor de lo que puedes ser? ¿Qué haces para encontrar  la inspiración cuando no te queda otra opción? ¿Cómo haces que los demás también se inspiren?

 

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Tengo más de 25 años de experiencia en comunicación. Desde hace 5 años he convertido mi pasión en mi trabajo, el Storytelling. Ayudo a empresarios, emprendedores y profesionales a definir su Identidad descubriendo su historia. Soy Coach de Marca Personal. Me apasiona el jazz y soy un infatigable lector.

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