Ser ejemplo. Pequeños grandes líderes

Ante la necesidad que tenemos los seres humanos de tener referentes, de imitar modelos y comportamientos, de emular y ser emulados, surge la pregunta: ¿qué ejemplo queremos dar?  Borja Milans del Bosch ofrece en Ser ejemplo su respuesta: el liderazgo «ejemplar», una nueva mirada a la hora de contemplar el liderazgo que «más allá de las competencias, incide en la dimensión de la persona».

El autor propone los cuatro pilares que hay que entrenar («toda la vida»), para «ofrecerse como ejemplo a los demás». A saber: Mentalidad positiva, Coraje ante la adversidad, Valores Humanos y  Gestión del ego.

SER EJEMPLO. Pequeños grandes líderes, Borja Milans del Bosch. EUNSA, 2021. 170 páginas.

 

En un artículo titulado Las razones de la ejemplaridad, publicado en El País, el filósofo y escritor Javier Gomá, contaba que cuando, en 2009, entregó el original de su libro Ejemplaridad pública, los responsables de mercadotecnia de su editorial le dijeron que «el concepto de ejemplaridad no estaba en el clima cultural del país».

Diez años después, en 2019, se reeditó el libro de Gomá. Ahora, los responsables de mercadotecnia de la editorial EUNSA, parece que no han puesto objeción alguna a la publicación de Ser ejemplo. ¿Significa esto que «el clima cultural del país» ha cambiado?

 Vivir en la carretera

 

La primera vez que escuché a Borja Milans del Bosch hablar de algunos de los conceptos que vierte en este libro (coraje, sinceridad, alegría,  generosidad, ego…) fue en una charla el 15 de octubre de 2012. Lo sé porque lo tengo escrito en uno de mis cuadernos de notas. Ser ejemplo, por tanto, tiene todo el aire de haberse ido construyendo, durante años, al mismo tiempo que el autor se bregaba— como cantaba Miguel Ríos— en la carretera y cara al público, en cursos de formación, charlas en empresas  y conferencias.

Por otra parte, Borja Milans del Bosch es coach y ha realizado, en consecuencia,  multitud de sesiones, bien personales bien grupales. Esta experiencia la ha vertido también en este libro, de dos maneras. Una, las numerosas preguntas —el coaching es el arte de la pregunta— que dirige al lector; la última frase del libro es una pregunta.  Y la otra: los ejercicios que propone, a modo de plan de acción; una tarea, en fin, para que el lector se vaya midiendo.

El resultado de aplicar estas dos vías a la escritura, convierten a Ser ejemplo en un libro  muy personal. Y es tan personal que el autor no introduce ninguna nota al pie (más de un lector lo agradecerá) ni ofrece bibliografía sobre la que fundamentar todas sus afirmaciones. En mi opinión, esto conduce a que Ser ejemplo sea un texto voluntarista. El debate está servido.

ser ejemplo, faro
«Ser ejemplo es un proceso de autoconocimiento continuado. Como decía Aristóteles, somos lo que hacemos día a día, de forma que la excelencia no es un acto sino un hábito». — Borja Milans del Bosch. Foto tomada en la exposición de Guillermo Pérez Villalta ,»El arte como laberinto». Sala Alcalá 31. 2021.

Ser ejemplo y el corazón

 

No creo equivocarme si digo que la palabra «corazón» es una de las favoritas de Borja Milans del Bosch. Quizás, por eso, sea la palabra más repetida en este texto.

Ser ejemplo está transitado, de principio a fin, por el espíritu humanista de su autor. Pero no un humanismo a secas, es humanismo cristiano. Esta visión del autor, hace que este libro— en mi consideración— sea antes que un modelo de liderazgo, un modelo de vida: hay que liderarse primero a uno mismo, para liderar después a otros, tanto en lo personal como en el ámbito profesional.

Los pequeños grandes líderes son necesarios en la sociedad y en las empresas, igual que el alma lo es en el cuerpo.

—BORJA MILANS DEL BOSCH

Borja Milans del Bosch considera  al hombre en el centro y en el centro del hombre, «su corazón y su alma». «Es recomendable ‘pensar con el corazón’ —considera el autor—, ya que de esta manera logramos las mejores respuestas, las que nos llevan a las mejores decisiones, y es esperable que nos lleven a las mejor acción y al mejor resultado».

Cabe preguntarse ante la afirmación anterior, ¿qué pasa con el cerebro? Borja Milans del Bosch considera que «las respuestas sobrerazonadas y sobreargumentadas tienden a camuflar algún aspecto que es notorio para el corazón y del queremos zafarnos. Suelen dejarnos en el inmovilismo».

Como dije antes, controvertido, cuando menos.

ser ejemplo, cuatro pilares
Foto tomada en la exposición de Guillermo Pérez Villalta, «El arte como laberinto». Sala Alcalá 31. 2021.

Los cuatro pilares del ejemplo

 

Borja Milans del Bosch considera que hay cuatro pilares, cuatro ámbitos, sobre los que hay que trabajar «toda la vida,  para ofrecerse como ejemplo a los demás, desde nuestra forma de ser, estar y hacer».

  • Entrenar la mentalidad positiva. «Podemos ver el vaso medio lleno o medio vacío… y también como un recipiente con espacio libre que podemos seguir llenando. ¡Esta es la clave!»
  • Desplegar coraje ante la adversidad. «El coraje nace en el corazón y se mantiene vivo cuando se apoya en la inteligencia, en la autoconfianza y en el compromiso interno hacia una causa».
  • Desplegar virtudes y valores humanos. Amor inteligente. El autor hace hincapié en los valores cuyas «características sean sólidas y estén sujetas a ética y moral». El autor establece una pirámide de catorce valores.
  • Gestionar el ego propio y desarrollar humildad. «El ego es el espejismo que tienes de ti mismo por creer q eres grandioso. Es enemigo directo de los valores humanos. Un constructo ficticio». Mientras que la humildad, «hará crecer en nosotros una paz que facilitará la convivencia con nosotros mismos de una manera más armoniosa y equilibrada».

A cada uno de estos cuatro aspectos está dedicado un capítulo.

La conclusión del libro es la personal adaptación que Borja Milans del Bosch hace de una parte de un texto apologético cristiano del siglo II, conocido como Carta a Diogneto, en el que ha introducido los conceptos que ha ido vertiendo a lo largo el libro.

Ser ejemplo cuenta con un prólogo de Fernando García Sánchez, quien fuera Jefe del Estado Mayor de la Defensa, entre 2011 y 2017.

El libro, finalmente, está muy bien editado, ilustrado con gráficos y cuadros a color, lo que facilita su lectura y la comprensión, y resulta agradable al tacto.

 

 

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Adela Cortina, o cómo no se puede vivir sin la ética

 

Adela Cortina es una de nuestras más destacadas filósofas contemporáneas. Su bandera es la ética. Adela Cortina es, además, una extraordinaria divulgadora. No es esta una cuestión menor. La filosofía y la ética no son precisamente materias que sean fáciles de trasladar al gran público. Adela Cortina lo consigue. Sus textos son de gran hondura, pero que se leen —y se entienden—con una facilidad pasmosa.

Ninguna sociedad puede funcionar si sus miembros no mantienen una actitud ética. Ningún país puede salir de la crisis si las conductas inmorales de sus ciudadanos y políticos siguen proliferando con toda impunidad.— Adela Cortina

El afán divulgador de esta Catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, le valió el Premio a la Trayectoria Divulgativa ejemplar 2016, otorgado por Know Square. Me cupo el honor de introducir el discurso de Adela Cortina, aceptando el Premio.

Esta es la semblanza bio–bibliográfica que hice de Adela Cortina, el día 31 de enero de 2017, en el Salón de Actos de la Fundación Lázaro Galdiano, de Madrid. El público asistente estaba mayoritariamente formado por empresarios, directivos y profesionales. Para facilitar su lectura en internet, el texto lo he adaptado, colocando apartados.

El storytelling, según Adela Cortina

 

Políticos y tertulianos han incorporado a su particular jerga, un término con el que quieren referirse a cómo el contrario narra la manera en que han ocurrido determinados acontecimientos, o cómo los inventa. Este término no es otro que «el relato».

En 2008, el escritor francés Christian Salmon publicó en España, Storytelling, la máquina de fabricar historias y formatear las mentes. El título produce escalofríos. Leerlo me dejo muy mal sabor de boca. Know Square me ofreció entonces un colutorio en forma de Taller. Decidí que hablaría sobre Storytelling y ética. Hace de esto algo más de dos años.

Una tarde de domingo, andaba yo buscando documentación con la que enriquecer los contenidos de ese Taller. Estaba a punto de desistir. No había nada sustancioso que echarme a la boca. Cómo el taller iba dirigido mayoritariamente a empresarios, crucé entonces cuatro palabras: Storytelling, ética, negocios y empresarios. Apareció entonces el enlace a un artículo titulado La leyenda del empresario excelente. De él extraje el siguiente texto, que escribí luego en una diapositiva:

Dicen los entusiastas del storytelling, de la necesidad de contar relatos para generar adhesiones a la propia causa, que es preciso hacerlo también en el mundo empresarial. Habría que contar buenas historias. Pero —y esto no debe olvidarse nunca— historias verdaderas. Es tiempo de escribir en la vida cotidiana el relato verídico de los empresarios excelentes, de los que sobresalen por sus buenas prácticas beneficiando a la sociedad.

— ADELA CORTINA

Este artículo, publicado en El País en 2012, estaba firmado por Adela Cortina, de la que se decía al final que es catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia y Directora de la Fundación ÉTNOR (Ética en los Negocios y las organizaciones). Así  conocí, literariamente hablando, a Adela Cortina.

Adela Cortina y la ética

 

Supe posteriormente que fue la primera mujer en ingresar en la Academia de Ciencias Morales y Políticas y Doctora Honoris Causa de varias universidades españolas y latinoamericanas, y que era autora de más de veinte libros. Con el libro ¿Para qué sirve realmente la ética?, ganó el Premio Nacional de Ensayo «¡Qué señora tan interesante!», pensé.

Con esta idea en la cabeza, al día siguiente, lunes, me acerqué a la Biblioteca Pública más cercana a mi casa para buscar sus libros. En dos tardes, me leí las 180 páginas de Ética, publicado en 2005. El libro está transitado por un planteamiento muy práctico: cómo aplicar los principios morales a los distintos ámbitos de la vida personal y profesional. «Esta señora no es interesante, ¡es muy interesante!», me rectifiqué.

Que yo me leyera el libro en dos tardes, no significa que la Ética se aprenda en dos tardes. Eso parece que está circunscrito exclusivamente al ámbito de la economía.

La ética tiene que ver con el êthos, con el carácter que se forjan las personas y las organizaciones, con los hábitos que adquieren día a día para actuar de una forma excelente, desde la convicción de que hacerlo así es lo que corresponde. Y la ética tiene que ver también con la justicia, con ese percatarse de que cualquiera que sea afectado por una actividad social tiene que ser tenido en cuenta al tomar las decisiones que le afectan.

— ADELA CORTINA

Edith Piaf y Adela Cortina

 

«Es la pasión intelectual, amén de la ética, la que guía la mano de Adela Cortina«, escribió Salvador Giner. Acaso fuera la pasión, acaso el corte de pelo a lo garçon que lucía en la primera foto que vi de ella, la razón por la que mi mente me llevó a una imagen de Edith Piaf, la cantante francesa. Las canciones de la Piaf condensan apasionadas historias en tres minutos. Del mismo modo, los libros y los artículos de Adela Cortina, son pura esencia. Y sus libros, nada voluminosos. Algo que se agradece. Además, a esta profesora  se la entiende. Le gusta escribir con frases cortas, algunas tan secas como disparos.

Si a Edith Piaf se la escucha con las tripas, a Adela Cortina se la lee con el corazón. Tripas y corazón son el atractivo emocional, el pathos griego, el que conduce el mensaje hasta la razón, al logos. Resulta difícil no creerse a Edith Piaf cuando canta desgarradamente, como resulta difícil no reflexionar leyendo a Adela Cortina. Es decir, el êthos, la credibilidad, el carácter.

Êthos, logos y pathos, el aristotélico triángulo de la persuasión.

“La ética sin proyección pública queda en el escapismo”, afirma Adela Cortina. Esto la convierte de muy interesante en interesantísima. Escribe y opina sobre todo aquello que inquieta a nuestra sociedad. La suya es una ética a la altura de los tiempos que nos ha tocado vivir, con la que busca establecer unas bases mínimas para hacer el mundo habitable.

Adela Cortina y la confianza

 

Una de esas bases mínimas es la generación solidaria de confianza, «un valor ético básico», imprescindible para que levantemos el ánimo en estos tiempos de desorientación.

La construcción de una cultura de la confianza es lo que confiere veracidad al relato al que me refería al principio. La confianza dota al relato de un valor ético.

Por esoháganme caso los que tienen espíritu de empresa. Lleven la ética al mercado, porque, por lo que dicen unos y otros, es la ocasión que vieron los siglos. Y si no lo es, al menos sabremos qué es lo que verdaderamente apreciamos. Cómo decíamos en aquel juego de la infancia «tú la llevas», son los empresarios quienes ahora la llevan.

—ADELA CORTINA

Ahí los tiene, señora Cortina Su público son los empresarios. Son todo suyos.

 


Adela Cortina, una filósofa siempre de guardia

 

Adenda ( 29/12/2017) a la nota publicada el 3 de marzo de 2017.  Adela Cortina, filósofa y Premio Know Square a la Trayectoria Divulgativa Ejemplar 2016, ha conseguido por lo que venía luchado desde hace veinte años, incorporar la palabra aporofobia al diccionario de la RAE.  Aporofobia (odio a los pobres) ha sido elegida como palabra del año por la Fundación del Español Urgente (Fundéu). El pasado mes de septiembre, además, el Senado español aprobó una moción en la que pide la inclusión de la aporofobia como circunstancia agravante en el Código Penal.

La Fundéu es una entidad siempre de guardia, vigilando por el buen uso de nuestro idioma. Del mismo modo, Adela Cortina está siempre de guardia, para alzar su voz en las situaciones cotidianas, y pasarlas por el filtro de la ética.

 

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Ética para la empresa o la ética no pasa de moda

Ética para la empresa recoge una serie de charlas impartidas por Fernando Savater a un grupo de empresarios en Bogotá, hace veinte años. La transcripción de estas conferencias, a las que se la han añadido algunas preguntas formuladas por los empresarios participantes, conforman  Ética para la empresa. «No se ha pretendido corregir ni disimular los planteamientos de entonces», dice el filósofo en la introducción de este volumen.

La ética es una empresa para toda la vida.Fernando Savater

La ética empresarial, aún inmersos como estamos hoy en España en una crisis, sigue siendo igualmente necesaria. O tal vez por eso, mucho más urgente.

ÉTICA PARA LA EMPRESA, Fernando Savater. Conecta, 2014.

 

Se ha creído históricamente que ética y negocios, o ética y economía, eran términos que no casaban. Como si fueran agua y aceite. Ello suponía afirmar que eran irreconciliables la eficiencia económica y la justicia o equidad. «El negocio es el negocio», era la frase con la que se resumía esta manera de entender las cosas.

A partir de los años 70, sin embargo, se ha venido desarrollando lo que se ha dado en llamar «ética de los negocios» o  business ethics, puesto que el movimiento comenzó en Estados Unidos. Otros la denominan “ética empresarial”. Sea como fuere, tras estos conceptos se busca la restauración de la confianza. La confianza es la víctima silenciosa de la jungla despiadada que ocasionó la crisis económica.

La confianza es un valor moral primordial. Se ha convertido en un valor de primera magnitud desde la aparición de la web 2.0. O sea, el acceso libre y democrático de consumidores, clientes y proveedores a toda la información. Y, en consecuencia, la posibilidad de que éstos se conviertan en emisores, en lugar de meros receptores. Esto ha llevado a que, algunas personas, consideren la ética como una moda.

Hay cosas que no pasan de moda. La ética es una de ellas. Fernando Savater

Ética para la empresa

La ética empresarial se ejerce, según Savater, en diversos planos:

  1. El personal o individual,
  2. El organizativo después, desde la adecuación de medios y fines, y el justo reparto de tareas, a la consideración hacia clientes, proveedores y competidores. La suma, en consecuencia, de las «éticas» de cada uno de los miembros de la organización.
  3. En la reflexión sobre la economía de mercado y la adecuación entre innovación, deseo de beneficio y armonía social.

Si bien es cierto que la productividad es la base de la empresa, Savater considera que ha de construirse sobre una serie de principios deontológicos.

  • Comunicación.  Escuchar, respetar y fomentar que los demás hablen, de atender sus proposiciones e intervenciones.
  • Autoridad. La capacidad de despertar, aumentar y hacer crecer las cualidades de un trabajador.
  • Motivación.  El trabajador ha de sentir la dimensión creativa de su  trabajo. Saber que aporta, que forma parte de la empresa, que forma comunidad.
  • Responsabilidad social. Una decidida postura a favor de la educación, y de la lucha contra las causas que originan la pobreza.

La ética no es, en fin, la guinda del pastel, estima Savater. Es una forma diferente de cocinar el pastel.

«La ética es proactiva, es decir busca lo bueno y no sólo pretende evitar lo malo: a partir de principios morales, proyecta directrices futuras y transforma la convivencia y la colaboración dentro de la empresa, innovando hacia lo mejor y no solo prohibiendo lo evidentemente peor». –Fernando Savater

El empresario, una figura emblemática

Considera Fernando Savater que el empresario, como creador de actividad productiva y económica, es una figura emblemática de nuestro tiempo. Recuerda Fernando Savater que empresario significa emprendedor, alguien que actúa y cuyo objetivo es satisfacer necesidades humanas.

“La ética es una práctica irrenunciablemente individual,
intransferible, íntima. Es el espacio personal en el que no existe castigo,
sanción u obligación. Cada cual decide qué es lo que quiere y lo que no quiere
según su propia convicción”.– Fernando Savater

Estimo que este filósofo se alinea más con el concepto anglosajón del término empresario, que con el concepto imperante en la sociedad española. Resulta más emblemática en la España de hoy la figura del emprendedor que la del empresario, a juzgar por la responsabilidad que para la creación de empleo se vuelca en los llamados emprendedores.

Es esta, en consecuencia, una interesante consideración sobre dos figuras que hoy tienen una diferente mirada: emprendedor y empresario. La sociedad española actual dota a los primeros de un aura de héroe , mientras que se la niega a los segundos.

Ética para la empresa es un texto de poco más de 150 páginas. Parafraseando a un antiguo ministro de economía, este es «un texto que se lee en dos tardes». Dos tardes para leer, tal vez. Pero toda una vida para aplicarla.

Conviene recordar, finalmente, que en los años en los que Fernando Savater impartió las conferencias que componen Ética para la empresa, Colombia vivía una situación de guerra, violencia e injusticia. Esto confiere a aquellas conferencias hoy publicadas, un gran valor valor. Y las cuestiones planteadas por los empresarios adquieren un importante un valor documental.

 

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