Ejemplo de Storytelling: mesas que cuentan historias

Un ejemplo de Storytelling puede encontrarse en los lugares y momentos más inesperados. Basta con poner atención. Generalmente, cuando se ofrece un ejemplo de Storytelling se recurre a un anuncio publicitario o al fragmento seleccionado de una película. Es lo más sencillo y lo más socorrido. Una manera, quizás, simplista de entender lo que es el Storytelling.

Un sencillo ejemplo de Storytelling de marca es el que realiza la madrileña cadena de alimentación Viena Capellanes. Es una estrategia emocionante, muy original y que trasmite los valores de la marca. Se lleva a cabo en las mesas de sus cafeterías. Una manera sencilla y eficaz de interactuar con el cliente.

Un ejemplo de Storytelling, las mesas de Viena Capellanes

Tenía yo que impartir un taller de Storytelling en el Centro de innovación del BBVA, en la madrileña Plaza de Santa Bárbara. Como quiera que había llegado con la suficiente antelación, decidí sentarme en una cafetería a revisar algunas notas.

Al salir del metro aquella mañana había girado a la izquierda. Podría haberlo hecho a la derecha, hacia una cafetería donde había tomado café en varias veces. Pero no. Lo hice a mano contraría. Pasé junto a un Starbucks, y entré en una cafetería que me atrajo por el agradable olor que salía por la puerta. Viena Capellanes, en la calle Génova, 25. Pasé al fondo. Quizás porque no había llegado aún la hora punta del desayuno, la parte trasera estaba casi vacía. Se respiraba paz. Las baldosas eran muy antiguas, igual que el diseño de las sillas. Me recordaron a las que tenía mi abuelo en su despacho. Me senté y, para mi sorpresa, la historia de la marca estaba ante mí, escrita sobre la mesa.

Viejos anuncios de prensa, cuartillas ilustradas con fotos añejas explicaban que la firma introdujo en España el famoso “pan de Viena”, que proveían a la Casa Real y al Senado, que Pío Baroja era asiduo a las tertulias, o Camilo José Cela, que el primer Café Viena se abrió en 1929…

En fin, la historia de la empresa desde su fundación en 1873.

Y cuando bajé al lavabo, otra sorpresa: las paredes de los pasillos estaban empapeladas con más información sobre la firma: facturas, menús…

Dice la actriz Clara Sanchís que “cuando te inspiras lo que haces es permitir la sorpresa”. Acaso fue eso, que me permití la sorpresa, por lo que aquella mañana decidí tomarme un café en una cafetería distinta a la que lo hacía habitualmente. Yo iba a impartir un taller sobre Storytelling, e inconsciente me dirigí a un lugar en el que iban a contarme historias. ¿Fue inspiración?

Emociones sin artificios

Ciento cuarenta y cuatro años de historia a la vista del cliente, encima de cada una de las mesas. Las mesas interactúa, hablan con quien se sienta a ellas.  Como resultado, el café y el cruasán me supieron más ricos. Y la charla con el amigo que me acompañaba, mucho más agradable. Me sentí bien. Sentirse bien es una emoción.

El Storytelling apela a las emociones. Y la manera que tiene de presentar su historia Viena Capellanes, emociona de una manera natural. Esta forma de contar su historia, permite que el cliente sienta lo que le brote de su interior, sin recurrir artificios. Y cuando digo sin artificios, quiero decir que lo hacen, sencillamente, narrándome su historia centenaria.

Si leer la historias que otros habían vivido me hizo sentirme bien, me permitió, además, identificarme con los valores que la marca me estaba trasmitiendo. Sentí cercanía, el gusto por lo bien hecho, el respeto a la tradición, la adaptación a los tiempos. Estos son los valores que yo identifiqué. Quizás otro cliente pueda deducir otros. Porque estos valores no aparecen explícitamente escritos en esas cuartillas.

No hace falta tener ciento cuarenta y cuatro años de historia a las espaldas para tener una historia que contar. Empresas y profesionales tienen hitos en sus trayectorias que merecen ser contados. Hay que identificarlos y darlos el valor que se merecen.

Ejemplo de Storytelling de marca

El Storytelling va mucho más allá que lo que la traducción del inglés sugiere: “el arte de contar historias”. Así lo definen cientos de post que apenas profundizan en el Storytelling y enumeran decálogos sobre “cómo hacer un buen Storytelling”. Todos esos decálogos, como los Diez mandamientos, se reducen a uno: todos los decálogos son el mismo. En consecuencia, puros fuegos artificiales: suben, explotan en la oscuridad de la noche y se esfuman. El Storytelling es una actitud ante la vida: usar las historias para comunicarse.

Hay, sin duda, otras formas de narrar historias distintas a las que ofrecen los anuncios publicitarios. Porque las historias están presentes en nuestra vida de muchas maneras. Solo basta con desear verlas. Y eso que, a veces, están tan cercanas y visibles como las que nos cuentan las mesas de Viena Capellanes.

En una entrada anterior escribí que el Storytelling es el arte de historiar:

Componer, contar o escribir historias. Exponer las vicisitudes por las que ha pasado alguien o algo.

En conclusión, las mesas de los Cafés Viena Capellanes son un ejemplo del arte de historiar, un excelente ejemplo de Storytelling de marca.

¿Qué te sugiere esta nota que puedas aplicar en tu empresa, o en tu actividad como profesional?

 

 

 

Inspiración. La llama que enciende el alma

Inspiración. La llama que enciende el alma es el quinto libro de Jesús Alcoba. Con este texto, este autor continúa construyendo un sólido proyecto intelectual, esbozado en Conquista tu sueño (Edaf, 2013). Paralelamente, Alcoba está configurándose como uno de los mejores divulgadores científicos españoles, y lo que es más importante: con voz propia. No es esta una cuestión baladí. Se escribe mucho en España sobre desarrollo personal (y profesional), pero –en general– se profundiza muy poco. Y se investiga menos.

“La inspiración es profundamente subjetiva. Lo que inspira a unos no tiene porque inspirar a otros. Cada uno tiene su propio itinerario vital”– Jesús Alcoba

INSPIRACIÓN. La llama que enciende el alma. Jesús Alcoba. Alianza Editorial, 2017

Este libro se sustenta en lo que Jesús Alcoba, psicólogo y director de la escuela de negocios La Salle, llama el triángulo de la inspiración que contiene lo que hoy se sabe acerca de esta “misteriosa vivencia”. Los tres lados de este triángulo son la ciencia, el testimonio y la historia. Estas tres fuentes aparecen entretejidas a lo largo de las páginas del libro.

De ellas Alcoba extrae dos primeras conclusiones:

  • La inspiración tiene una identidad propia. Es un fenómeno nítidamente identificable y diferente de otros conceptos parecidos. Conceptos tales como fluir, creatividad, intuición o el fenómeno de comprensión súbita que rodea a la solución de un problema (insight).
  • Sobre la inspiración disponemos hoy de un saber fragmentado e incipiente.

Y ello le lleva a proponer una definición (“o algo parecido”):

La inspiración es un estado emocional subjetivo, repentino y efímero, en el que de manera concentrada experimentados sentido, y tras el que, generalmente, nos vemos motivados a actuar. Jesús Alcoba

A la vista de esta definición, este fenómeno tiene siete características: súbito, efímero, trascendental, emocional, subjetivo, concentrado y motivador. Es por esto, sobre todo, “un estado”. Simplemente ocurre.

“La poesía viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista”– Leonard Cohen

La inspiración, la emoción de lo trascendental

¡Dichoso aquel del que se prendan las Musas! Dulce le brota la voz en la boca. ¡Salud hijas de Zeus! Otorgadme el hechizo de vuestro canto. Hesíodo. Teogonía

Los primitivos griegos conferían a la inspiración un origen divino. Eran los tiempos en lo que predominaba el mito (mythos, narración). Con la aparición de los primeros filósofos, el mito es derrotado por el logos, o sea la razón. Aquellos  filósofos fueron los primeros científicos. Se había iniciado la lucha de la naturaleza frente a lo sobrenatural, lo trascendente. Lo místico frente a lo que puede ser científicamente demostrado. Una discusión que se ha extendido a lo largo de la historia hasta nuestros días.

En este punto, acaso podría resumirse esta contienda en la pregunta: ¿existen las musas?

Haberlas haylas, piensan algunos de las personas entrevistadas por Jesús Alcoba. Otros, simplemente, creen que no. Y entremedias, el autor se refiere a la inspiración como un fenómeno espiritual, que “conecta con la búsqueda del sentido de nuestras vidas.”

Los testimonios los ha buscado el autor reuniendo a varios profesionales (13) de distintos ámbitos. No solo hay artistas, también personas ligadas al mundo de las organizaciones y el liderazgo. Son profesionales (se citan al final de esta reseña) de diferentes edades y contextos.

La inspiración y el propósito

Como ya sugiriera Lope de Vega, Jesús Alcoba ha pasado de las “musas al teatro”. O sea, que se ha puesto manos a la obra.

La inspiración es un fenómeno difícil de investigar. Por esta razón ha pasado desapercibido como objeto de estudio científico. El primer trabajo que cita Jesús Alcoba es de 2003. En los escasos ensayos de laboratorio realizados (muy curiosos en su desarrollo)  hay, sin embargo, sorprendentes confluencias. Por tanto, la inspiración aparece ligada a la trascendencia, la motivación, la evocación, el bienestar, y el propósito de vida. Estaría relacionada, en consecuencia, con el logro de nuestros objetivos vitales.

¿De dónde proviene la capacidad de alumbrar lo diferente, lo original, lo nuevo: la capacidad de crear?

Los entrevistados: inspirados que inspiran

Jesús Alcoba bromea con el elevado volumen de frases inspiradoras que, últimamente, se adjudican (equivocadamente o no) a Steve Jobs y a Albert Einstein. Citas que compiten en libros de desarrollo personal, o que salpican diariamente las redes sociales. Y me permito añadir que, no hace mucho tiempo, ocurría lo mismo con Winston Churchill y Óscar Wilde.

En consecuencia, Jesús Alcoba abre con Inspiración el abanico de frases inspiradoras, entre otras, las que ofrecen sus entrevistados.

Diseñadores: Alberto Corazón (Los momentos de inspiración son fragmentos de vida detenida). Oyer Corazón, diseñador estratégico (La inspiración es una epifanía). José Sánchez, diseñador industrial (Intentar capturar la inspiración es como intentar no olvidar un sueño).

Artistas: Belén Martí, bailarina (La inspiración es la emoción de conectar con la identidad verdadera de uno mismo). Clara Sanchís, actriz ( Cuando te inspiras lo que haces es permitir la sorpresa).Tatiana Restrepo, pintora (La inspiración es puro sentimiento). Luisgé Martin, escritor (La creatividad se puede aprender, la inspiración no).

Empresarios y directivos: Carlota Mateos, fundadora de Rusticae (La inspiración es aquello que tiene la capacidad de generar armonía en el ámbito de las personas y del planeta ). Juan Fernández-Aceytuno, ingeniero y escritor de haikus (La creatividad es un oficio al servicio de la inspiración). Luis Ezcurra, directivo (El discurso inspirador es la manifestación del líder inspirador ). Nati Rodríguez, emprendedora y creadora (No sé bien cómo ocurre ese momento, pero de repente ya sé por dónde tengo que ir). Pilar Jericó, escritora y coach (El progreso del ser humano se debe a la inspiración. La inspiración está en manos de todos. No es algo reservado a los genios). Ramón Cabezas, escritor y empresario (A las inspiraciones hay que ponerles nombres).

De las musas a los musis

Inspiración es un libro de lectura ágil y muy amena. Está ilustrado con unas figuritas que Alcoba llama los musis. Dibujos vagamente inspirados en los personajes de Giacometti, cuya cabeza recuerda a los ídolos de la Isla de Pascua. Como es habitual en los textos de este autor se ofrece una amplia e inspiradora bibliografía.

El prólogo está escrito al alimón por la chef María Marte (Mi inspiración tiene que ver con mi procedencia, con cómo veía las cosas de pequeña) y Luisa Orlando, Socia-Directora del Grupo Allard

En conclusión, un texto muy recomendable por su originalidad. Es el primer libro del siglo– escribe Alcoba– que explica qué es la inspiración. Para encontrar otro volumen monográfico hay que remontarse a An Anatomy of Inspiration, de Rosamond Harding, publicado en 1940.

Foto 2: Esquina de Zamkowa con Kanonicka, Kalisz, Polonia. Rodrigo Martínez-del Rey

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Empatía y diálogo: 3 libros imprescindibles

Empatía y diálogo son palabras que, en las últimas semanas en España, están en boca de todos.

Si empatía y diálogo son conceptos primordiales en el ámbito político o laboral,  no lo son menos en la familia, entre amigos, con los colegas del trabajo y en colegio y la universidad. La empatía y el diálogo se aprenden, pero requieren de un entrenamiento diario.Soy coach y, en consecuencia, heredero del pensamiento socrático, reflejado en los Diálogos de Platón. Es decir, el poder de la pregunta y la conversación. Tanto una como otra favorecen la escucha y el diálogo, y son por ello generadoras de empatía.

La intención de esta nota es, por tanto, ofrecer una reflexión y abrir nuevas perspectivas. Y qué mejor cosa que sugerir dos lecturas.

La filosofía, el arte, literatura tiene la virtualidad de dejarnos perplejos, de sembrar el desconcierto allí donde todo parecía claro, de estimular la curiosidad hacia lo desconocido, de dar valor a las expresiones ajenas. Victoria Camps.

Empatía y diálogo, ni blanco ni negro

Los Diálogos de Platón tienen más de dos mil años de vida. Y esta sería, por tanto, una primera recomendación. Los libros que a continuación recomiendo son textos publicados recientemente, que actualizan el espíritu de los mencionados diálogos platónicos. Y animan a la generación de empatía y diálogo.

CONVERSACIÓN. Cómo el diálogo puede transformar tu vida. Theodore Zeldin. Plataforma, 2014

 Este libro contiene las charlas radiofónicas que Theodore Zeldin emitió en la BBC, en los noventa del siglo pasado, y que gozaban de gran popularidad entre la audiencia.

Zeldin es uno de los pensadores más importante de nuestro tiempo. Y de los más frescos, a pesar de sus 84 años. La ideas que plantea pueden parecer, a primera vista, simples, pero no lo son. La sencillez es la máxima sofisticación, dijo Steve Jobs.

La conversación te coloca cara a cara con los individuos y con toda su complejidad humana. Se trata de una experiencia que te proporciona humildad. Después de semejante conversación, nunca se puede seguir siendo la misma persona. Theodore Zeldin.

Conversación, por eso, la reivindicación de la cultura del encuentro. Cada vez que conversamos–dice Zeldin –, no solo se vuelven a mezclar las cartas, sino que se crean cartas nuevas. La conversación estimula el encuentro de las mentes. El diálogo se configura así como una manera de sentir empatía.

Este texto de poco más de 100 páginas, está dividido en seis capítulos. En cada uno de ellos aborda diferentes ámbitos de nuestra vida: la conversación amorosa, la conversación en el lugar de trabajo, la conversación familiar. El capítulo final está dedicado a la tecnología, que ha modificado (como ha ocurrido a lo largo de los siglos) nuestras conversaciones.

La tecnología puede proporcionar más oportunidades para discutir como podemos mejorar nuestra vida y para explicar a los demás cuáles son nuestros sueños. Theodore Zeldin

El escritor y jurista, Antonio Garrigues, regaló un ejemplar de Conversación a Mariano Rajoy y otro a Artur Mas.

Vínculos insospechados

Conversación tiene una secuela muy nutritiva, Los placeres ocultos de la vida. Este es otro libro que no dudo en recomendar, y que ya reseñé en una entrada anterior. Zeldin establece en este texto un diálogo – a veces controvertido– con casi una treintena de personajes más o menos conocidos.  Son personas que vivieron en épocas concretas y en distintas civilizaciones. En estas imaginarias conversaciones, el pensador británico hace, por tanto,  un recorrido muy personal por la historia de la humanidad.

Otro viaje, esta vez por la historia del pensamiento, es el que hace Victoria Camps, acompañada de filósofos.

 ELOGIO DE LA DUDA. Victoria Camps. Arpa Editores, 2016

La tesis que defiende este ensayo la filósofa Victoria Camps es sencilla: la actitud dubitativa, no como parálisis de la acción, sino como ejercicio de reflexión. La duda ante lo que desconcierta y extraña, sería una forma más saludable de reaccionar para todos.

Es más fácil situarse en el sí o el no porque para hacerlo no es necesario dar argumentos. El saber es limitado y nadie tiene la razón en exclusiva. Victoria Camps

No se trata de dudar de todo y partir de cero a cada momento, dice esta filósofa. Hay un núcleo de “valores”, que ponerlos en cuestión significaría renunciar a los logros conseguidos por la humanidad durante siglos.

Los diez capítulos (174 páginas) de Elogio de la duda son de ágil lectura. Y si bien, tienen un nexo común, pueden ser leídos de manera independiente. Sócrates, Aristóteles, Descartes, Spinoza, Kant, Hume, Nietzsche y Wittgenstein, entre otros, son algunos de los filósofos a los que recurre Victoria Camps. De su mano construye este ensayo fresco, claro y poco complaciente. E imprescindible.

La pléyade de filósofos apuntada configuran una parte capital de la historia del pensamiento. Y con sus aportaciones, la autora  ha querido manifestar la utilidad de la filosofía para aprender a dudar, que es, en definitiva–dice la filósofa –, aprender a vivir.

Todo lo que es podría ser de otra manera

Muy especialmente, la autora se detiene en el ensayista francés Montaigne (el ensayista por excelencia para Camps),  especialista en actitudes dubitativas y escépticas. Montaigne vivió en un siglo de cambios, desconcertante.

Tan desconcertante, acaso, como el nuestro. Con la salvedad, quizás, de que en el siglo XXI los cambios se producen a una velocidad de vértigo. Unos cambios amplificados además por las redes sociales. No son precisamente las redes sociales donde más impere la cordura, la sensatez, la moderación y la reflexión. O sea, nuestro siglo es el tiempo del gatillo fácil.

Empatía y diálogo, la vida en color sepia

No estamos completos si no conocemos lo que los demás piensan de nosotros. Y no podemos saberlo sin establecer una conversación, generadora de empatía y diálogo.  Theodore Zeldin lo expresa de esta manera:

En lugar de preguntarme: “¿Quién soy yo”, prefiero inquirir: “¿Quien eres tú?”, Así es como nace una conversación y nace un autorretrato. Theodore Zeldin

No siempre el mundo tiene colores brillantes. Tampoco es blanco o negro. Tiene contornos borrosos, acaso sea de color sepia. ¿Dónde acaba una cosa y comienza otra?