Fracaso y miedo, según Natalia Gómez del Pozuelo

Fracaso es una palabra maldita. No lo es menos el término error. Fracaso y error están ligados al miedo. Y este es el asunto del que trata el libro Hipolina Quitamiedos (Ediciones Urano, 2019), una novela gráfica de Natalia Gómez del Pozuelo, ilustrada por la dibujante y diseñadora gráfica Evaduna.

fracaso, Natalia Gomez del Pozuelo
Natalia Gómez del Pozuelo es conferenciante y formadora especializada en comunicación y en ayudar a los profesionales a perder el miedo a hablar en público.

Entrevista a Natalia Gómez del Pozuelo

‘Hipolina Quitamiedos’ es una novela gráfica y también, en la parte inferior,  un breve ensayo sobre el miedo. Puede leerse como un tebeo, como un ensayo; primero el uno y luego el otro, o viceversa. O ambos a la vez.

 


«Desde pequeños nos amenazaban con el fuego eterno o con el hombre del saco si hacíamos las cosas según alguien calificaba como ‘mal’. Por ello, fallar es un miedo que nos ha introducido la educación de forma muy profunda».

— NATALIA GÓMEZ DEL POZUELO


El miedo es una emoción humana desde que la humanidad existe. En Twitter existe la etiqueta #miedos. Natalia Gómez del Pozuelo la utiliza en sus tuits con frecuencia. Del miedo, precisamente, habla su último libro. Pero también del fracaso y del error, que con el miedo, forman un circulo vicioso.

Curiosamente, en esa red social —donde más del 56% de los mensaje son de autobombo—, nadie quiere hablar de fracaso. Una palabra, a todas luces, maldita. Nadie quiere fracasar. Nadie reconoce haberlo hecho. Es una mancha, una huella indeleble, un sambenito que nadie desea portar.

Fracaso, miedo y error

COMUNICACIÓN VITAE (CV): ¿Ha cambiado en España la percepción que tenemos sobre el fracaso?

Natalia Gómez del Pozuelo (NGdP): Yo creo que, aunque se escucha mucho hablar a profesionales de Estados Unidos sobre la importancia y la necesidad de fracasar, en España seguimos tendiendo a ocultarlo o a disfrazarlo. Sigue siendo uno de los miedos más extendidos en el entorno laboral.

Desde pequeños nos amenazaban con el fuego eterno o con el hombre del saco si hacíamos las cosas según alguien calificaba como “mal“, por ello fallar es un miedo que nos ha introducido la educación de forma muy profunda.

Si uno ve a un niño aprendiendo a andar, se da cuenta de que el dominar cualquier habilidad pasa por: intentarlo, caerse, levantarse, afinar la técnica y volver a intentarlo.


«Nadie puede pasar de gatear a correr una maratón sin fracasos y nuevos intentos».

 


En las empresas, convendría tener en cuenta que caerse es inherente al aprendizaje y que es importante que las personas empiecen aprendiendo en áreas en las que les resulta más fácil y luego ir paulatinamente ampliando el conocimiento.

Una cultura que culpabiliza los errores o que produce inseguridad laboral, un jefe poco previsible, tecnologías para las que uno está poco preparado, entre muchas otras, son las mejores fábricas de miedo

CV: Por su experiencia en el contacto con otras mujeres, a través de Womenalia, ¿considera que el miedo al fracaso echa para atrás a muchas mujeres a la hora de emprender?

NGdP: La brecha de género entre emprendedores y emprendedoras disminuye cada vez más, según el Informe Mundial GEM 2018/19 (Global Entrepreneurship Monitor). En España, por cada diez hombres que emprenden hay nueve mujeres que inician un negocio, superando la media de Europa, que es de seis mujeres por cada diez hombres.

Un dato interesante es que los negocios emprendidos por mujeres tienen una mayor tasa de supervivencia. Yo creo que las mujeres cada vez se atreven más, aunque siguen teniendo dificultades a la hora de lograr financiación.

CV: ¿Existe una manera diferente de entender y gestionar el miedo por los hombres y por las mujeres, en el seno de una empresa?

NGdP: Según el GEM  las mujeres tienen mayor miedo al fracaso y, según mi experiencia entrenando a cientos de mujeres a hablar en público, eso tiene que ver con un alto grado de perfeccionismo y a un cierto autosabotaje mental.

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Emprendimiento: mi reino por una idea. 2 libros

Emprendimiento y emprendedor son hoy en España dos palabras rodeadas de un halo de romanticismo. El emprendimiento es una suerte de Arcadia Feliz donde fluyen las ideas y el trabajo abunda por doquier. Nada más lejos de la realidad. Emprender es, la mayoría de las veces, tirarse a la piscina.

Te traigo dos libros muy útiles en los que se cuenta cómo dos emprendedores han hecho ese salto: el español David Hernández, creador de DavidWine, y el norteamericano Marc Randolph, cofundador de Netflix.

emprendimiento, salto a la piscina
Foto tomada de un cartel publicitario de una campaña de Bankia.

 

Nadie sabe nada. — MARC RANDOLPH, cofundador de Netflix

Emprendimiento: mi reino por una idea

«Mi reino por un caballo». La frase tiene más de cuatrocientos años. La puso William Shakespeare en boca de Ricardo III de York, en una tragedia homónima. Ricardo III, derrotado por las tropas del duque de Richmond, futuro Enrique VII de Inglaterra, quiere huir del campo de batalla.

«Mi reino por una idea de negocio» podría ser, quizás, la traslación de aquella demanda a los tiempos actuales, en los que se hace necesario destacar, ser distinto, para encontrar un hueco en el mercado. En definitiva, emprender.

Marc Randolph, primer presidente de Netflix, y David Hernández, creador en China de DavidWine, cuentan en sendos libros cómo encontraron una idea. Y, sobre todo, cómo la desarrollaron.

Tener ideas no es complicado. Lo importante es saber como ponerlas en práctica. Es mi mantra.

— JOHN DOERR,  inversor inicial en Google, Amazon y Twitter

Marc Randolph y David Hernández son dos emprendedores. Marc Randolph sin antecedentes familiares para serlo, mientras que David Hernández creció en una familia de empresarios. No es la única diferencia. El norteamericano desarrolló su idea en el mítico Silicon Valley, mientras que el español lo hizo en China donde emigró después de arruinarse en la crisis de 2008.

Dos visiones muy diferentes de un mismo fenómeno: el emprendimiento. Randolph y Hernández observaron qué necesitaba la gente y buscaron la manera de dárselo: la esencia misma del emprendimiento.

EL MURCIANO QUE DESAFIÓ AL DRAGÓN CHINO. Mis 12 principios del éxito, David Hernández. Conecta, 2019, 201 páginas.

 

Un texto escrito en primera persona. La primera parte, El sueño del dragón, es una suerte de monólogo interior, en el que David Hernández  cuenta cronológicamente—a la vez que reflexiona— cómo se arruinó, cómo llegó a China y cómo, mientras bebía  un té en Hong Kong, tuvo la idea de desarrollar su propia marca de vinos, DavidWine, que hoy tiene un centenar de trabajadores y factura unos 7 millones de euros.

Cuando consideras la posibilidad de emprender algo, lo que sea, la mente se pone en formato positivo y te concede un respiro. Y así fue como se me metió en la cabeza la idea de crear una marca relacionada con el vino.

— DAVID HERNÁNDEZ

emprendimiento, portada de el murciano que desafió al dragón chinoEn palabras del autor, este libro no es una guía para alcanzar el éxito profesional,  «mi intención es dar testimonio de unas vivencias y unas enseñanzas». De la observación de la manera de ser, de actuar y de trabajar que tienen los chinos, David Hernández extrae Mis doce principios del éxito. A ellos dedica la segunda parte del libro.

Estos principios son consecuencia del trato con clientes y distribuidores, de la filosofía china y de El arte de la guerra de Sun Tzu. David Hernández  considera que no solo tienen validez para aquellos que quieran abordar el mercado chino, sino también para quienes deseen emprender un negocio.

La tercera parte contiene Tres lecciones de vida que ha aprendido David Hernández.   

      • No hay éxito sin esfuerzo.
      • Ten fanática determinación.
      • Vive con ilusión.

Estas «tres lecciones» pueden muy bien ser el resumen  del espíritu del libro.

ESO NUNCA FUNCIONARÁ. El nacimiento de Netflix y el poder de las grandes ideas. Marc Randolph, Planeta, 2019, 351 páginas.

 

«Eso nunca funcionará» era la frase recurrente que Reed Hastings, actual CEO de Netflix, decía a Marc Randolph, primer presidente de Netflix, cada vez que este le exponía una idea de negocio. Solía hacerlo mientras viajaban juntos al trabajo, camino de una empresa en la que habían invertido sus ahorros y que estaba a punto de quebrar.

Las ideas muy rara vez se te ocurren con el fogonazo de un rayo. Se hacen patentes más lenta y gradualmente. Y, de hecho, cuando tienes una, puede que no te des cuenta durante mucho tiempo.

— MARC RANDOLPH

emprendimiento, portada de esto nunca funcionaraEste es un libro de memorias. Es la versión novelada del nacimiento y primeros años de vida de Netflix. Y así es como se lee el libro, como una apasionante historia. No es, sin embargo, una narración cronológica de los hechos, sino que Randolph va desgranando su manera de entender el emprendimiento a través de una selección de recuerdos y experiencias vividas, que se remontan incluso a su infancia.

Dieciocho capítulos en los que se narran los inicios de Netflix, que van desde 1997 —cuando todos hacían de todo y dormían en las oficinas—, hasta la salida a bolsa en mayo de 2002 por un valor de 80 millones de dólares. Y un epílogo, también contado como una historia:  Las Reglas de Randolph para alcanzar el éxito.

En 1997 el mundo no era el mismo. Era la época en que Blockbuster arrasaba con sus videoclubs e  internet estaba aún en mantillas. Fue en aquellos años cuando apareció el DVD. Randolph y Hastings cofundaron Netflix en 1999, como un negocio de alquiler de DVD por correo. Y Blockbuster no quiso comprarla por 50 millones. Netflix vale hoy 150.000 millones de dólares.

En resumen

Decía en el inicio de esta nota que estos libros mostraban dos visiones diferentes del emprendimiento. También es muy diferente la manera en cómo se lo cuentan al lector.

Mientras que Marc Randolph incluye en la narración su filosofía empresarial, sus orígenes como emprendedor o lo aprendido, David Hernández separa estos aspectos en tres partes diferenciadas. En mi opinión, esta separación hace que el relato de Hernández pierda —quizás— la intensidad emocional que aporta el texto del cofundador de Netflix.

Y es a través de las emociones contenidas en un relato como mejor se trasmiten las ideas.

 

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Piensa y comunica tus ideas/The Storyboard Method

Piensa y comunica tus ideas con The Storyboard Method es un mapa para quienes — tal como expresa inequívocamente la primera frase del libro—,  «quieran revolucionar la forma de transmitir sus ideas». Ofrece, en primer lugar, una ruta segura que permite centrar el pensamiento y actuar. Y ayuda, además, a ganar confianza para que cualquiera que sea la actividad de comunicación, esta resulte eficaz.

Piensa y comunica tus ideas. Bocetos de tiras comicas
«La teoría y la práctica viven lejos unas de otra, desconectadas. Nos encontramos atrapados en el vacío. Por eso necesitamos un método». — Marion Charreau / Jenifer L. Johnson. (Foto: Exposición «Videojuegos», Fundación Telefónica)

PIENSA Y COMUNICA TUS IDEAS CON THE STORYBOARD METHOD, Marion Charreau/ Jenifer L. Johnson. Conecta, 2019. 229 páginas.

 

Se adjudica a Mark Twain la frase: «Normalmente me lleva unas tres semanas preparar un buen discurso improvisado». La dijera o no el escritor norteamericano, la idea que quiere transmitir es rotundamente cierta. Para que aquello que digamos resuene en quien nos escucha, no vale con decir cualquier cosa o actuar como lo hacen los demás. La improvisación requiere, por lo tanto, de mucha preparación.

Por otro, los seres humanos somos unos insaciables consumidores de significado.

La mejor manera de casar preparación y significado, y que además resulte atractiva para quien escucha, es la creación de una historia. O lo que es lo mismo, plantear una presentación como un relato.


La creación de historias nos ha permitido a los seres humanos, no solo imaginar cosas de manera individual, sino también colectiva.

— MARION CHARREAU / JENIFER L. JOHNSON


La unión de la concienzuda preparación de una presentación y la estructuración de esta como un relato, ha llevado a Marion Charreau (cartógrafa francesa, que expresa sus ideas dibujando) y a Jenifer L. Johnson (coach norteamericana,  quien cree en el poder de la narración), a diseñar The Storyboard Method.

Soluciones diferentes a problemas comunes

Durante la última década, las autoras preguntaron a un gran número de personas de diferentes países, desde profesionales independientes y emprendedores, hasta responsables de equipos y organizaciones, qué dificultades tenían al preparar y presentar una comunicación.

Las respuestas se ajustaban a un patrón de 5 problemas. Para cada uno de esos problemas, Charreau y Johnson ofrecen una solución.

  • Angustia en el momento de presentar. No sentirnos lo suficientemente preparados. Ansiedad. ¿Sabré hacerlo? ¿Olvidaré lo que tengo que decir?

Solución: Crear un storyboard (un guión gráfico) para organizar y secuenciar.

Piensa y comunica tus ideas. Comic en un tren
Hacer un guión gráfico permite tener una imagen clara y compartida del proyecto. Una manera segura de saber que la historia que se cuenta es, efectivamente, la que queremos contar.
  • Las garras de la convenciones. Tendencia a hacer lo que vemos, lo que nos resulta familiar. ¿Por qué tengo que ser yo quien intente algo nuevo?

Solución: Establecer una nueva relación con la creación y la comunicación.

  • Un proceso doloroso. La presentación se convierte en un situación angustiosa que nos quita el sueño (y no es metáfora). ¿Cómo comienzo? ¿Qué tipo de presentación hago?

Solución: Un proceso claro frente al vacío o el caos. Crear paso a paso.

  • La ansiedad para elegir el contenido. Qué digo. Cuáles son los mejores gráficos. Qué imágenes utilizo.

Solución: Plantearse preguntas estratégicas.

  • Perder la atención del público. Fundamentalmente, que quienes asistan a una presentación se aburran, es consecuencia de la falta de conocimiento del tipo de personas a quien nos dirigimos. ¿Y si uso el humor?

Solución: Centrarse en el público desde el principio. La audiencia es, en consecuencia, el auténtico protagonista de cualquier presentación.

The Storyboard Method

Este método es, sobre todo, un sencillo y útil modo de trabajo. Está estructurado en 4 pasos, que fluyen de uno a otro:

    1. Enfocar. Generar, seleccionar y desarrollar contenidos.
    2. Organizar. Cómo ensamblar el contenido en una historia.
    3. Visualizar. El uso del lenguaje visual para hacer un storyboard.
    4. Conectar.  Cómo poner en marcha la historia.

Cada uno de estos pasos lleva asociadas una serie de herramientas (en total 10), que van desde la realización de mapas mentales a ganchos para atraer la atención o cómo componer diapositivas.

Piensa y comunica tus ideas. Infografía presentaciones
Vivimos en una cultura de presentaciones. The Storyboard Method permite aclarar los objetivos, inspirar perspectivas nuevas y transformar, en conclusión, la información en una narración, para una panoplia de actividades de comunicación.

Piensa y comunica tus ideas

El cerebro tiene una estructura narrativa. Le encantan las historias.  Hay cerebros, sin embargo, que prefieran las imágenes; otros, las palabras. Este libro satisface esas tres características  de nuestros cerebros: tiene una estructura narrativa, es muy visual, gracias a sus numerosas viñetas, y los textos estás escritos con sencillez y claridad.

Y también está cuidadosamente editado.

Piensa y comunica tus ideas con The Storyboard Method alterna las viñetas con los textos o las fotos, segmentado por un código de colores. Como resultado, puede irse directamente a la sección en amarillo, que es la que explica cómo usar The Storyboard Method, o leer las tiras cómicas, o leerlo como una historia de principio a fin.

 

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Óscar Vilarroya: «El relato da sentido a la vida»

El relato explica lo que nos sucede. Permea todo lo que hacemos y cómo lo explicamos. El relato es un mecanismo mental básico del ser humano. Estas son algunas de las afirmaciones de Óscar Vilarroya, autor del ensayo Somos los que nos contamos (Ariel, 2019).

La tesis de Somos lo que nos contamos es, por eso, muy clara: los humanos somos una especie narrativa. En lugar de llamarnos Homo Sapiens, deberíamos en consecuencia llamarnos Homo Narrator.

foto de oscar villaroya, el relato da sentido a la vida
Óscar Vilarroya, doctor en Ciencia Cognitiva y profesor de Neurociencia en la Universidad Autónoma de Barcelona. «Me interesa mucho el conocimiento evolutivo».

Internet amplifica exponencialmente un relato.

— ÓSCAR VILARROYA


Steve Jobs, tal como refiere Walter Isaacson en una excelente biografía, solía finalizar muchas de sus presentaciones con una diapositiva en la que aparecía una señal de tráfico que mostraba la intersección de la calle de las «Humanidades» y la de la «Tecnología».

En el cultivo de los vínculos entre la neurociencia y las humanidades se afana Óscar Vilarroya, quien acaba de publicar Somos lo que nos contamos. En este ensayo, «he querido definir el origen de los relatos, su mecanismo, tal como lo han explicado los psicólogos o los filósofos, antes que hablar de datos neurocientíficos concretos».

El relato. La narrativa nos define como humanos

COMUNICACIÓN VITAE (CV): Políticos y periodistas, de donde se ha extendido al resto de la sociedad, suelen hablar de «el relato». ¿Está de moda el relato?

ÓSCAR VILARROYA (ÓV): El relato es un mecanismo mental básico, una herramienta específica. Apareció en un momento evolutivo, es una función adaptativa que se incorporó y nos define como humanos. Permea todo lo que hacemos y cómo lo explicamos. Nuestros primos los chimpancés y los gorilas no parecen tener esa pulsión para explicarse las cosas.

CV: ¿Qué efecto tiene entonces en nosotros el relato?

ÓV: Nos distingue. Jerome Bruner, el psicólogo que a mí más me interesa, incorpora la narratividad en la explicación psicológica de nuestra naturaleza. El relato nos permite dar sentido a lo que vivimos, interpretar lo que está sucediendo, desde nuestra más tierna infancia hasta nuestra actividad narrativa más sofisticada, como son la ficción y la política.

CV: De acuerdo con esta afirmación, ¿podemos los seres humanos vivir sin la ficción?

ÓV: Es imposible. El relato es un mecanismo mental involuntario e inconsciente. Está inscrito en nuestra manera de ver el mundo. Esto ha derivado en la creación de historias. Somos una especie ultrasocial. Necesitamos leer los estados mentales de los demás. Hemos evolucionado hacia un cerebro más grande. Nuestra capacidad sobre los demás es una condición extremadamente compleja y ha necesitado de millones de años de aprendizaje. Los relatos nos sirven para experimentar sobre nuestros papeles sociales.

Nuestras historias se han derivado en historias ficcionales. Nos gustan, las cultivamos y nos gratifica, por eso vemos las series y utilizamos videojuegos.

 

CV: Dice que el relato es como respirar, algo inconsciente e involuntario. ¿Qué ocurre cuando el relato se construye de manera consciente y voluntaria? ¿Quién domina el relato, domina el mundo?

ÓV: Exactamente. Cuando esa herramienta se hace consciente, permite crear realidades, que pueden ser más o menos creíbles, y que son las que se utilizan para convencer y persuadir, y así controlar.

el relato, libros-personas-palabras

Y en esto, llegó Internet: políticos populistas y noticias falsas

CV: Las noticias falsas son tan viejas como la humanidad misma. ¿Qué ha cambiado con la aparición de Internet?

ÓV: Estamos experimentando una revolución. Internet amplifica exponencialmente un relato. La tecnología permite elaborar relatos muchos más sofisticados, multimedia. Son relatos personalizados, dramatizados, que apuntan a quienes pueden consumirlos con más facilidad. Somos una especie narrativa y social, pero también corporal. Necesitamos ver la cara del otro, tocarlo, sentir empatía. Pero en las redes desaparece esta corporalidad.

CV: Íntimamente ligadas a esa corporalidad están la emociones. ¿Hay un exceso de emocionalidad, de sentimentalismo en la redes?

ÓV: Hay un cliché clásico que separa lo emocional de lo racional. Las observaciones que se han hecho del cerebro cuando este toma decisiones muestran que no está tan clara esta división. Lo emocional y lo racional están íntimamente imbricados. Las decisiones que tomamos tiene un componente emotivo y otro racional. En el caso de unas elecciones o en la propagación de noticias falsas (fakes) , las emociones que más se utilizan son el miedo y la ira, Se amplifican estas dos emociones para facilitar el consumo de noticias falsas. En estos momentos es cuando bajamos nuestra capacidad de análisis. Esto hace que nos creamos eso que nos cuentan. Es una cuestión de intensidad, de dosis. La mortalidad de un veneno está en la dosis.

CV: ¿Cómo podemos protegernos contra estas noticias falsas?

ÓV: No es tanto una cuestión neurocientífica como filosófica. Pasa como con un alcohólico. Lo primero que tiene que hacer para dejar de serlo, es querer dejar de beber. Primero, debemos estar dispuestos a dejar de creer en lo que creemos y pensar que el que discrepa de nosotros, quizá tenga razón. Todo lo demás sería pura cosmética. Lo que cuenta en los debates, por ejemplo, es como vencemos al otro. Nuestros argumentos son entonces armas para vencer no para convencer. En segundo lugar, las cosas son complejas. No hay que creer por eso en los relatos simplificadores. Y tercero, el pensamiento crítico, ser capaces de analizar los argumentos, buscar fuentes alternativas, contrastar las hipótesis de partida.

CV: En la línea que propone la filósofa Victoria Camps en su libro Elogio de la duda.

OV: Efectivamente. Dudar.

CV: Y evitar así sumergirnos en lo que denomina en su libro, «las burbujas narrativas».

OV: Para muchas personas son muy productivas. Se crean un conjunto de relatos que la gente está dispuesta a defender a capa y espada. A estas burbujas también se las ha llamado cámara de eco. El caso del Brexit es un ejemplo actual de burbuja informativa. Está teniendo unos efectos brutales.

Las burbujas narrativas surgen en situaciones de conflicto o amenaza.

 

Las guerras están llenas de burbujas narrativas.

 

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Somos lo que nos contamos, o el «Homo Narrator»

Somos lo que nos contamos plantea la tesis de que los humanos somos una especie narrativa. En lugar de llamarnos Homo Sapiens, deberíamos en consecuencia llamarnos Homo Narrator.

comic de Paco Roca, lo que contamos
Foto tomada en la exposición antológica del dibujante Paco Roca. Fundación Telefónica, Madrid.

El propósito del autor de Somos lo que nos contamos, Óscar Vilarroya, es presentar de «una manera no académica» la importancia del papel que el relato juega en algunos aspectos básicos que nos definen como humanos.

SOMOS LO QUE CONTAMOS. Cómo los relatos construyen el mundo en que vivimos, Óscar Vilarroya, Ariel, 2019. 361 páginas.

 

Aunque Óscar Vilarroya es profesor de Neurociencia en la Universidad Autónoma de Barcelona, este libro se apoya en la psicología (y muy particularmente en Jerome Bruner, uno de los psicólogos más innovadores del siglo XX) y, en menor medida, en la filosofía. Así lo prueba la extensa bibliografía aportada, toda ella en inglés.

Somos lo que nos contamos está dividido en veinte capítulos cortos. En los ocho primeros, el autor trata de demostrar por qué los humanos somos seres narrativos. Contar cosas es, según Óscar Vilarroya, un acto inconsciente e involuntario, «como la respiración». De acuerdo con esta premisa, define el «relato primordial».

En los doce capítulos restantes, el autor argumenta sobre tres fenómenos de nuestros días: la burbuja narrativa, las noticias falsas (fake news) y los políticos populistas.


El relato es la estructura mental que utilizamos para explicar lo que nos sucede. Por eso la facultad narrativa es lo que nos define como humanos.

— ÓSCAR VILARROYA


Somos lo que nos contamos. Elaborar un relato primordial

 

El relato primordial es, según Óscar Vilarroya, la estructura narrativa mínima de la que disponemos para explicarnos las cosas. O lo que es lo mismo: a algo o a alguien le ocurre algo causado por algo o por alguno.

Para elaborar este relato primordial se necesita:

    1. Identificar, seleccionar algo de nuestro entorno.
    2. Al elaborar ese relato debemos describir si son animales, personas o cosas. Como si una película de dibujos animados fuera, a los animales les atribuimos estados mentales humanos, aunque no sentido ético.
    3. Explicación de qué es lo que le ocurre a las personas o a las cosas.
    4. Saber el motivo por el que ha pasado algo, «el por qué». El aspecto más importante.
    5. Las personas o cosas a las que les ha ocurrido algo. Es decir, el cambio.

Relatos primordiales son, por ejemplo: “Si lloro, mamá aparecerá”, “Me mojo porque llueve”, “Tengo que aliarme con mi jefe porque tiene poder”.

bur buja de jabon, burbuja narrativa
«Una burbuja narrativa consiste en una visión totalitaria y excluyente que sostiene un movimiento social sobre alguna situación, y en la que sus seguidores creen de manera acrítica, firme y ostensible».— Óscar Vilarroya.

Sobrevolados por una burbuja, consumidores de noticias falsas a merced de políticos populistas.

 

En 1692, en un pequeño pueblo de Massachusetts, se desató una histeria colectiva a causa de la supuesta posesión demoníaca de varias niñas de esa población y otras cercanas. Comenzó una caza de brujas. 19 persona fueron condenadas ahorcadas y tres más murieron a causa de las torturas sufridas. Pero con la misma rapidez con la que la histeria había crecido, desapareció.

Esta historia sirve a Óscar Vilarroya para profundizar en tres fenómenos, propiciados por el ecosistema digital en el que nos movemos. «Internet es la arena pública más amplia de la historia de la humanidad», en palabras de Óscar Vilarroya.

    • Burbuja narrativa. Si en el caso de la niñas de Salem se decía que “están siendo víctimas de brujería”, hoy tenemos otros de parecido tenor: “las vacunas producen autismo” o “el gluten es nocivo”. Estos mensajes se instalan en nuestra mente con una facilidad pasmosa, llegando a convertirse en creencias.
    • Noticias falsas (fake news). La creación y la difusión malintencionada de información por parte de personas y grupos con intereses comerciales, ideológicos o personales. Un relato partidista con la finalidad de seducir y persuadir a los receptores de los mensajes. O sea, a cualquiera de nosotros, porque todos consumimos noticias falsas
    • Políticos populistas. En este concepto, el autor engloba también a empresas y/o analistas que utilizan los macrodatos (big data),  «como si fueran una descripción adecuada de la sociedad, de lo que quiere la gente». Los mensajes de estos políticos se construyen en torno a eslóganes sencillos que calan con facilidad en la población. Casos claros: el Brexit, o el mensaje de Trump: “construyan ese muro”.

¿Y qué pasa con la realidad?

portada somos lo que nos contamosLa función de un relato es darle sentido a lo que vivimos. Así, la realidad que nos contamos está construida a base de relatos que nos hemos venido contando a lo largo de nuestra vida, y que hemos contado a los demás.

Después de millones de años de evolución, narrar es una estructura compleja que utiliza mecanismos para conseguir lo que el autor de Somos lo que nos contamos, considera que es su objetivo: «construir un relato que consiga dar sentido a lo que vivimos de manera verosímil, razonable y efectiva». Y estas tres características son las que, a juicio de Óscar Vilarroya, constituyen un buen relato.

En conclusión

Este libro trata, fundamentalmente, de fomentar el pensamiento crítico en tiempos de confusión.

Es un aviso para navegantes, ya lo hagan en las redes o en el proceloso mar de la mente:  qué nos cuentan y qué nos estamos contando.

Resulta —en mi consideración personal— de utilidad tanto para coaches y psicólogos como para aquellos que quieran desarrollar su Marca Personal.

Este texto, finalmente, viene a sumarse a la escasa bibliografía que sobre storytelling hay publicada en castellano.

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