Los mitos, el sentido de nuestras creencias

Los mitos permiten a los seres humanos reinventar el pasado para dar sentido al presente y pensar sobre el futuro. El mito es una historia ejemplar, un relato tradicional, que nos permite aprender sobre nosotros mismos y la manera en que nos comportamos.

Originariamente, los mitos se trasmitieron oralmente, y estaban sujetos a modificaciones. Los mitos, sin embrago, han llegado hasta nosotros a través de obras literarias, por lo que no hay una sola versión. Estas interpretaciones de escritores y poetas, suponen el paso de la tradición oral a la escrita. Un hito fundamental en la historia del Storytelling.

Los mitos cosmogónicos griegos

Los europeos nos sentimos, en general, más identificados con los mitos griegos, por cultura y por proximidad geográfica.

Merece ser destacado, en primer lugar, que los primitivos griegos se centraran en sus primeros mitos cosmogónicos– los que cuentan el origen del universo y su estructura– exclusivamente en la creación del mundo y no en la del hombre. Es una línea contraria a muchos de los mitos de civilizaciones anteriores o contemporáneas, en las que la creación del hombre aparece ligada a la de la creación del mundo. Pasarán siglos antes de que los griegos contemplen en sus mitos la aparición del hombre sobre la Tierra.

Un segundo aspecto destacable. Aún siendo tardío en su enunciación, la creación del hombre a manos de Prometeo es uno de los que más interés e interpretaciones ha despertado entre escritores y artistas durante siglos.

Finalmente, las mitologías, al hablar de la Creación, presentan siempre una doble paradoja. Una, ya había algo antes de lo que llamamos Creación. Y dos, la Creación estaría santificada en su propia estructura, ya que el cosmos sería la obra ejemplar de los dioses, su obra maestra (Eliade, 1972, pág. 409).

La creación de Pandora

Tres son los mitos griegos que aluden a la aparición del hombre sobre la faz de la Tierra.

El primero nace en la Era Arcaica, en la época del reinado de Crono, reflejada en Trabajos y días de Hesíodo. No hay especificaciones acerca de su creación. Se alude a la presencia de los Titanes, seres del género masculino, que acaso « nacían de la tierra misma» (García Gual, 1992, pág. 82). Este mito hace, sin embargo, mención expresa a la aparición de un nuevo modo de reproducción, la primera mujer.

«Y Zeus llamó a esta mujer Pandora, porque todos los Dioses de las moradas olímpicas le dieron algún don, que se convirtiera en daño de los hombres que se alimentan de pan» (Trabajos y días).

Pandora («la que trae todos los regalos») es también, para Luis Alberto de Cuenca, «el instrumento de la venganza divina, la mensajera de todos los males» (de Cuenca, 2012, pág. 138). Opinión que el filósofo Carlos Goñi Zubieta extiende al resto del género femenino: «La mujer es, según la mitología, un castigo, pero también un regalo de los dioses […]. Al desenvolverlo aparece toda su perversidad» (Goñi Zubieta, 2005, pág.15).

Prometo,  El creador

El segundo mito está ligado a los rituales órficos, según los cuales los hombres son moldeados de las cenizas de los Titanes más las cenizas de Zagreo. Los Titanes habían sido fulminados por Zeus como castigo por descuartizar y comerse a uno de sus hijos, Dioniso, llamado con el epíteto de Zagreo. Estos rituales plantean ya no solo la dimensión humana. También la divina del ser humano, consecuencia de la mezcla de ambas cenizas.

Finalmente, el tercer mito alude a Prometeo como creador de los seres humanos a partir de barro. Carlos García Gual cita varias fuentes. Apolodoro, Pausanias, Ovidio en su Metamorfósis, y otros poetas latinos como Catulo, Horacio y Propercio. Alude también este mitólogo a relieves y sarcófagos donde se representa la escena. «Notemos, además, que según cuenta Apolodoro, Deucalión, hijo de Prometeo, y Pirra, hija de Epimeteo y Pandora, actuaron de modo decisivo en la reproducción de los humanos después del Diluvio. […]. Tras la extinción de la antigua raza, Deucalión crea hombres y Pirra mujeres que nacen mágicamente de las piedras arrojadas por uno y otra» (García Gual, 2009, pág.11).

Barro y cenizas

El mitólogo rumano, Mircea Eliade recoge algunos mitos relacionados con el barro en la creación del hombre. Destaco entre ellos el de los indios Thompson (Eliade, 1980, pág.147). Los shilluks del Nilo Blanco, quienes además explican los colores de las distintitas razas por el color el barro con el que fueron creadas (Eliade, 1980, pág.149). Apunto igualmente que en el poema de Gilgamesh hay una doble conexión. El Diluvio que acaba con la vida humana en la Tierra y el barro como origen (Eliade, 1980 pág.159):

El mar se calmó, la tempestad remitió, cesó la inundación. Observé el tiempo. Se había hecho la calma, y toda la humanidad había retornado al barro.

Estos versos conectan, quizá, con la frase que el sacerdote dice al imponer la ceniza, el primer día de la Cuaresma. Memento homo, qui pulvis es et in pulverem reverteris («Recuerda, hombre, que eres polvo y al polvo volverás»). La ceniza del mito. ¿No es acaso polvo el barro triturado, una vez evaporada el agua que lo aglutina?

El mito de Prometeo y el Libro del Génesis

Hay un claro paralelismo entre el mito de Prometeo y el contenido en Génesis, el primer libro de la Biblia (de Cuenca, 2012, pág. 141). García Gual afirma que «es curioso que algunos de los primeros escritores cristianos vieron en Prometeo una imagen semejante a la de Cristo» (García Gual, 1992, pág. 90). «Jesús no es Prometeo, ni un héroe, es un acto de Dios», estima Manuel Mandianes, teólogo y antropólogo. Coincide con el  poeta latino Lactancio, quien afirma que solo Dios pudo crear al hombre (García Gual, 2009, pág. 15).

«Yahvé Dios formó a la mujer» (Génesis 2, 22) para que acompañara a Adán, en hebreo «hombre, ser de tierra roja». Pandora, es una especie de duplicado de la Eva bíblica, «ella fue la madre de todo viviente» (Génesis 3, 20). No al revés, ya que la tradición Yahvista es anterior al mito de Pandora.

Pensar el futuro

El historiador israelí Youval Noah Harari, se refiere al relato de Frankenstein, «como el pilar fundamental de nuestra mitología científica. El relato de Frankestein quiere advertirnos de que si intentamos jugar a ser dioses y manipular la vida seremos severamente castigados» (Noah Harari, 2015, pág. 451). Frankenstein es el ser que queda fuera de control y crea estragos. Es la renovación que Mary Shelley hizo, en el siglo XIX, del mito de Prometeo.

Miles de años después, los mitos permiten reinventar el pasado para dar sentido al presente y pensar sobre el futuro.

BIBLIOGRAFÍA:

– De Cuenca, Luis Alberto, La estatua de Prometeo, de Calderón, incluido en Broncano, Fernando y Hernández de la Fuente, Diego (editores), De Prometeo a Frankenstein: autómatas, ciborgs y otras creaciones más humanas, Madrid, Ediciones Evohé, 2012.

– Eliade, Mircea, Historia de las religiones, Madrid, Ediciones Cristiandad, 1974

– Eliade, Mircea, Historia de las creencias y de las ideas religiosas, Madrid, Ediciones Cristiandad, 1980

– García Gual, Carlos, Prometeo: Mito y Literatura, Madrid, Fondo de Cultura Europea, 2009

–  García Gual, Carlos, Introducción a la mitología griega. Madrid, Alianza Editorial, 1992

–  Goñi Zubieta, Carlos, Alma femenina. La mujer en la mitología, Madrid, Espasa, 2005

– Noah Harari, Yubal, Sapiens. De animales a dioses, Madrid, Debate, 2015

Foto 1: Fresolina Rivas
Tengo más de 25 años de experiencia en comunicación.
Desde hace 5 años he convertido mi pasión en mi trabajo: el Storytelling. Ayudo a empresarios, emprendedores y profesionales a definir su Identidad descubriendo su historia. Soy Coach de Marca Personal.

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