Storytelling: El arte de historiar

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El storytelling es una poderosa herramienta de comunicación. Cómo tal herramienta, se empezó a utilizar en Estados Unidos hace unos treinta años. Su uso ha ido extendiéndose a todo el mundo desde ese momento. No considero, sin embargo, el storytelling solo como una mera herramienta de comunicación, entendiendo como tal un sinónimo de marketing o publicidad, sino que ha de ser una actitud en nuestra comunicación. Y aquí utilizo la palabra comunicación es su más amplio sentido.

En estas tres décadas, se ha utilizado en comunicación política y comunicación de marca y, más recientemente, su uso se ha extendido a la comunicación interna y externa de las organizaciones, al management, y se ha ampliado al mundo de las presentaciones y la formación.

SOMOS CONTADORES DE HISTORIAS

Contar historias es, sin embargo, una tradición tan antigua como la humanidad misma. El concepto evoca los más antiguos tiempos en los que, alrededor de la hoguera, se compartían hazañas de caza o la experiencias vividas: el nacimiento de la tradición oral. Con la invención de la imprenta, la tradición oral se desvaneció. Lo que ha permanecido y no dejará de existir mientras la Humanidad exista es la necesidad de contar historias y de escucharlas.

El término storytelling suele traducirse al castellano literalmente del inglés, como “el arte de contar historias”. Para el contexto de comunicación en que hoy se emplea esté termino, se me queda corta esta definición.

En mis presentaciones o para explicar mi trabajo, cuento historias. Las utilizo igualmente en mi comunicación personal. Me alineo con el heterodoxo – y surfero– filósofo inglés Mark Rowlands autor de un hermoso libro, El filósofo y el lobo (Seix Barral, 2009).

Los seres humanos nos diferenciamos de otras criaturas por las historias que nos contamos. Mark Rowlands

STORYTELLING, MI PROPUESTA

Si bien es cierto que “el arte de contar historias” sería la correcta translación al castellano, tal como el storytelling se usa y yo lo concibo – insisto– en el actual contexto de comunicación, debe aludir no solo a contar una historia, sino también a crearla, a escribirla, para finalmente, comunicarla.

Movido por el afán de encontrar un término que recogiera en castellano todos los aspectos comentados, acudí al Diccionario de la RAE. Encontré el verbo historiar:

  1. Componer, contar o escribir historias.
  2. Exponer las vicisitudes por las que ha pasado alguien o algo.

Para asegurarme aún más, me dirigí a la Fundéu, la Fundación del Español Urgente, para preguntar si el verbo historiar podía ser correcto para definir storytelling. Translado aquí íntegramente la respuesta recibida: “Según la definición del DRAE, bien podría hablarse del  arte de historiar. No obstante, el uso ha impuesto otro sentido de historiar (‘contar la historia [evolución o sucesión de los acontecimientos pasados] de algo’), de modo que, sin ser incorrecto, podría resultar ambiguo.”

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STORYTELLING ES EL ARTE DE HISTORIAR

No es menos ambiguo hablar solamente del “arte de contar historias.” La ambigüedad a la que alude la Fundéu, define, no obstante, lo que hago en mi trabajo. Ayudar a personas para que buceen en la evolución o sucesión de sus acontecimientos pasados. Así construyen su historia.

Son estos acontecimientos los que configuran nuestro presente. Le dan sentido. Las experiencias vividas son el principal activo del que disponemos como personas. Nos hace únicos. Define nuestra Marca Personal. Esta historia es lo que da sentido a nuestras vidas. Igualmente, podemos hacer ampliable este concepto a una organización.

Mi propuesta es, finalmente, utilizar el término historiar, para comprender la verdadera dimensión de lo que el storytelling esconde.

 

Tengo más de 25 años de experiencia en comunicación.
Desde hace 5 años he convertido mi pasión en mi trabajo: el Storytelling. Ayudo a empresarios, emprendedores y profesionales a definir su Identidad descubriendo su historia. Soy Coach de Marca Personal.

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