Marca personal y visibilidad: vencer a los dragones

Marca personal y visibilidad son dos ámbitos profesionales en los que Neus Arqués se mueve como pez en el agua desde hace años. Marca personal y visibilidad pueden ser englobadas en una sola palabra: singularización.  Estos tres conceptos son inherentes al tiempo que vivimos, impensables hace apenas veinte años.

Lo que sí es tan antiguo como la humanidad es nuestra resistencia natural al cambio. Igual que el miedo. Fue seguramente miedo lo que sintieron aquellos navegantes que exploraban a bordo de sus naos, cuando en sus cartas náuticas aparecía la inscripción: «A partir de aquí hay dragones». Muchos cruzaron aquella línea: hoy ya no hay ningún territorio inexplorado. Pero los dragones siguen existiendo.

«El dragón es la resistencia. El miedo a lo desconocido. Pero también creo que el miedo es el camino y tenemos que hacer lo que más miedo nos da.» —NEUS ARQUÉS

 

marca personal y visibilidad, Neus Arqué impartiendo un seminario
Neus Arqués es novelista y ensayista. Licenciada en Ciencias Políticas y diplomada en Traducción. Master en Estudios Internacionales por la Johns Hopkins University. En el año 2000 fundó su propia agencia de comunicación. Actualmente se dedica por completo a la escritura y a la docencia.

Entrevista a Neus Arqués

 

Se la considera como la introductora del Personal Branding en España. Es autora del manual de referencia Y tú, ¿qué marca eres?, cuya primera edición es de 2007. La marca personal es un concepto que se transforma con el tiempo, como los formatos de lectura. Narrado por ella misma, este texto acaba de publicarse como audiolibro.

 

«La marca personal es un bien de primera necesidad.»

 


[Entrevista completa  (18 min. ) en este podcast ] 

 

COMUNICACIÓN VITAE (CV): La primera edición de tu libro Y tú, ¿qué marca eres? tiene trece años. Puede ser poco o mucho tiempo. Lo que es indiscutible son los muchos cambios vividos y la velocidad a la que se han producido. ¿En qué ha cambiado el concepto de marca personal en este tiempo?

NEUS ARQUÉS (NA): En aquel momento, la marca era algo exótico. Ahora la marca se ha convertido en un bien de primera necesidad. Las relaciones contractuales son más fluidas y necesitamos presentarnos en el mercado de una manera eficaz.

CV: A diferencia de otros libros que hablan de marca personal, tu libro —y por extensión tu concepto de marca personal— hace hincapié en el lado humano de la marca personal. ¿Cómo se cimenta una sólida marca personal?

NA: La base de nuestra marca consiste en ser coherentes con nuestros valores y los objetivos que nos proponemos. Las marcas más potentes son aquellas que son más auténticas. Parece que en estos momentos todo invita a no ser como somos. Por eso estas personas tienen muy poco recorrido.

marca personal y visibilidad, zapatos femeninos
«Culturalmente no nos han enseñado a singularizarnos.» —Neus Arqués.

Marca personal y visibilidad

 

COMUNICACIÓN VITAE: ¿Son las mujeres que tienen ya una determinada edad, las más “invisibles”?

NA: Me interesa mucho la invisibilidad. Mejor dicho, la invisibilidad de las mujeres, porque yo creo que las mujeres sufrimos un auténtico déficit de visibilidad. Y a partir de una determinada edad este deficit se acentúa. Las mujeres de más de 50 años somos un colectivo particularmente invisible. Y también creo que eso va a a cambiar.

COMUNICACIÓN VITAE: Un nicho muy importante de desempleados lo forman personas que han cumplido los 50, un colectivo, en general, “invisible”, a pesar de que cada vez se publican más libros sobre la llamada economía silver. ¿Cómo se entiende esta dicotomía?

NA: La invisibilidad también afecta a los hombres. Ha surgido un concepto interesante, la economía silver. Está claro que la esperanza de vida se ha alargado. Y no podemos ser marginados. Lo que te hace diferente es lo que has sido. Eso es lo que hay que enfatizar.

«TENEMOS LA OBLIGACIÓN DE HACER VISIBLE NUESTRO PROPIO TALENTO.»

 

CV: Enfatizar supone reconocer nuestros éxitos. Y aparece el dragón. ¿Por qué nos cuesta tanto reconocer nuestros propios éxitos?

NA: Porque, culturalmente, no nos han enseñado a singularizarnos. Vivimos en una cultura en que el éxito se considera como algo que se debe al azar, a la suerte o al enchufe. Pero nunca al mérito.

 

Escucha la entrevista completa (18 min.) en este podcast )

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Seis libros para un verano de distancia y mascarillas

 

Este no es un verano cualquiera. Es un verano de distancia social y mascarillas en terrazas y playas. Un verano, acaso, menos bullicioso que otros. Quizás más para pasarlo «en el pueblo». O en plena naturaleza. Estos seis libros para un verano de distancia social y mascarillas que me permito recomendarte, son textos, por eso, para una lectura reposada. Libros que permiten encarar el incierto otoño con serenidad.

Seis libros para un verano de distancia social y mascarillas

 

¿Quién dijo que las novelas son —solo— para el verano? En esta selección de seis libros para un verano singular no hay ninguna novela. Cuatro de estos seis textos de no ficción, sin embargo, están plagados de historias. Los dos restantes explican cómo construir historias para comunicarte.

  • De todos ellos tienes a tu disposición reseñas más amplias, siguiendo los enlaces marcados en la breve presentación que te ofrezco a continuación.

Todo cuenta

 

TODO CUENTA, Diana Orero, Letrame Editorial, 2019. 287 páginas.

 

¿De qué crees que te han servido los casi tres meses de confinamiento? ¿Cómo ha variado tu manera de entender la vida?

Todo cuenta explora nuestra identidad narrativa. Conforme a nuestras experiencias, vamos contado nuestra historia, a nosotros mismos y delante de los demás. Todo cuenta es autobiográfico, es es la historia de cómo Diana Orero se ha construido desde niña. Es, por eso, un libro muy emocionante. Pero decir que algo es emocionante es tan gaseoso como decir que queremos «la paz mundial». Todo cuenta es un libro emocionante, porque te mueve de la sonrisa al sobrecogimiento. O de la sorpresa al nudo en la garganta. Aún siendo un libro muy personal, mueve a la reflexión. O quizá por eso.

El poder de las historias

 

EL PODER DE LAS HISTORIAS. O cómo han cautivado al ser humano desde la Ilíada a Harry Potter, Martin Puchner. Crítica. 2019. 416 páginas (con ilustraciones).

 

¿Qué has leído durante el confinamiento? ¿Dónde te han llevado las historias que has leído?

Este libro es un recorrido por los hitos fundamentales de la evolución de la escritura, desde los primeros textos asirios en barro, de hace 4000 años, al universo Harry Potter. Es la historia de la palabra escrita. Y es también un viaje a alguno de los lugares donde han vividos los autores o han transcurrido las historias que cuenta en este atractivo texto.  Un bellísimo libro para los amantes de los libros y de la literatura, que establece conexiones muy curiosas entre época y autores, consecuencia de que el autor es profesor de literatura comparada. Cada capítulo es una aventura.

Sócrates enamorado

 

SÓCRATES ENAMORADO. Cómo se hace un filósofo, Armand D´Angour. Ariel, 2020. 217 páginas.

 

«Una vida sin examen no tiene objeto vivirla para el hombre», dijo Sócrates. ¿Qué imagen tienes de este filósofo? ¿Qué sabes de él?

Un texto que sigue la actual corriente de escritura de ensayos. Textos que se alejan de la pura erudición para hacerse más narrativos , sin perder un ápice de autoridad y rigor. Como si fuera un detective, Armand D´Angour busca pistas en la vida del Sócrates menos conocido. Y pone el foco en aspectos a los que se le ha prestado poca atención, para recrearse en ellos. El resultado es «un retrato de Sócrates que nunca se había pintado». Un libro de lectura absorbente. La filosofía al alcance de todos.

Cosas que pasan cuando conversamos

 

COSAS QUE PASAN CUANDO CONVERSAMOS, Estrella Montolío. Editorial Ariel, 2020. 232 páginas.

 

¿Cómo han sido tus conversaciones durante los meses de encierro? ¿Y cómo lo son ahora, una vez recobrada la normalidad?

Un libro que nos retrata a todos. Explica cómo crear, conservar y reforzar nuestros afectos a través de una comunicación auténtica. ¿Quién no se ha topado con los que hablan sin parar? ¿Quién no ha tenido que lidiar con los que se «enrollan» o con los que solo contestan con monosílabos? ¿Y con los que mienten y critican. Este libro es un elogio de la conversación. Está escrito en un tono didáctico y divulgativo, incluso divertido.

Piensa y comunica tus ideas con The Storyboard Method

 

PIENSA Y COMUNICA TUS IDEAS CON THE STORYBOARD METHOD, Marion Charreau/ Jenifer L. Johnson. Conecta, 2019. 229 páginas.

 

El confinamiento ha introducido en nuestras vidas nuevas maneras de comunicarnos. Septiembre está en el horizonte… ¿Por qué no aprovechar este verano y entrenarse para comunicar de una manera más efectiva?

Vivimos en una cultura de presentaciones. The Storyboard Method  permite aclarar los objetivos, inspirar perspectivas nuevas y transformar, en conclusión, la información en una narración. Pero no solo. Este libro es un mapa para quienes quieran revolucionar la forma de transmitir sus ideas. Es una ruta segura que permite centrar el pensamiento y actuar. Y ayuda, además, a ganar confianza para que cualquiera que sea la actividad de comunicación, esta resulte eficaz. Un libro para que saques provecho a tus habilidades.

 

El arte de contar bien una historia

 

EL ARTE DE CONTAR BIEN UNA HISTORIA. 101 estrategias para el storytelling, Héctor Urién. Alienta, 2020. 179 páginas.

 

Durante el tiempo que ha durado el confinamiento, han aparecido personas que nos han contado historias, algunas ellas muy divertidas. ¿Cuáles son los mecanismos para contar una buena historia?

Contar bien una historia es un arte. Pero puede aprenderse y entrenarse. Héctor Urién ha reunido un centenar de técnicas para lo que denomina «storytelling primario», el oral. Pero también para la narración audiovisual. No indican, dice el autor,  lo que «hay que hacer», sino que sugieren «qué puedes hacer». Cada una de las estrategias se cuenta de manera «muy concreta y escueta». Se facilitan ejemplos y se propone la realización de un ejercicio al final de cada una de ellas. Después de leerlo, seguro que entiendes mejor a los monologuistas.

 

Si te apetece añadir un libro más a esta selección de seis libros para un verano de distancia social y mascarillas, puedes hacerlo, dejando un comentario. Y los lectores del blog lo agradecerán.

 

 

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Confinamiento, lectura y las voces del horror

Para Eduardo Martínez Rico.

 

No he leído ni un solo libro durante el confinamiento. No podía. Lo intenté varias veces. Ni me concentraba ni conseguía retener lo leído, y tenía que volver, una y otra vez, a la página anterior. Desistí. Eso sí, de leer noticias me he hartado, sobre todo los primeros días. Hacia la tercera semana de encierro, decidí que mi dieta informativa consistiría en un recorrido matutino por los titulares de los periódicos y continuar escuchando la radio. No quería (no podía) vivir ajeno a lo que ocurría extramuros de mi casa.

Las mágicas ondas de la radio traspasaron esas paredes. Colaron en mi comedor, en la cocina, en el dormitorio, las voces del horror: parados; familias hambrientas; hijos que no habían podido despedirse de sus padres ancianos, agonizantes en soledad; empresarios arruinados; médicos y enfermeras desbordados y contagiados, muertos; políticos canallas y mentirosos.

No podía leer porque la realidad me estaba absorbiendo. Mi voluntad era leer, pero las poderosas emociones que estaba viviendo me lo impedían, desviaban mi atención. Por eso no conseguía poner el foco en la lectura. Recordé haber escuchado al escritor griego Petros Márkaris —el padre literario del magnífico teniente Jaritos— decir en una conferencia que él no podía escribir sobre las oleadas de refugiados que en aquellos días llegaban a las islas griegas, hasta pasado un tiempo. Necesito alejarme emocionalmente, dijo el gran narrador de la Grecia moderna.

Y si para escribir hay que alejarse de las emociones —tampoco he escrito nada—, lo mismo creo que puede decirse del acto de leer. Los humanos no nacimos para leer; hemos tenido que aprender. Miles de años de evolución. Leer —a diferencia de escuchar la radio—requiere atención plena. Atención para desvincularnos de lo que estemos haciendo; atención para centrarnos en las palabras de un libro; y, finalmente, atención para entrar en acción: leer. Emocionalmente, el confinamiento ha sido para mí una brutal montaña rusa. Por eso no podía leer: no conseguía librarme del horror.

Le conté a un amigo, el escritor Eduardo Martínez Rico, lo que me pasaba. Lo siento mucho, me dijo con tono grave. A los pocos días, escribió en su blog de Zenda que los libros son la solución. Subscribo, de la cruz a la raya, lo que en aquel artículo decía. Tiene razón Eduardo y yo sé que la tiene, los libros son la solución: para encontrar remedios a nuestros males, para divertirnos, para enseñarnos a vivir. Y por eso me dijo que lo sentía; no podía decirme ninguna otra cosa. Es lo mismo que yo hubiera contestado a quien me hubiera contado que su novia se había fugado con su mejor amigo.

La realidad ha sucedido antes en los libros, escribía también Eduardo. Es verdad. Pero, ¿qué es realidad? ¿Es más fuerte la realidad que la ficción? La realidad no existe. Cada uno de nosotros la percibimos de manera diferente. ¿Cómo la percibía yo? Las voces del horror,  me golpeaban, como el «ploc» constante de la gota de agua del aljibe que escuchaba el teniente Giovanni Drogo, en la oscuridad de su cuarto, aislado en la Fortaleza. El «ploc» impedía dormir al teniente Drogo. Y no tenía un libro para aguantar su soledad. Así lo cuenta Dino Buzzati en El desierto de los tártaros.

La Fortaleza era el último bastión defensivo frente a un desierto que ningún enemigo había cruzado nunca, una «frontera muerta». Y eso es lo que yo veía desde mi ventana —mi frontera muerta—: un desierto tártaro por el que, montado en cada aliento, cabalgaba un enemigo invisible. Un enemigo sin estrategia, sin armas, pero letal. Un enemigo agazapado, mudo, que —pensaba el teniente Drogo de los tártaros que nunca vio— esperaba la oscuridad para atacar.

Yo, a diferencia de  Giovanni Drogo, sí tenía libros. Muchos. Me miraban —silentes— desde los anaqueles blancos, desde la mesilla auxiliar, junto a mi sillón de lectura; soy incapaz de leer en la cama. Quería alargar la mano y abrirlos. Pero no podía. Tenía pesadillas en la que quería huir, pero no podía moverme. Milagrosamente, me despertaba angustiado, sudando.

Y de la misma manera asombrosa en que me despertaba de aquellas pesadillas atormentadas, me descubrí leyendo. De corrido. La radio había dicho esa mañana que era el día cuarenta y uno del confinamiento. Una cuarentena.

 

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