El diseño como storytelling, o cuéntame historias

 

El diseño como storytelling, escrito por la diseñadora gráfica norteamericana Ellen Lupton, es un manual para la acción creativa, que examina la psicología de la comunicación visual desde un punto de vista narrativo.  Una guía de recursos y estrategias para la aplicación de la narración en la creación de gráficos, productos o servicios.

Este libro ha sido diseñado para ser usado como parte del proceso del trabajo activo de un diseñador.

—ELLEN LUPTON


EL DISEÑO COMO STORYTELLING (Design is storytelling), Ellen Lupton. Editorial Gustavo Gili, 2019. 160 páginas.

Una ópera

 

Una ópera no es otra cosa que un relato.  El diseño como storytelling está estructurado como si fuera una ópera, que comienza  con la Obertura y se desarrolla en tres Actos: «Acción», «Emoción» y «Sensaciones», que se corresponden con los cuatro primeros capítulos del libro.

 

« Como sucede en toda historia absorbente, también un producto, un espacio y una imagen se despliegan en el tiempo. Nos permiten crear recuerdos y forjar conexiones. Contienen personajes, objetivos, conflictos y escenarios vívidos y sensoriales.» — Ellen Lupton.

 

ATREZZO, VESTUARIO Y DECORADOS

 

El vestuario, el atrezzo, la iluminación y los decorados de una ópera, aunque varían de un acto al siguiente, suelen presentar elementos comunes —códigos para el espectador— en cada acto. El diseño de este libro también usa códigos para el lector.

Las páginas pares de cada capítulo de El diseño como storytelling ofrecen una parte expositiva teórica, en la que, además, se facilitan varias herramientas. En las impares, se explica gráficamente lo expuesto en la correspondiente página par anterior. Algunas excepciones son  la inversión del orden texto/ gráfico en el comienzo de cada acto/ capítulo, alguna doble página o páginas comparativas de productos.

Ellen Lupton ( diseñadora gráfica, docente y prolífica divulgadora ) junto a un equipo de ilustradores y diseñadores, firman la puesta en escena del libro. El resultado es un excelente producto editorial, visual y muy didáctico, favorecido por el uso de varios tipos de letra, formatos y colores. Y muy agradable al tacto.  El libro no tiene bibliografía, si bien la autora salpica el texto de «lecturas recomendadas» y ofrece un índice alfabético.

EL LIBRETO

 

La autora ha realizado el máster de escritura creativa en la John Hopkins University. Y eso se nota a lo largo de todo el libro.  (Las enseñanzas de esta universidad—por cierto— inspiran los programas de muchos de los talleres y másteres de escritura creativa —¡tan de moda!—que se cursan en España.)

Obertura

 

La orquesta suele interpretar las Oberturas, bien con el telón bajado bien en cierta penumbra mientras los cantantes —o el coro— van saliendo al escenario. La autora ha elegido telón bajado y  escenario a oscuras, lo que traducido al diseño del libro son dobles páginas en negro con el texto en blanco. El mismo planteamiento para el comienzo de cada acto.

La oberturas operísticas suelen contener todos los temas musicales de la obra y que, posteriormente, el autor desarrollará en cada momento de la función. Así lo hace Ellen Lupton con lo que luego explicará. A saber, entre otros: el arco narrativo y el Viaje del Héroe. El viaje emocional y la cocreación. La percepción y la cognición, el color y la forma y el diseño multisensorial.

Los tres actos de El diseño como storytelling

ACTO 1. ACCIÓN. ¿TU PROYECTO ILUSTRA BIEN LA ACCIÓN?

 

La acción es el motor de los relatos y de los procesos de diseño. La palabra ‘acción’ está en el centro de ‘interacción’.

—ELLEN LUPTON


En síntesis, estas son las herramientas propuestas en este acto/capítulo:

      • El arco narrativo. O sea, el patrón narrativo de las obras dramáticas, definido por Freytag en 1863 (la pirámide de Freytag): exposición, acción, ascendente, clímax, acción descendente y desenlace. (Una variación de esta pirámide aplicada a las presentaciones, puedes verla en la reseña del libro Resonancia).

      • El Viaje del Héroe. Las doce etapas —un camino circular— que el mitólogo Joseph Campbell definió como patrón del viaje que se repite una y otra vez. Que repetimos los humanos más allá de tiempos y culturas.
      • La realización de un storyboard  y el uso de la regla de tres: tres dibujos donde el último da un giro a la historia.
      • Y dos ligadas a la planificación de escenarios futuros: el cono de la plausibilidad y el diseño-ficción. Para la autora, los diseñadores serían como los «escritores de ciencia ficción», en tanto que estos autores miran al futuro para reflexionar sobre el presente.

 

ACTO 2. EMOCIÓN. ¿HAS DESARROLLADO LA EMPATÍA CON LOS POTENCIALES USUARIOS?

 

El diseño destinado  a suscitar emociones requiere pensar en cómo los usuarios anticiparán una experiencia y cómo la recordarán después.

—ELLEN LUPTON


Este planteamiento de Lupton incide en dos habilidades muy importantes para un diseñador: la empatía y la creación de experiencias —«una experiencia suscita emociones y genera recuerdos»— en el espectador a través de un viaje emocional. Es decir, los sentimientos que una serie de sucesos despiertan en el espectador.

Además del uso «psicológico» del color y el diseño de emoticonos, la autora incide especialmente en dos herramientas: la cocreación (colaboración de los diseñadores con los usuarios) y el viaje emocional de Kurt Vonnegut. Este novelista norteamericano —siempre en boga en Estados Unidos y no tanto en Europa— argumentaba que todas las historias podían representarse gráficamente con una línea que ascendía y descendía entre la miseria y el éxtasis.

ACTO 3. SENSACIÓN. ¿ANIMAS AL USUARIO A IMPLICARSE DE UNA FORMA ACTIVA Y CREATIVA?

 

Tendemos a ver aquello que estamos buscando.

—ELLEN LUPTON


¿Cómo queremos que el ojo del espectador vague por los diferentes elementos gráficos? La autora estudia cómo exploramos el mundo a través de los ojos y se basa para ello en los principios que rigen la percepción, según la psicología Gestalt. Y plantea tres herramientas.

      • La economía conductual, o sea, como tómanos decisiones. (Aquí tienes tres libros sobre cómo tomamos decisiones).
      • El diseño multisensorial.
      • El ofrecimiento (affordance), es decir, lo que nos invita a realizar un producto.

Generalmente, el último acto de una ópera en tres actos es el más corto. En este libro lo es también.

El diseño como storytelling: ¡abajo el telón!

 

En el quinto y último capítulo del libro, «Secuelas» —con la ópera ya finalizada—,  Ellen Lupton ofrece consejos muy útiles y sencillos, para mejorar la escritura y facilita una serie de herramientas narrativas y propone preguntas —las mismas que se haría un narrador—para evaluar los proyectos. O sea, para que no olvides tus objetos personales al marcharte del teatro.

 

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Storytelling como estrategia de comunicación

 

El libro Storytelling como estrategia de comunicación es una caja de herramientas. Resulta útil, sobre todo, para  quienes deseen introducirse en el storytelling. Una invitación a dar un primer paso. Puede, por tanto, ser de interés para directores de comunicación, creativos o diseñadores. Pero también, para aquellos que están construyendo su Marca Personal  y emprendedores.

STORYTELLING COMO ESTRATEGIA DE COMUNICACIÓN. Herramientas narrativas para comunicadores, creativos y emprendedores, Guillaume Lamarre. Editorial Gustavo Gili, 2019. 174 páginas.

 

 

El libro Storytelling como estrategia de comunicación está construido sobre cinco bloques, divididos cada uno de ellos en breves capítulos.

I.  EL PODER DE LAS HISTORIAS

Las historias son algo consustancial al ser humano. Forman parte de nuestro patrimonio genético. Una de las razones que explican nuestra supervivencia en el mundo.

—GUILLAUME LAMARRE


 

Guillaume Lamarre, consultor y formador francés, define el storytelling como «el arte de inventar y contar historias.»

EL TÉRMINO «INVENTAR» AÑADE UN PLUS A LA DEFINICIÓN COMÚNMENTE EXTENDIDA QUE DEFINE EL STORYTELLING SOLO COMO EL ARTE DE «CONTAR».

 

II.  MARCA Y STORYTELLING: ALGUNAS NOCIONES FUNDAMENTALES 

Este bloque se inicia un  breve análisis de cómo el storytelling ha estado siempre presente — de una manera u otra— en todas las campañas publicitarias de la historia. Y después se centra en la aplicación del storytelling en las definiciones de Misión y Visión, así como en la estrategia de marca y en la experiencia de marca.

Las reglas para la estrategia de marca se pueden aplicar igual de bien a las organizaciones como a nosotros mismos por separado, pues se trata de la puesta en escena de nuestro propio storytelling.

—GUILLAUME LAMARRE


 

Lamarre propone, finalmente, cambiar el término target por “público”. Un acertado consejo, puesto que invita a que el comunicador se centre en su público y no en una audiencia genérica. «El storytelling es una cuestión de empatía»—dice Guillaume Lamarre.

III.  LAS CINCO CARACTERÍSTICAS DE UNA BUENA HISTORIA 

El autor se apoya aquí en lo propuesto por los hermanos Heath, Dan y Chip, en Ideas que pegan (Lid Editorial, 2016). Un libro de referencia sobre cómo diseñar una idea contagiosa. Por lo tanto, estas son las características que pueden encontrarse en toda  narración: Simplicidad, Sorpresa, Concreción, Verosimilitud y Emoción.

IV.  ANATOMÍA DE UNA HISTORIA

Decía más arriba que la introducción del término «inventar» suponía un plus a la definición de storytelling. «Inventar» justifica, además, la existencia de buena parte del libro, puesto que el autor facilita en este capítulo sencillos métodos para construir historias.

Propone el autor construir la historia desde el mensaje —«el tema» o «mensaje esencial»— que se quiere transmitir. Y desde ahí, construir el conflicto; o sea, lo que hace que la historia avance.

Analiza después varias películas  y novelas muy conocidas,  para definir las que considera son las cinco tramas principales que contienen las historias.

DERROTAR AL DRAGÓN, DE LA MISERIA A LA RIQUEZA, EL RENACIMIENTO, LA BÚSQUEDA, EL VIAJE.

 

Estas son, en sí mismas, algunas de las etapas del Viaje del Héroe que enunció el mitólogo Joseph Campbell. Y de las que el cine, sobre todo el norteamericano, se sirve. Uno de los métodos que propone Lamarre para crear historias es, precisamente, el uso de las doce etapas como los sucesivos pasos a seguir para  construir una historia.

V.  MEJORA TU ESCRITURA Y DESARROLLA TU ESPÍRITU CREATIVO 

El autor ofrece variados consejos y reglas sobre la forma de abordar la escritura de historias para ser utilizadas en el sector de la comunicación. Y breves pinceladas para estimular, afinar y cuidar la creatividad.

storitelling como estrategia de comunicación-imagen primer capítulo

Storytelling como estrategia de comunicación, un manual

 

Los cinco bloques mencionadas tiene una estructura similar. Capítulos cortos que comienzan con uno o varios ejemplos, contados en forma de historia, seguidos de una explicación —digamos— teórica. Al final del capítulo se proponen ejercicios muy interesantes para practicar lo aprendido. Cada bloque se cierra con una entrevista.

Los entrevistados son: un novelista; una directora de comunicación; una periodista; un publicista; y dos guionistas, uno de cine y otro de cómic. Lo más destacable es que todas las entrevistas finalizan con la solicitud del entrevistador, para que su interlocutor ofrezca consejos a aquellos que quieran iniciarse en el storytelling.

Este es un libro sencillo, directo y conciso, con un original diseño geométrico en colores rojo y negro. Y es, en consecuencia, un manual básico para aquellos principiantes que deseen comunicar —profesionalmente o no— utilizando un mensaje en forma de relato.

Es muy de agradecer, finalmente,  la publicación en nuestro idioma de un texto sobre storytelling, dada la escasa bibliografía en castellano que sobre esta materia existe en el mercado. En este artículo —en constante actualización—puedes encontrar más libros sobre storytelling.

 

 

 

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El cotilleo es biológico, dice Juan Luis Arsuaga

 

El término cotilleo en la acepción de «difusión o intercambio de comentarios indiscretos sobre asuntos ajenos» se usó por primera vez en castellano en 1919. Aparecía entrecomillado en una crónica política del periódico madrileño El Foro de Madrid. Sin embargo, cotilla, «persona aficionada a indagar o comentar asuntos ajenos», es anterior,  de 1895.

Pero una cosa es cuando se le dio nombre a tal acción y otra muy distinta es que los seres humanos seamos cotillas por naturaleza. O sea, desde que cazábamos bisontes. Porque el cotilleo está en nuestra biología. «Lo que pasa es que el cotilleo está muy desprestigiado»—dice el biólogo Juan Luis Arsuaga.

el cotilleo es biológico-imagen de Juan Luis Arsuaga
Como intrépido paleoantropólogo que es, Juan Luis Arsuaga, es un detective que trabaja en un caso que todavía continua abierto:  la evolución humana. Lleva trabajando en este caso cuarenta años.

 

Entrevista a Juan Luis Arsuaga

En su primer libro, La especie elegida (1998), ya se planteaba hacer fácilmente comprensible para el gran público algunos problemas científicos que son realmente muy complicados. Veinte libros y veintidós años después ha recibido el Premio Know Square a la Trayectoria Divulgativa Ejemplar. Su último libro, Vida, la gran historia, es de 2019.

 


 

«Tenemos una mente mágica. No podemos vivir sin imaginar. Todo esto tiene su fundamento y su base en nuestra biología. Nuestra biología ha sido seleccionada para sobrevivir en el medio social, que es donde se desarrolla nuestra existencia..»


 

Cotilleo, realidad social y ficción 

 

COMUNICACIÓN VITAE (CV): ¿Dónde radica el gusto o el interés de los seres humanos por las historias?

JUAN LUIS ARSUAGA (JLA):  Somos contadores de historias. Está en nuestra naturaleza. Las historias tienen que ver con nuestro interés por las vidas ajenas. Somos cotillas por naturaleza. Y eso está relacionado con nuestra mente social. Tiene que ver con el origen social de nuestra consciencia. Las historias que contamos los seres humanos son historias que le pasan a personas.

CV: Te he escuchado decir en una conferencia que el ser humano es creador de mitos.

JLA: Las historias míticas cuando se habla de la naturaleza, desde los orígenes, porque son antropomórficas; es decir, nos interesan concretamente las historias de personas, las historias humanas. Si te paras a pensar, ¿qué otro tipo de historias hay? No hay más historias que las que tienen como protagonistas a los humanos. O los animales, pero humanizados. O sea, cuando hablamos de historias, hablamos de vidas humanas o de vidas de animales que son humanos.

CV: Las fábulas o los dibujos animados.

JLA: Fíjate hasta que punto hablamos de humanizarlo todo que, ahora, por ejemplo, cuando hablamos de coronavirus le atribuimos no solo una personalidad, sino intenciones. Le atribuimos propósitos. Es lo mismo cuando hablamos de un virus informáticos. Nosotros solo podemos entender las cosas que suceden si les atribuimos cualidades humanas. La ciencia es lo contrario de eso, porque la ciencia consiste en renunciar a cualquier explicación basada en el propósito o la intención y explica las cosas por medio de leyes.

Nos interesan las historias y eso nos lleva a que nos puede interesar Ana Karenina, alguien que jamás existió. Y nos apasiona Madame Butterfly.

«LOS HUMANOS TENEMOS INTERÉS INCLUSO POR PERSONAS QUE NUNCA HAN EXISTIDO. ESO SE LLAMA ARTE.»

 

El arte es que te cuenten una historia de alguien que no ha existido siquiera y que te interese de alguna forma. Ansiamos saber como termina Madame Butterfly.

CV: Y Madame Bovary.

JLA: Tampoco existió jamás. Esto es una cosa que yo les decía a mis hijos. Ellos me decían, «¿esto cómo acabará?», y yo les decía, pues como haya decidido el autor o el director de la película. «Es que no me gusta como acaba», decían. Es lo que ha decidido el autor, y punto. Pues si tú no quieres que se muera, pues te inventas una historia en la que no se muera. Las dos son igualmente ciertas, porque ambas son ficción. En otras palabras, somos cotillas.  Nos interesan las vidas de los demás. Queremos saber qué piensan, como actúan y qué reacciones tienen.

CV: ¿Por qué es así?

JLA: Eso se debe a que nuestra inteligencia es una inteligencia social y no podemos evitar interesarnos por lo que hacen los demás, porque, en la evolución humana eso tenía mucha importancia, porque vivíamos en grupos, como ahora. En nuestra evolución, ser capaces de predecir, anticiparse y manipular el comportamiento de los demás, en la competencia social, en la competición social, era vital.

«O SEA, SOMOS COTILLAS.»

 

CV: ¿Podemos los seres humanos vivir sin la ficción?

JLA: Tenemos una mente mágica. No podemos vivir sin imaginar. Todo esto tiene su fundamento y su base en nuestra biología. En pocas palabras, nuestra biología ha sido seleccionada para sobrevivir, y para sobrevivir en el medio social, que es donde se desarrolla nuestra existencia. La capacidad de planificar —que no otra cosa es la imaginación— es poder planificar futuros posibles y hacer posible que se cumplan. Estamos creando todo un mundo de ficción. Estamos planificando —vamos a decirlo así— el futuro, estamos viendo el futuro que nos interesa construir. Los seres humanos somos capaces de construir el futuro, de crearlo. Pero antes lo experimentamos en nuestra cabeza. Lo estamos experimentando en nuestra mente y ya lo estamos viviendo.

«LA IMAGINACIÓN SIRVE PARA CONSTRUIR FUTUROS Y EXPERIMENTARLOS.»

 

el cotilleo es biologico- Juan Luis Arsuaga en una conferencia
Fotografía tomada en el Thinking Party «Neurociencia…¿QUÉÉÉÉ?», celebrado en el Espacio Telefónica en 2016. Al final de esta entrevista tienes el enlace al vídeo de la conferencia.

Mente simbólica y lenguaje

 

CV: En tus presentaciones hay una diapositiva que se repite. Alude a un ficticio encuentro entre neandertales y cromañones, junto a una hoguera, alrededor de un collar, un símbolo. ¿Pudo ser aquella conversación en torno a un símbolo la primera historia?

JLA: Sin lenguaje no hay historias. Es una discusión eterna entre si puede haber consciencia, mente consciente, si no hay lenguaje. Pensar no deja de ser un monólogo, hablar contigo mismo. El pensamiento es un soliloquio. ¿Se puede pensar sin palabras, sin hablar? Es una discusión muy interesante, académica para unos y bizantina para otros. Pero la única especie que hay en este planeta que tiene mente simbólica, o sea, que razona, es la nuestra, y tiene lenguaje. Mente simbólica y lenguaje es, literalmente, los mismo, porque el lenguaje es comunicación mediante el lenguaje de símbolos.

CV: ¿Podría considerarse entonces que las pinturas rupestres son narraciones primitivas?

JLA: Bueno, contar historias no necesariamente. Yo no creo que sea narrativo o escenográfico. Es simbólico, pero no necesariamente narrativo. De hecho, la mayor parte del arte no es narrativo. Puede que remita o evoque. Una cruz de las que se ponen en un monumento, no cuenta nada, simplemente evoca una creencia. El arte abstracto no es narrativo. Los girasoles de Van Gogh no es un cuadro narrativo, es impresionista, produce una impresión. El arte no tiene que ser necesariamente narrativo. Es simbólico, eso siempre, pero no necesariamente narrativo.

Madame Butterfly es un cotilleo

 

CV: ¿Desde el punto de vista de la narración de historias, seguimos en el mismo punto que los neandertales o los cromañones, o hemos evolucionado?

JLA: Con respecto a los cromañones de Altamira estamos peor. No tenemos su creatividad. Nuestra biología y nuestra mente es la misma. No hay diferencias biológicas entre los cromañones y nosotros. Ahora bien, ellos seguramente tenían más tiempo para contarse historias. De hecho tenían más tiempo para hablar y conversar. Nosotros nos pasamos una parte del día viendo historias en la televisión, practicando el cotilleo.

«¿QUÉ OTRA COSA SON LAS SERIES QUE PROGRAMAS SOBRE VIDAS AJENAS?»

 

CV: ¿Y los reality shows?

JLA: El arte cuenta historias, cuenta cotilleos. Los reality shows son vidas ajenas, son la versión cutre de Madame Bovary. Tú quieres saber si Madame Bovary se acuesta o no con su amante. No deja de ser un cotilleo, pero contada con gracia, con ingenio. Esa es la diferencia. La vieja del visillo tiene la misma curiosidad que tú cuando lees Madame Bovary, solo que la elaboración de Madame Bovary es mucho más refinada, más estética, mucho más hermosa. O sea, la diferencia está en la calidad artística. El interés es el mismo: “¿Sabes que fulanita se ha separado? ¿Ah, sí? Cuenta, cuenta…”

el cotilleo es biologico-opera madame butterfly
«Madame Butterfly era un hecho cotidiano en Japón, jóvenes japonesas se casaban con soldados americanos. O sea, un cotilleo.» —Juan Luis Arsuaga

 

CV: Es decir, que novelistas y guionistas, en tanto que contadores de historias, no dejarían de ser como los primitivos chamanes.

JLA: En todo caso, lo serian Flaubert, Dostoievski… Es chamán el que cuenta el cotilleo con más gracia, o con más imaginación, o con más creatividad. Porque historias las contamos todos. Solo basta decir que “a fulanita la han ascendido”, para que se susciten comentarios. Y es muy interesante saber si han ascendido a alguien o lo han despedido…por la cuenta que nos trae. Y eso es una historia. La interpretación de la realidad social, del hecho social, es un cotilleo. El cotilleo es un análisis que hacemos de la realidad social. Todo eso tiene una base biológica, porque vivimos en un entorno social.

«SI, ADEMÁS, TIENES UNA MENTE MÁS CREATIVA, PUES SE TE PUEDEN OCURRIR MEJORES HISTORIAS. Y, SOBRE TODO, CONTARLAS MEJOR.»

 

CV: Estamos rodeados de historias.

JLA: A nuestro alrededor hay muchas y variadas historias sociales. Luego están las historias naturales, que son las que hago yo, pero no son historias del mismo tipo. Madame Butterfly era un hecho cotidiano en Japón, jóvenes japonesas se casaban con soldados americanos. No se lo inventó el autor de la ópera. Pero no todos podemos hacer una ópera con eso. Puccini supo darle una calidad artística que a los demás nos acaba encantando. Lo mismo vale decir para el Quijote o Hamlet.

Pero fíjate, si los artistas no fueran seres humanos como los demás nadie los entendería, nadie apreciaría su arte. Su éxito radica en que conectan con los demás, porque la historia que cuentan interesa a los demás. Si escribieran cosas en las que nadie se sintiera aludido, no llegaría a nadie.

«UN ARTISTA TIENE QUE HACER LO QUE LE INTERESA A TODO EL MUNDO, PERO DE UNA MANERA ESPECIAL. ESA ES LA CLAVE EL ÉXITO.»

Los spaghetti carbonara, ¿con o sin nata?

 

CV: Tienes una gran capacidad para contar historias.

JLA: Hasta donde yo sé, las historias son sociales. Los científicos contamos otras historias como, por ejemplo historias de neutrones y protones. Pero yo no llamaría historias a eso. Las historias no tienen por qué ser ficción. La propia Historia cuenta historias del pasado que son reales. No es ficción, pero son historias.

CV: Sin embargo, en varios de tus libros y en tus conferencias y presentaciones, cuentas historias para hacer divulgación.

JLA: Porque hablo de evolución. Cuento historias pero hablo de no ficción. Las historias pertenecen al ámbito de la ficción. Si quiero explicar la abducción de la cadera para entender la locomoción bípeda, tengo que adornarlo con ficción. Lo que yo hago se parece a un libro que tengo de pasta italiana de Paloma Gómez Borrero. Te da la receta, eso no es una historia, es lo que más se parece a la abducción de la cadera. Pero luego te cuenta que la nata de los spaghetti carbonara viene de la época en que los americanos llegaron a Italia en la II Guerra Mundial y les gustaba la nata. Hay una página con la receta y diez hablando de la salsa carbonara. La historia se cuenta al hilo de la receta. Ese es el secreto de la divulgación: Paloma Gómez Borrero.

 

 


Video de Thinking Party «Neurociencia…¿QUÉÉÉÉ?». 2016. La conferencia de Juan Luis Arsuaga comienza en el minuto 17:52.

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El poder de las historias: la vida de la palabra escrita

 

En El poder de las historias, el profesor de literatura inglesa y literatura comparada de la Universidad de Harvard, Martin Puchner, hace un recorrido por los hitos fundamentales de la evolución de la escritura, desde los primeros textos asirios en barro, de hace 4000 años, al universo Harry Potter. Es la historia de la palabra escrita.

el poder de las historias-tablillas arcilla escritura cuneiforme
Foto: Textos asirios en arcilla, tablilla y cilindro, en escritura cuneiforme. Siglo VIII a.C. Las piezas proceden del British Museum. Tomada en la exposición «Lujo. De los asirios a Alejandro Magno». CaixaFórum Madrid, 2019/20.

 

 

EL PODER DE LAS HISTORIAS. O cómo han cautivado al ser humano desde la Ilíada a Harry Potter, Martin Puchner. Crítica. 2019. 416 páginas (con ilustraciones).

 

La idea principal que vertebra El poder de las historias, es que la historia de la palabra escrita está ligada a la tecnología. Desde el nacimiento del alfabeto, el uso del papiro y el pergamino, el descubrimiento del papel y la imprenta, hasta la aparición de internet y los nuevos formatos (correos, blogs, Twitter), y los últimos dispositivos de lectura.

Y no podemos olvidar tampoco el retorno del primitivo relato oral con el auge que están teniendo en el mercado editorial los audiolibros. ( La editorial ofrece en su web un breve fragmento sonoro del libro.)

¿Podemos imaginar un mundo sin literatura?

 

El nacimiento de la literatura no se produjo hasta que las narraciones orales se cruzaron con la escritura. Este hecho—dice Puchner— hace que para contar la historia de la literatura haya que centrarse tanto en el relato como en la evolución de las tecnologías creativas: el alfabeto, el papel, el libro y la imprenta. El capítulo donde se narra la invención de la imprenta es uno de los más interesantes del libro.

En su consideración, la historia de la literatura se ha desarrollado en cuatro fases.

La primera estaba dominada por pequeños grupos de escribas conocedores de los complicados sistemas de escritura, lo que les confería un gran poder. Controlaban los textos fundacionales que recopilaban, tales como La epopeya de Gigalmesh, la primera historia escrita, la Ilíada, la Odisea o la Biblia hebrea.

El sorprendente descubrimiento de las tablillas cuneiformes —en la segunda mitad del siglo XIX— lo cuenta Puchner con el tono de un relato de aventuras. El mismo que tiene el capítulo con el que se inicia el libro: la narración de las hazañas bélicas de Alejandro Magno —dormía con la Ilíada bajo su almohada—, inspirador de la fundación de la Biblioteca de Alejandría.

A medida que crecía la influencia de estos textos fundacionales, comenzaron a aparecer textos de maestros carismáticos como Buda, Sócrates, Jesús, que denunciaban la influencia de sacerdotes y escribas. Fueron, por eso, sus discípulos los que escribieron sus enseñanzas. Esta sería la segunda fase.


Cervantes fue el primer autor moderno, creador de la novela («nouvelle») moderna y el primer autor plagiado (El Quijote de Avellaneda) y pirateado.

 

 


La tercera fase coincide con el auge de los autores individuales, creadores de nuevos tipos de literatura. Puchner dedica sendos capítulos a dos novelistas: Murasaki Shikibu  y otro a Cervantes. Son dos capítulos muy bellos. Mientras que el capítulo dedicado a la novelista japonesa (siglo XI) tiene la delicadeza y la belleza de los abanicos o los biombos de papel de arroz, el que dedica al autor del Quijote adopta un tono épico. Se narra el periplo de Cervantes desde antes de convertirse en escritor hasta la llegada de las aventuras del Ingenioso Hidalgo al Nuevo Mundo.

La cuarta fase, finalmente, coincide con el uso extendido del papel y la imprenta, que condujeron a la era de la alfabetización en masa, con periódicos y octavillas. Y se describe, en un vibrante capítulo, a Benjamín Franklin no solo como inventor del pararrayos o padre de la patria norteamericana, sino como un incipiente empresario de medios de comunicación.

El poder de las historias: una combinación de lo nuevo y lo viejo

 

No deja de ser curioso que este libro comience relatando el nacimiento de una primitiva tecnología, la escritura, y que yo lo esté leyendo con la más moderna tecnología de lectura: una tableta.

También me parece curioso que la primera historia escrita, La epopeya de Gigalmesh, esté plasmada en escritura cuneiforme (la palabra latina para «cuña» es cuneus) en una tablilla rectangular de arcilla —material abundante en las riberas del río Eufrates— y la pantalla de mi tableta sea igualmente rectangular, fabricada en cristal de alta resistencia. El agua destruía aquellas tablillas y el fuego las hacía resistentes. Se conservan tablillas del tamaño de la pantalla de un teléfono o las más grandes, de alrededor de 35 centímetros.

Y me detengo, finalmente, en una imagen. Los viejos escribas egipcios escribían sus tablillas encorvados, sentados sobre sus piernas cruzadas —no utilizaban mesas—, una manera muy semejante a como leemos hoy.

Las nuevas tecnologías han conducido a lo largo de la historia a guerras de formato.

—MARTIN PUCHNER

 

el poder de las historias-ventana l´elephant blanc
Edimburgo. Ventanales del esquinazo de Candlemaker Row y Merchant Street. Son las ventanas de la trasera del café The Elephant House (se entra, a la vuelta, por Marshall Street). En este café, J.K.Rawlings se sentaba cada día a imaginar las aventuras de Harry Potter, mientras su pequeña dormía junto a ella en un capazo.

De las orillas del Eufrates a Edimburgo

 

El poder de las historias es un viaje a lo largo y ancho del mundo en búsqueda de la literatura, en palabras de su autor.

El viaje no es metáfora. El autor ha estado en los lugares de los que habla. El viaje de este libro comienza alrededor del 2100 a.C. —hace, por tanto, 4000 años— cuando se escribe La epopeya de Gigalmesh, en escritura cuneiforme.  Y finaliza en la primera década del 2000, cuando Harry Potter se convierte en un éxito mundial de ventas y en un fenómeno de masas.

Lo más interesante de este libro, en mi opinión, está en que Puchner, además de ser profesor de literatura, es profesor de literatura comparada. Eso le permite establecer conexiones entre autores, lugares, épocas y estilos, con las tecnologías creativas. Estas conexiones, además, abren diferentes puertas al lector por si este desea traspasarlas, y profundizar.

El poder de las historias es, en definitiva, un bellísimo libro para los amantes de los libros y la literatura. Una joya literaria.

 

 

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Diana Orero: «Aprendemos de las historias ajenas»

 

Diana Orero escribe como habla. Con frases cortas. Ya lo apuntaba en Inspiritismo (Alienta, 2008), su debut como escritora. Lo confirma en Todo cuenta (Letrame, 2019),  la historia de cómo alguien se ha construido desde niña. Colecciona palabras. «Me dijeron que era proetisa, porque decía que mi prosa suena bien, como si fuera poesía».

fotografía de Diana Orero
Diana Orero es especialista en Identidad Narrativa. Autora de «Inspiritismo» y «Todo cuenta». Es mujer de principios, porque «me encanta empezar cosas». Emprendedora en Stelliumlab. Conferenciante, formadora y especialista en comunicación y pensamiento creativo. Foto: Llibert Teixidó.

Entrevista a Diana Orero

Inspiritismo contiene una colección de actitudes de inspiración, que no de técnicas. Porque para Diana Orero, las actitudes se contagian y las técnicas se olvidan. Todo cuenta habla de nuestra identidad narrativa. O sea, cómo nos construyen las historias que nos contamos.

 


 

«Durante el confinamiento nos hemos hecho conscientes de nuestra fragilidad. El confinamiento nos está dando perspectiva.» 

 


[Esta nota es un extracto de la entrevista. Puedes escuchar el podcast con la entrevista completa, pulsando el altavoz. Duración: 14:12]

 

COMUNICACIÓN VITAE: ¿Serán las palabras una manera más intensa de mostrar empatía y afecto, en un mundo en el que tendremos que mantener una distancia de seguridad?

DIANA ORERO (DO): Creo que fue Scott Fitzgerald quien dijo que se podía acariciar con las palabras. Y estoy de acuerdo con él. Las palabras pueden hacer reír, llorar. Es solo la intención que le pongamos. Son un medio más, y un medio muy efectivo. Las palabras van a tener un papel fundamental, pero es que lo han tenido siempre.

CV: En Todo cuenta haces un “Hechizo Apapacho”, que comienza así: «Apapachar es una palabra mejicana que significa acariciar con el alma. Y un hechizo es un deseo». Deseo cumplido, pues. ¿Nos hemos hecho de pronto más conscientes de la importancia de un abrazo?

DO: Pues sí. Creo que nos hemos hecho conscientes de la importancia de un abrazo, pero también de la importancia de la fragilidad. Pero eso no es nada malo. Creo que es bonito. Cuando tu ves en una caja de cartón que algo es frágil, pues lo cuidas más. Y hay parte de belleza en eso. Creo que esto va a servirnos (o espero, o me gustaría) que fuera para que nos cuidásemos mejor.

Identidad narrativa

 

En Todo cuenta, la autora se muestra seguidora del psicólogo experto en identidad narrativa, Dan McAdams. Suya es la frase: «Importa mucho más la historia que te cuentas sobre lo que pasa, que lo que te pasa.» Construimos nuestra identidad a través de las historias que nos contamos a nosotros mismos y a los demás.

«Los héroes de hoy son personas normales que hacen cosas extraordinarias, porque se cuentan historias extraordinarias.»


CV: ¿Nos contaremos historias diferentes sobre nosotros mismos después de haber estado aislados más de 40 días, solos con nuestra soledad?

DO: Yo creo que con el confinamiento va a pasar como con el 11-S, que todos recordaremos que estábamos haciendo en ese momento. Entonces creo que todos recordaremos como pasamos este confinamiento. A mí hay una pregunta que me encanta. Si no has cambiado antes del confinamiento y después, pues has perdido un confinamiento. Sí, creo que van a cambiar muchas cosas a nivel interno y externo.

CV: ¿Nos ha ayudado el confinamiento a crear historias para relacionarnos mejor con el mundo y con lo que nos pasa?

DO: Creo que, por encima de todo el confinamiento nos está dando perspectiva. Es como cuando te enfadas y contestas enseguida. O en lugar de contestar enseguida, pues pasa un tiempo. La contestación no tiene nada que ver. El confinamiento es ese tiempo que hace que lo veamos todo de manera diferente.  Y te cuestionas si tienes el trabajo que quieres, y la pareja que tienes. Cuando te cuestionas algo, pueden pasar dos cosas: o que te reafirmes o que cambies. El parar hará que nos contemos historias diferentes y que actuemos diferente.

«Espero que la confianza esté por encima del miedo cuando salgamos a la calle. Y por encima de todo, la responsabilidad. Así será más fácil confiar.»

 

CV:  ¿Crees que las historias que hemos conocido durante el confinamiento, van a ayudarnos a contar mejor historias sobre nosotros mismos?

DO: Creo que, en general, las historias que nos contamos sobre nosotros mismos y los demás, tiene dos finalidades. Un punto lúdico o de entretenimiento y otro didáctico, de aprendizaje. Aprendemos a través de las historias de los demás. Cómo la gente ha vivido y cómo se han enfrentado a las situaciones más duras de una manera muy dulce, claro que es inspirador para todos.

CV: ¿Cómo son hoy los héroes de las historias?

DO:  Los héroes de hoy en día ya no vienen a lomos de un caballo, vienen a lomos de una historia. Los héroes de hoy son personas normales que hacen cosas extraordinarias, porque se cuentan historias extraordinarias. No esperan a que nadie les rescate, sino que se hacen responsables de las situaciones. Ante algo, no esperan a nadie que lo cambie, sino que son ellos los que se hacen responsables.

Podcast de la entrevista

 

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Contar bien una historia. 101 tácticas de storytelling

 

Contar bien una historia es un arte. Y no está, por eso, al alcance de todos. Pero puede aprenderse y entrenarse. En estas tareas son en las que se ha empeñado Héctor Urién, narrador profesional de cuentos, en El arte de contar bien una historia.

contar bien una historia, bosque misterioso
«Lo que no transmitimos genéticamente lo hacemos narrando historias». —Jorge Drexler, en el Prólogo (Homo narrans).

EL ARTE DE CONTAR BIEN UNA HISTORIA. 101 estrategias para el storytelling, Héctor Urién. Alienta, 2020. 179 páginas.

 

Los seres humanos somos seres en una permanente búsqueda de sentido. Y dado que nuestra estructura cerebral es narrativa, lo hacemos contando ( o contándonos) historias. Es así desde el principio de los tiempos. Y lo sigue siendo en la era de lo digital.

 

[Snapchat fue la primera red en incorporar las historias como modo de interacción entre sus usuarios. Le siguió la red fotográfica por excelencia, Instagram, con gran éxito. En los días en que escribo esta reseña, la red profesional Lindkedin, ha anunciado que trabaja en la incorporación de historias.]

 

Héctor Urién ha reunido en El arte de contar bien una historia, un centenar de técnicas para lo que denomina «storytelling primario», el oral. Pero también para la narración audiovisual. Estas herramientas — apunta, en primer lugar, el autor— no indican lo que «hay que hacer», sino que sugieren «qué puedes hacer».

Además de la experiencia de más de veinte años contando profesionalmente historias, Héctor Urién bebe en libros de poesía, ciencia, dramaturgia, cine y teorías literarias (Borges, Carlos Bousoño, Gianni Rodari, entre otros) para facilitar técnicas que conviertan «una historia anodina en una gran historia».

Una historia no es la realidad, sino su representación, es decir, una realidad vicaria. Una historia sería una relación entre hechos que configuran una recreación de la realidad.

—HÉCTOR URIÉN

contar bien una historia, libro enterrado con una pluma
«No importa tanto qué cuentes, pues todo está ya contado, sino el cómo lo haces.» — Héctor Urién

Contar bien una historia

 

La problemática del narrador —dice Héctor Urién— es triple: 1). Crear una forma expresiva que refleje la realidad y permita el «como si» en el receptor. 2). Resultar creíble. 3). Suscitar la atención de quien escucha.

Para responder a estas necesidades y, en función del tipo de estrategias, el libro está dividido en tres grupos:

      • 47 estrategias dirigidas a la composición de la historia.  Aquí se cuenta desde cómo es la estructura básica de una historia (Estrategia 5), o cómo comenzarlas y desarrollarlas, hasta los usos de mecanismos que hacen una historia más atractiva.
      • 30 estrategias para generar recursos poético/ humorísticos. A la hora de contar bien una historia el humor es un efecto clave. ¿Hasta donde se puede llegar? Estrategias 71, 72 y 73.
      • 24 estrategias escénicas para contar «aquí y ahora», el propio de la oralidad a diferencia de la literatura. (Estrategia 4). Técnicas útiles para la comunicación presencial. La idea fundamental es que se eliminen barreras entre emisor y receptor: siendo uno mismo, interpelando al otro y adaptando la historia al auditorio.

Cada estratagema se cuenta de manera «muy concreta y escueta», se facilitan ejemplos y se propone la realización de un ejercicio al final de cada una de ellas.

Para quién es este libro

 

En mi opinión, la (deseable) brevedad en la explicación de algunas técnicas lleva acarreada  la (posible) incomprensión de algunas de ellas. Hay otras que, quizás, sean —digamos— muy «técnicas», más apropiadas para profesionales. O, por ejemplo, para aspirantes a monologuistas.

Globalmente, sin embargo, el libro resulta de gran utilidad para profesores, comerciales, terapeutas, directivos responsables de gabinetes de prensa, políticos… Y para padres que quieran contar (bien) cuentos a sus hijos, tal como Jorge Drexler explica en el prólogo. El libro tiene un original epílogo de Mónica Galán Bravo, entrenadora de oratoria.

El libro es también útil para narradores, autores de relatos, alumnos que siguen cursos en talleres de escritura y guionistas. Aunque, como recuerda Héctor Urién, «los cuentos escritos y los orales no son la misma cosa».

 

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La Guerra de las Galaxias: el mito renovado

 

¿Qué esconde La Guerra de las Galaxias que identifica ya a tres generaciones? ¿Cuáles son los mecanismos internos de esta saga que ha cumplido 42 años? ¿Qué hace qué personas muy dispares se reúnan para ver el estreno de Star Wars: el ascenso de Skywalker, la novena entrega de la saga galáctica? El escritor Eduardo Martínez Rico responde estas preguntas en La guerra de las galaxias: el mito renovado.

publicidad de la guerra galaxias: mito renovado en libreria
«Los sueños son muy importantes. Si no imaginas algo, no puedes llegar a hacerlo.» —George Lucas.

LA GUERRA DE LAS GALAXIAS: EL MITO RENOVADO. Eduardo Martínez Rico. Alberto Santos Editor, 2008, 2015, 2016, 2017 (edición 40 aniversario), 329 páginas.

 

9:20 de la mañana. Domingo, 22 de diciembre de 2019. Hace frío en la Plaza del Callao de Madrid. Los pocos turistas que pasean, miran —desconcertados— a los periodistas que corren camino de la administración de lotería en la que se ha vendido el Gordo de Navidad. Ajenas a este ajetreo, cientos de personas forman una larga cola que dobla una de las esquinas de la Gran Vía madrileña. La curiosidad me puede.  Y observo.

En la fila hay familias, grupos de amigos y de amigas de diferentes edades y condiciones, adolescentes. Abuelos con nietos, parejas treintañeras. La fila más variopinta que he visto nunca. Una niña se escapa para fotografiarse delante de la princesa Leia y de Luke Skywalker. Se baja la bufanda y sonríe.

Aquellas preguntas que me hice observando la larga cola a la puerta de un cine, las responde el escritor Eduardo Martínez Rico en un documentado libro, titulado La guerra de las galaxias: el mito renovado. En la primera edición (2008) se analizan las dos primeras trilogías y en la de de 2017 (40 aniversario) se actualiza hasta el episodio VII, y se hace un repaso general de la saga.

Y todas esas preguntas las resume Martínez Rico en una única respuesta: La guerra de las galaxias forma parte del imaginario colectivo, pertenece a nuestra fantasía común.

«Más que otra cosa, esta saga es mítica.Un cóctel mitológico. una historia mítica moderna, un cuento de hadas moderno.»

 

Así de fácil. Pero así de complejo.

la guerra galaxias de las galaxias: mito renovado- armadura griega«La guerra de las galaxias me apasiona desde niño. Me sigue apasionando ahora. Al principio me sentía atraído por los héroes. Pasó el tiempo y adivinaba que en estas películas se explicaba mucho de lo que era mi civilización y mucho de lo que era yo mismo. Explicándomelas, me explicaba a mí mismo». — Eduardo Martínez Rico

La guerra de las galaxias, una historia mítica

 

La guerra de las galaxias: el mito renovado es, en primer lugar, un homenaje de Eduardo Martínez Rico a Georges Lucas.

El joven George Lucas, igual que muchos otros directores de su generación (Spielberg, Coppola, Brian de Palma), era lector de tebeos, consumidor de televisión y cinéfilo. Le gustaban particularmente dos aventureros espaciales, Flash Gordon y Buck Rogers.

Ya en la universidad, Lucas leyó el libro El héroe de las mil caras, del mitólogo Josep Campbell. Y del mismo modo que San Pablo cayó del caballo en su viaje a Damasco, convirtiéndose, George Lucas se hizo muy amigo de Campbell, y entró en el mundo mágico de los mitos.

Todos los mitos de todas las civilizaciones.

 

Porque, tal como dice Campbell, encontramos siempre la misma historia de forma variable, «el monomito», que se repite de forma constante e idéntica.  Desde los tiempos más remotos ( o lo que es lo mismo: «Hace mucho tiempo…en una galaxia muy muy lejana…» O, «Érase una vez…»), la humanidad ha utilizado los mitos para dar sentido a su vida. Los mitos son una concepción del mundo.

«La inmortalidad de las historias reside en lo que nos explican, no tanto en cómo lo resuelven», dice Martínez Rico.  George Lucas es, ante todo, un narrador. Y el cine es un modo de narrar historias. «Lo importante es la historia», dice el director californiano. La mitología es el arsenal narrativo más completo y más antiguo.


Sería sorprendente que la saga de ciencia ficción más famosa de todos los tiempos resultara que no es ciencia ficción por la sencilla razón de que está contada desde el presente hacia el pasado. Naves y robots conviven con los modos de vida más primitivos.

— EDUARDO MARTÍNEZ RICO

 


la guerra de las galaxias: mito renovado- la fuerza
«Eduardo Martínez Rico se ha implicado en este libro hasta trasmitir su propio territorio, sus dudas, su mapa del tesoro, su peregrinación hasta las fuentes primigenias del mito.» — Agustín Sánchez Vidal (en el prólogo a «La guerra de las galaxias, el mito renovado»).

Las fuentes del mito

 

La tesis del libro está ampliamente documentada. Además del mencionado Joseph Campbell, Eduardo Martínez Rico se fundamenta, entre otros  autores, en los mitólogos Rollo May y Claude Lèvi- Strauss; en el helenista, Académico y estudioso de los mitos griegos y artúrico, Carlos García Gual; y en los expertos en religiones, Mircea Eliade y Jean- Pierre Vernant.

Y también en Bruno Bettelheim, autor Psicoanálisis de los cuentos de hadas (Crítica, 2003). El libro se abre precisamente con una frase de este psicoanalista y psicólogo austriaco, que alude a nuestra permanente búsqueda de sentido.

Lucas quería dirigirse al niño que todos llevamos dentro, «esos niños que estaban creciendo sin cuentos de hadas». Y los niños fueron, en consecuencia, el primer público en el que pensó George Lucas.

La guerra de las galaxias es también una herramienta psicológica que los niños pueden utilizar para entender mejor el mundo y su lugar en él.

— GEORGE LUCAS

La guerra de las galaxias: el mito renovado está profusamente ilustrado con imágenes en blanco y negro, seleccionadas por el editor Alberto Santos, que harán las delicias no solo de los fanáticos de la saga, si no también  de los amantes de los tebeos y las novelas gráficas.

El libro se cierra con una entrevista («La guerra de las galaxias y el mito artúrico») al escritor y poeta Luis Alberto de Cuenca,  «un gran enamorado de la guerra de las galaxias». 

Los mitos como mapas

 

Finalmente, La guerra de las galaxias: el mito renovado es «un ensayo  de tipo literario, escrito entre la pasión y la razón» que me recuerda en su planteamiento y desarrollo a La infancia recuperada (Taurus, 1994), de Fernando Savater. Si en aquel texto, el filósofo donostiarra escribía sobre los libros que marcaron su infancia, Martínez Rico lo hace sobre la saga galáctica que le «fascina desde niño» y que ahora ve con «papel y lápiz».

 

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LECTURA RECOMENDADA

Campbell, Joseph. El poder del mito. Entrevista con Bill Moyers. Capitán Swing, 2016. (Lee aquí el comienzo)

 

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La era del enfrentamiento/ Christian Salmon

 

Asistimos a una ruptura posnarrativa. Nos hemos instalado en la era del enfrentamiento. Es la muerte del storytelling. Así es como lo  proclama Christian Salmon ya desde el mismo ( e inequívoco) título de su nuevo ensayo: La era del enfrentamiento. Del storytelling a la ausencia de relato.  

La vida ya no se ordena en secuencias narrativas. En lugar de la coherencia de la narración, dice el ensayista francés, nos encontramos en una sucesión de choques, carentes de desarrollo narrativo.

La retórica ha dejado de servir, porque se ha «abusado» de ella, lo que ha supuesto que los políticos pierdan credibilidad— dice Christian Salmon. Los «contadores de historias» como Barack Obama han sido sustituidos por personas como Donald Trump («ha empezado una nueva era política. Y Donald Trump es por el momento su profeta.») que carecen de discurso político.

LA ERA DEL ENFRENTAMIENTO: Del storytelling a la ausencia de relato, Christian Salmon, Península, 2019. 285 páginas.

 

Todo apunta a que este nuevo ensayo del analista francés Christian Salmon es el cierre de una trilogía que comenzó con la publicación de Storytelling: La máquina de fabricar historias y formatear las mentes (Península, 2008), en el que exploraba los nuevos usos «instrumentales» del relato en marketing, y sobretodo, en política. El libro fue una convulsión entre la clase política y económica francesa, y luego en toda Europa.

Salmon concibió aquel libro, «como una máquina de guerra contra el storytelling político.» Y, a renglón seguido,  se lamentaba de que el texto se hubiera  convertido en «una especie de manual para uso de los comunicadores y demás expertos en marketing.» 

Estas afirmaciones aparecían en el segundo libro de la mencionada (y supuesta) trilogía, La estrategia de Sherezade: Apostillas a Storytelling (Península, 2011).  El título aludía a los relatos que una princesa contaba —para salvar su vida— a un rey en Las mil y una noches, como metáfora sobre «la prolongación de la vida política condenada y retrasar la ejecución de la condena a muerte que el rey (es decir, el pueblo) ya ha pronunciado en su contra.» El texto no aportaba nada nuevo.

Del storytelling a la era del enfrentamiento

 

La guerra de los relatos ( y Salmon la llama así porque «en un mundo en el que reina el storytelling, toda reivindicación ha de adoptar la forma narrativa»), tuvo lugar entre 2008 y 2016, si bien había vivido un compás de espera  y un posterior auge entre 1989 y 2001.

Salmon sitúa en 1989 el fin de los relatos de emancipación después de la disolución del bloque soviético, a la que sigue el esplendor del capitalismo financiero de Ronald Reagan y Margaret Teacher a comienzo de los 80, que condujeron a una sucesión de crisis, que culminaron con las de las subprime en 2008.

Salmón considera que el cenit del storytelling se vivió con Obama, quien «ha sido el narrador animado por su ‘fe en el poder del relato’, el narrador quijotesco que prosigue su camino, un camino que conduce más allá de la política».

Barack Obama es ahora productor de documentales para Netflix, junto a su esposa. Gobernó entre 2008 y 2016.

La era del enfrentamiento surge a partir de 2016. En ese año Trump vence en las presidenciales de Estados Unidos y emergen políticos de ultraderecha en Europa y países como Brasil.

asalto a florete, la era del enfrentamiento

 

Estamos ante un período inédito donde impera el caos narrativo, considera Christian Salmon.

 

Si hubo un momento en que los relatos fueron la manera en que se captaba la atención, ¿qué es entonces lo que permite captar la atención hoy en día?  «La transgresión, el choque», afirma el escritor. El problema ahora no es plantearse si algo es cierto o falso. La cuestión es si eso va a captar o no la atención. Y «eso Trump lo ha entendido muy bien— apostilla Salmon—, que gobierna a golpe de tuit.»

Ya no esperamos una historia, todo va demasiado deprisa.

 

En 2007, año en que se publicó en Francia su primer ensayo, Storytelling, las redes sociales («el espíritu de nuestra época») no estaban todo lo desarrolladas que lo están ahora. Tampoco lo estaban en 2011, cuando apareció el segundo, La estrategia de Sherezade.

Y este es un cambio sustancial, la primera causa de la muerte del relato, en opinión del ensayista francés es el desarrollo de la redes sociales.  «Las redes sociales han alterado las condiciones de la conversación», y nos ha conducido a la confusión del momento, en el que la confrontación parece ser el nuevo camino del discurso mediático.

Así, el storytelling ha llegado al «agotamiento», en un momento en el que las redes sociales demuestran que «las historias se autodestruyen o se destruyen unas a otras en minutos y segundos».

Vivimos en una sociedad hiperconectada e hipermediatizada ya no solo vale la palabra, estima Christian Salmon, sino que para llegar a conquistar el poder la combinación ganadora es enfrentarse, transgredir, ser impredecible e imponer la propia verdad, la que convenga.

En el alboroto de las redes, el hacedor de mitos cede su lugar al hacedor de ruido. El narrador ha quedado desacreditado.

—CHRISTIAN  SALMON

La segunda causa de la muerte del relato que estima Salmon es la crisis económica de 2008, antes apuntada. Una de sus consecuencias fue el «colapso» de los relatos, hasta ese momento empleados como una herramienta de manipulación masiva.

Una mirada sesgada

 

La era del enfrentamiento no difiere en lo formal en nada de las dos anteriores.

    • Su escritura es de elevada calidad, de una gran altura intelectual. Estamos ante un ensayista extraordinario.
    • Ofrece fuentes bibliográficas muy interesantes.
    • Planteamientos maniqueos. Los «buenos» son siempre los mismos, igual que los «malos».
    • Los títulos de sus libros son absolutamente inequívocos. Marcan su indudable rumbo. En eso no engaña.
    • Su visión militante de lo que acontece.

Este último aspecto apuntado, su toma de postura política, hace en mi opinión, que sus planteamientos y conclusiones pierdan —quizás— valor.  No juzgo sus ideas, sino su punto de vista partidista. Los tres ensayos mencionados son visiones segadas. Y los dirigentes políticos analizados son siempre del mismo lado.

¿Acaso los del lado opuesto son «justos y benéficos»?¿Sus conclusiones serían las mismas si se hace un barrido por todo el espectro político? Y si mirara para el lado contrario del que lo hace, ¿qué pasaría?

¿Es posible un mundo sin historias?

Al cabo de lectura de los tres libros mencionados, Christian Salmon, escritor miembro del Centro de Investigaciones sobre las Artes y el Lenguaje (CNRS), acaba resultando reiterativo, incluso pesado. Pero hay que leerlo.

 

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