Lo mejor es contar la historia que has vivido

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Mientras visitaba a los enfermos tras los atentados del 11-S, una enfermera le preguntó a Luis Rojas Marcos, cómo se sentía. Nadie le había hecho esa pregunta. Ni él mismo. En aquellos días, Rojas Marcos era el responsable de los hospitales públicos de Nueva York. Un compañero suyo, también psiquiatra, le dijo que lo mejor era contarlo:

La idea es contar.  Al narrar, vamos dándole un argumento a nuestra historia. Los sentimientos confusos se aclaran.

Esta es la confesión de Luis Rojas a Risto Mejide en una entrevista emitida por Cuatro. (Puedes verla aquí).

Este psiquiatra sevillano afincado en Nueva York desde hace cuarenta años, es coherente. En su libro La autoestima (Espasa Calpe, 2007) dice que la primera pregunta que le hace a sus pacientes tras conocer el motivo de su visita, es “háblame de ti”.

No es necesario ir al psiquiatra para que alguien te haga esa misma pregunta. ¿Qué le cuentas? ¿Cómo comienzas tu relato? ¿A qué hechos das relevancia?

Y cuando cae el telón…¿Qué?

Los temas que nos resultan más relevantes y emotivos son aquellos que tratan sobre algún aspecto de nuestro “yo”, sobre sucesos que nos afectan personalmente.

Para construir nuestro “yo”, los seres humanos buscamos historias con las que identificarnos.

Por eso vamos al cine, leemos, navegamos por las redes y nos hacemos adictos a las series de televisión. Buscamos el significado de nuestra existencia, entendernos a nosotros mismos. Contar lo que nos preocupa, nos ayuda a saber que lugar ocupamos en el mundo.

El mayor miedo que nos atenaza a la hora de narrar lo que nos sucede es mostrarnos vulnerables. Pero, y aquí está la gran paradoja, en la vulnerabilidad está nuestra fuerza.

Lo que has vivido conforma tu presente. Y éste es la gran plataforma de lanzamiento para tu futuro.

Seguramente, más de una vez has dicho: “Eso es un asunto terminado, concluido”. Así es, está cerrado. Pero, ¿cayó el telón como tú querías?

La idea es que lo cuentes, que cuentes tu historia.

Te invito a que escribas tu biografía. Unos pocos folios, cuatro o cinco. ¿Cuántas historias vividas has cerrado en falso? ¿Cómo afectan a tu presente? ¿Te impiden construir el futuro como tú deseas?

 

Storytelling y ética: construir la confianza

Una misma historia puede ser contada desde diferentes ángulos, o con diferentes perspectivas.  El Storytelling no consiste solo en contar una historia, también en cómo la contamos. Colocarnos en el lugar adecuado, contribuye a construir confianza en la audiencia a la que nos dirigimos. Tan importante es cómo narramos una historia, cómo el lugar que elegimos para narrarla. El lugar en el que nos coloquemos como narradores, es fundamental para la historia que contamos.

Ese lugar donde nos colocamos, no tiene, por tanto, solo un valor estético, tiene también un valor ético.

La ética lava más blanco

Domingo García Marzá, Catedrático de Ética de la Universidad Jaume I de Castellón, contaba en una conferencia sobre “Ética y buenas prácticas profesionales” que cuando, hace algunos años, acudía a una empresa para elaborar un Manual de Buenas Prácticas, al escuchar la palabra ética, muchos empresarios, exclamaban: “¡Lo que faltaba!”. Años después, sigue contando este profesor, se ha pasado a considerar que “la ética lava más blanco.”

Me ha venido a la cabeza esta conferencia, al leer frases que con cierta asiduidad circulan por la redes, de gurús que creen haber descubierto la piedra filosofal: “La ética está de moda”. “La ética vende”. “Nunca como ahora la ética fue tan rentable para la comunicación”.

Con ellas quiere ilustrarse la manera en que Internet ha cambiado las reglas del juego, cómo la Red ha introducido en nuestra vida el concepto de la transparencia.

Entiendo el sentido que se le quiere dar a esas afirmaciones: si no eres transparente pueden pillarte. Entiendo que quieren dar a entender que hay que ser éticos para no ser pillados en un renuncio. Me pregunto: si no hubiera posibilidad de ser pillados, ¿nuestros compartimientos seguirían siendo igualmente éticos?

La ética no es una moda, ni lava más blanco. La ética es una manera de ser y de hacer. Una cuestión de carácter. Veinticinco siglos, dos mil quinientos años, contemplan la ética. La ética nos ayuda a tomar decisiones, coordina nuestras acciones.

Cuánto más utilizas la ética, más tienes. Es como el oxígeno, solo lo echamos de menos cuando nos falta. Domingo García Marzá

Construir confianza

Para construir confianza con nuestro relato, tenemos primero que decidir con claridad el mensaje clave que queremos trasmitir, y segundo, conocer la audiencia a la que nos dirigimos. No es lo mismo un cliente, que tu jefe, un compañero de trabajo, o un auditorio. Conocer a quien nos dirigimos nos avisa de hasta donde queremos llegar, pero en absoluto significa que el relato deje de ser verídico. Una vez que conocemos a quién nos dirigimos y el mensaje clave que queremos comunicar, tenemos que respondernos a estas tres preguntas:

  • ¿Qué quiero que sepa?
  • ¿Qué quiero que sienta?
  • ¿Que quiero que haga?

La reputación es nuestra capacidad para generar confianza. Domingo García Marzá

La ética es un activo, construye nuestra realidad.

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Crear y vivir mundos de cine

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El autor de esta afirmación es Chris Anderson, cofundador de 3D Robotics y escritor experto en tecnología.

La tecnología está permitiendo que los mundos virtuales creados artificialmente, sean una extensión del mundo real. Estos avances tecnológicos son los que ha propiciado que la atracción de Ratatouille haya podido finalmente ponerse en marcha en Disneyland Paris. Así lo contaba este verano Tom Fitzgerald, creador ejecutivo de Walt Disney Imagineering, en el diario ABC.

Esta atracción, como tantas otras del universo Disney- Pixar están todavía fuertemente imbuidas por la filosofía que Steve Jobs trasmitió a Pixar desde su nacimiento. El cofundador de Apple creía firmemente en  la intersección de las Humanidades y la Tecnología. O sea, la unión entre el arte y la tecnología. Al estilo de los artistas renacentistas como Leonardo y Miguel Ángel.

Hace unos años, tuve la fortuna de asistir, junto a un grupo internacional de periodistas, al montaje de la primera atracción de este tipo que se instaló en los Studios Disney de París.  Buscando a Nemo. La tecnología no estaba entonces tan avanzada.

EN EL FONDO DEL MAR

La montaña rusa que recorre sinuosa las profundidades marinas donde vive Nemo, el pez payaso, su sobreprotector padre y sus amigos, no estaba finalizada aún.  Los técnicos probaban la música y los efectos sonoros, Y los informáticos daban los últimos toques a las imágenes virtuales de tiburones, bandadas de peces y anémonas. Así puedo apreciar todos los detalles capaces, todos juntos, de crear una atmósfera fantástica.

Tengo sensación de profundidad gracias a los efectos visuales y a los trabajos de perspectiva creados por los ingenieros. La tortuga- vagoneta en la que hice el recorrido, circulaba sobre los raíles (entonces a la vista) a un ritmo más lento que cuando la atracción funciona a pleno rendimiento.  Un viaje por las tripas de la atracción. No menos emocionante que el real.

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MUNDOS Y PERSONAJES

Ya en el exterior, un ejército formado por cientos de personas, se mueven frenéticamente sorteando tablones y bancos de trabajo. Ingenieros, pintores, decoradores, sonidistas, albañiles y carpinteros. Los técnicos nos explican el fascinante proceso de creación de una atracción.

Es como una película. Desde la creación del storyborad y el guión, a la construcción de los decorados. Desde el modelado de los personajes hasta el diseño el recorrido que lleva el vehículo sobre el que se los visitantes harán el recorrido.

Escenarios vistos en la pantalla y que nos resultan familiares. Al igual que las aventuras de sus personajes.

Estos mundos son imaginarios, pero tomados de la realidad y pasados luego por el filtro de la fantasía. Excepción hecha de los superhéroes, los personajes no están dotados de poderes sobrenaturales.  Son de carne y hueso. Tienen responsabilidades diarias y viven conflictos. Como tu y como yo.

Al diseñar los personajes, lo importante es captar la esencia de alguien, y así el espectador proyectará en esa persona el diseño del personaje. Ricky Nieva, diseñador de producción de Ratatouille.

La creación estos mundos fantásticos y de estos personajes inolvidables, han sido y siguen siendo una fuente de inspiración para mí, a la hora de crear historias y de ayudar a crearlas.