La Guerra de las Galaxias: el mito renovado

¿Qué esconde La Guerra de las Galaxias que identifica ya a tres generaciones? ¿Cuáles son los mecanismos internos de esta saga que ha cumplido 42 años? ¿Qué hace qué personas muy dispares se reúnan para ver el estreno de Star Wars: el ascenso de Skywalker, la novena entrega de la saga galáctica? El escritor Eduardo Martínez Rico responde estas preguntas en La guerra de las galaxias: el mito renovado.

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«Los sueños son muy importantes. Si no imaginas algo, no puedes llegar a hacerlo.» —George Lucas.

LA GUERRA DE LAS GALAXIAS: EL MITO RENOVADO. Eduardo Martínez Rico. Alberto Santos Editor, 2008, 2015, 2016, 2017 (edición 40 aniversario), 329 páginas.

 

9:20 de la mañana. Domingo, 22 de diciembre de 2019. Hace frío en la Plaza del Callao de Madrid. Los pocos turistas que pasean, miran —desconcertados— a los periodistas que corren camino de la administración de lotería en la que se ha vendido el Gordo de Navidad. Ajenas a este ajetreo, cientos de personas forman una larga cola que dobla una de las esquinas de la Gran Vía madrileña. La curiosidad me puede.  Y observo.

En la fila hay familias, grupos de amigos y de amigas de diferentes edades y condiciones, adolescentes. Abuelos con nietos, parejas treintañeras. La fila más variopinta que he visto nunca. Una niña se escapa para fotografiarse delante de la princesa Leia y de Luke Skywalker. Se baja la bufanda y sonríe.

Aquellas preguntas que me hice observando la larga cola a la puerta de un cine, las responde el escritor Eduardo Martínez Rico en un documentado libro, titulado La guerra de las galaxias: el mito renovado. En la primera edición (2008) se analizan las dos primeras trilogías y en la de de 2017 (40 aniversario) se actualiza hasta el episodio VII, y se hace un repaso general de la saga.

Y todas esas preguntas las resume Martínez Rico en una única respuesta: La guerra de las galaxias forma parte del imaginario colectivo, pertenece a nuestra fantasía común.

«Más que otra cosa, esta saga es mítica.Un cóctel mitológico. una historia mítica moderna, un cuento de hadas moderno.»

 

Así de fácil. Pero así de complejo.

la guerra galaxias de las galaxias: mito renovado- armadura griega«La guerra de las galaxias me apasiona desde niño. Me sigue apasionando ahora. Al principio me sentía atraído por los héroes. Pasó el tiempo y adivinaba que en estas películas se explicaba mucho de lo que era mi civilización y mucho de lo que era yo mismo. Explicándomelas, me explicaba a mí mismo». — Eduardo Martínez Rico

La guerra de las galaxias, una historia mítica

La guerra de las galaxias: el mito renovado es, en primer lugar, un homenaje de Eduardo Martínez Rico a Georges Lucas.

El joven George Lucas, igual que muchos otros directores de su generación (Spielberg, Coppola, Brian de Palma), era lector de tebeos, consumidor de televisión y cinéfilo. Le gustaban particularmente dos aventureros espaciales, Flash Gordon y Buck Rogers.

Ya en la universidad, Lucas leyó el libro El héroe de las mil caras, del mitólogo Josep Campbell. Y del mismo modo que San Pablo cayó del caballo en su viaje a Damasco, convirtiéndose, George Lucas se hizo muy amigo de Campbell, y entró en el mundo mágico de los mitos.

Todos los mitos de todas las civilizaciones.

 

Porque, tal como dice Campbell, encontramos siempre la misma historia de forma variable, «el monomito», que se repite de forma constante e idéntica.  Desde los tiempos más remotos ( o lo que es lo mismo: «Hace mucho tiempo…en una galaxia muy muy lejana…» O, «Érase una vez…»), la humanidad ha utilizado los mitos para dar sentido a su vida. Los mitos son una concepción del mundo.

«La inmortalidad de las historias reside en lo que nos explican, no tanto en cómo lo resuelven», dice Martínez Rico.  George Lucas es, ante todo, un narrador. Y el cine es un modo de narrar historias. «Lo importante es la historia», dice el director californiano. La mitología es el arsenal narrativo más completo y más antiguo.


Sería sorprendente que la saga de ciencia ficción más famosa de todos los tiempos resultara que no es ciencia ficción por la sencilla razón de que está contada desde el presente hacia el pasado. Naves y robots conviven con los modos de vida más primitivos.

— EDUARDO MARTÍNEZ RICO

 


la guerra de las galaxias: mito renovado- la fuerza
«Eduardo Martínez Rico se ha implicado en este libro hasta trasmitir su propio territorio, sus dudas, su mapa del tesoro, su peregrinación hasta las fuentes primigenias del mito.» — Agustín Sánchez Vidal (en el prólogo a «La guerra de las galaxias, el mito renovado»).

Las fuentes del mito

La tesis del libro está ampliamente documentada. Además del mencionado Joseph Campbell, Eduardo Martínez Rico se fundamenta, entre otros  autores, en los mitólogos Rollo May y Claude Lèvi- Strauss; en el helenista, Académico y estudioso de los mitos griegos y artúrico, Carlos García Gual; y en los expertos en religiones, Mircea Eliade y Jean- Pierre Vernant.

Y también en Bruno Bettelheim, autor Psicoanálisis de los cuentos de hadas (Crítica, 2003). El libro se abre precisamente con una frase de este psicoanalista y psicólogo austriaco, que alude a nuestra permanente búsqueda de sentido.

Lucas quería dirigirse al niño que todos llevamos dentro, «esos niños que estaban creciendo sin cuentos de hadas». Y los niños fueron, en consecuencia, el primer público en el que pensó George Lucas.

La guerra de las galaxias es también una herramienta psicológica que los niños pueden utilizar para entender mejor el mundo y su lugar en él.

— GEORGE LUCAS

La guerra de las galaxias: el mito renovado está profusamente ilustrado con imágenes en blanco y negro, seleccionadas por el editor Alberto Santos, que harán las delicias no solo de los fanáticos de la saga, si no también  de los amantes de los tebeos y las novelas gráficas.

El libro se cierra con una entrevista («La guerra de las galaxias y el mito artúrico») al escritor y poeta Luis Alberto de Cuenca,  «un gran enamorado de la guerra de las galaxias». 

Los mitos como mapas

 

Finalmente, La guerra de las galaxias: el mito renovado es «un ensayo  de tipo literario, escrito entre la pasión y la razón» que me recuerda en su planteamiento y desarrollo a La infancia recuperada (Taurus, 1994), de Fernando Savater. Si en aquel texto, el filósofo donostiarra escribía sobre los libros que marcaron su infancia, Martínez Rico lo hace sobre la saga galáctica que le «fascina desde niño» y que ahora ve con «papel y lápiz».

 

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Entrevista con Eduardo Martínez Rico

LECTURA RECOMENDADA

Campbell, Joseph. El poder del mito. Entrevista con Bill Moyers. Capitán Swing, 2016. (Lee aquí el comienzo)

 

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La era del enfrentamiento/ Christian Salmon

Asistimos a una ruptura posnarrativa. Nos hemos instalado en la era del enfrentamiento. Es la muerte del storytelling. Así es como lo  proclama Christian Salmon ya desde el mismo ( e inequívoco) título de su nuevo ensayo: La era del enfrentamiento. Del storytelling a la ausencia de relato.  

el lobo intenta robar la cartera a caperucita, la era del enfrentamiento

La vida ya no se ordena en secuencias narrativas. En lugar de la coherencia de la narración, dice el ensayista francés, nos encontramos en una sucesión de choques, carentes de desarrollo narrativo.

La retórica ha dejado de servir, porque se ha «abusado» de ella, lo que ha supuesto que los políticos pierdan credibilidad— dice Christian Salmon. Los «contadores de historias» como Barack Obama han sido sustituidos por personas como Donald Trump («ha empezado una nueva era política. Y Donald Trump es por el momento su profeta.») que carecen de discurso político.

LA ERA DEL ENFRENTAMIENTO: Del storytelling a la ausencia de relato, Christian Salmon, Península, 2019. 285 páginas.

 

Todo apunta a que este nuevo ensayo del analista francés Christian Salmon es el cierre de una trilogía que comenzó con la publicación de Storytelling: La máquina de fabricar historias y formatear las mentes (Península, 2008), en el que exploraba los nuevos usos «instrumentales» del relato en marketing, y sobretodo, en política. El libro fue una convulsión entre la clase política y económica francesa, y luego en toda Europa.

Salmon concibió aquel libro, «como una máquina de guerra contra el storytelling político.» Y, a renglón seguido,  se lamentaba de que el texto se hubiera  convertido en «una especie de manual para uso de los comunicadores y demás expertos en marketing.» 

Estas afirmaciones aparecían en el segundo libro de la mencionada (y supuesta) trilogía, La estrategia de Sherezade: Apostillas a Storytelling (Península, 2011).  El título aludía a los relatos que una princesa contaba —para salvar su vida— a un rey en Las mil y una noches, como metáfora sobre «la prolongación de la vida política condenada y retrasar la ejecución de la condena a muerte que el rey (es decir, el pueblo) ya ha pronunciado en su contra.» El texto no aportaba nada nuevo.

Del storytelling a la era del enfrentamiento

 

La guerra de los relatos ( y Salmon la llama así porque «en un mundo en el que reina el storytelling, toda reivindicación ha de adoptar la forma narrativa»), tuvo lugar entre 2008 y 2016, si bien había vivido un compás de espera  y un posterior auge entre 1989 y 2001.

Salmon sitúa en 1989 el fin de los relatos de emancipación después de la disolución del bloque soviético, a la que sigue el esplendor del capitalismo financiero de Ronald Reagan y Margaret Teacher a comienzo de los 80, que condujeron a una sucesión de crisis, que culminaron con las de las subprime en 2008.

Salmón considera que el cenit del storytelling se vivió con Obama, quien «ha sido el narrador animado por su ‘fe en el poder del relato’, el narrador quijotesco que prosigue su camino, un camino que conduce más allá de la política».

Barack Obama es ahora productor de documentales para Netflix, junto a su esposa. Gobernó entre 2008 y 2016.

La era del enfrentamiento surge a partir de 2016. En ese año Trump vence en las presidenciales de Estados Unidos y emergen políticos de ultraderecha en Europa y países como Brasil.

asalto a florete, la era del enfrentamiento

 

Estamos ante un período inédito donde impera el caos narrativo, considera Christian Salmon.

 

Si hubo un momento en que los relatos fueron la manera en que se captaba la atención, ¿qué es entonces lo que permite captar la atención hoy en día?  «La transgresión, el choque», afirma el escritor. El problema ahora no es plantearse si algo es cierto o falso. La cuestión es si eso va a captar o no la atención. Y «eso Trump lo ha entendido muy bien— apostilla Salmon—, que gobierna a golpe de tuit.»

Ya no esperamos una historia, todo va demasiado deprisa.

 

En 2007, año en que se publicó en Francia su primer ensayo, Storytelling, las redes sociales («el espíritu de nuestra época») no estaban todo lo desarrolladas que lo están ahora. Tampoco lo estaban en 2011, cuando apareció el segundo, La estrategia de Sherezade.

Y este es un cambio sustancial, la primera causa de la muerte del relato, en opinión del ensayista francés es el desarrollo de la redes sociales.  «Las redes sociales han alterado las condiciones de la conversación», y nos ha conducido a la confusión del momento, en el que la confrontación parece ser el nuevo camino del discurso mediático.

Así, el storytelling ha llegado al «agotamiento», en un momento en el que las redes sociales demuestran que «las historias se autodestruyen o se destruyen unas a otras en minutos y segundos».

Vivimos en una sociedad hiperconectada e hipermediatizada ya no solo vale la palabra, estima Christian Salmon, sino que para llegar a conquistar el poder la combinación ganadora es enfrentarse, transgredir, ser impredecible e imponer la propia verdad, la que convenga.

En el alboroto de las redes, el hacedor de mitos cede su lugar al hacedor de ruido. El narrador ha quedado desacreditado.

—CHRISTIAN  SALMON

 

La segunda causa de la muerte del relato que estima Salmon es la crisis económica de 2008, antes apuntada. Una de sus consecuencias fue el «colapso» de los relatos, hasta ese momento empleados como una herramienta de manipulación masiva.

Una mirada sesgada

 

La era del enfrentamiento no difiere en lo formal en nada de las dos anteriores.

    • Su escritura es de elevada calidad, de una gran altura intelectual. Estamos ante un ensayista extraordinario.
    • Ofrece fuentes bibliográficas muy interesantes.
    • Planteamientos maniqueos. Los «buenos» son siempre los mismos, igual que los «malos».
    • Los títulos de sus libros son absolutamente inequívocos. Marcan su indudable rumbo. En eso no engaña.
    • Su visión militante de lo que acontece.

Este último aspecto apuntado, su toma de postura política, hace en mi opinión, que sus planteamientos y conclusiones pierdan valor.  No juzgo sus ideas, sino su punto de vista partidista. Los tres ensayos mencionados son visiones segadas. Y los dirigentes políticos analizados son siempre del mismo lado.

¿Acaso los del lado opuesto son «justos y benéficos»?¿Sus conclusiones serían las mismas si se hace un barrido por todo el espectro político? Y si mirara para el lado contrario del que lo hace, ¿qué pasaría?

¿Es posible un mundo sin historias?

Al cabo de lectura de los tres libros mencionados, Christian Salmon, escritor miembro del Centro de Investigaciones sobre las Artes y el Lenguaje (CNRS), acaba resultando reiterativo, incluso pesado. Pero hay que leerlo.

 

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Narrativa estratégica, nuevo lenguaje para conectar

La narrativa estratégica es el mundo en el que se mueve Jenifer L. Johnson. Crea mapas narrativos dónde plasma la  información de una organización en «historias verdaderas» para conectarse con los demás.

Y fueron los mapas lo que la unieron a Marion Charreau, quien cartografía la información para organizarla. De ese encuentro surgió una idea común: la creación de un método para comunicar. Lo han recogido en el libro  Piensa y comunica tus ideas con The Storyboard Method.

narrativa estratégica, foto de Jenifer L.Johnson
Jenifer L. Johnson asesora a empresarios, científicos, líderes políticos y colectivos sociales sobre cómo plasmar su información en relatos claros que se puedan usar para conectarse con los demás.  Nació y pasó su infancia bajo los grandes cielos de Texas.

Entrevista a Jenifer L. Johnson

Ha colaborado con gobiernos y ONGs para repensar narraciones y crear otras.  Como directora de una organización de lobby social en Washington DC, creó discursos para miembros del Congreso. Ha sido profesora de emprendimiento e innovación en varias universidades europeas.

 

«La creación de historias verdaderas para conectar, le permiten al otro tomar decisiones. Así es como avanza la ciencia, una organización, un proyecto. Así es como avanza el mundo.»

 

 


La narrativa estratégica, un nuevo lenguaje

 

COMUNICACIÓN VITAE (CV): ¿En qué consiste la narrativa estratégica?

JENIFER L. JOHNSON (JJ): Analizar la empresa en términos narrativos, que también son estratégicos. El lenguaje es estrategia. Las historias son estrategia. Hay una falta de costumbre de analizar así quiénes son los clientes, definir claramente un servicio, un producto o a la misión. La narrativa estratégica es un trabajo intensivo para obtener lo que yo llamo el mapa estratégico, el mapa narrativo. La narrativa estratégica es como su biblia.

Desde entonces tienen un nuevo lenguaje, más adecuado, construido para poder conectar con su público, porque el lenguaje técnico lo que hace es lo contrario, separarte de tu público.

CV: ¿Adónde conduce ese nuevo lenguaje?

JJ: Por mi experiencia en Washington y aquí en España con políticos, científicos y empresarios me di cuenta de que estaban contando cosas, trasmitiendo mensajes que no estaban conectando con su público. Estaban contando historias que, en realidad, estaban construyendo para sí mismos.

En Washington ayudaba a personas a construir mensajes o discursos incorporando los valores, resistencias, problemas, lo que les alegraba o la manera de hablar de sus públicos. Desde ahí construíamos una historia, una narración, incorporando el marco del público. Entonces los mensajes llegaban y el público empezaba a tomar acción, a tomar decisiones. Funciona.

narrativa estratégica, mesas para hablar al público
«Construimos mensajes que son para nosotros mismos, y los lanzamos hacia fuera, sin pensar cómo nuestro público va a recibirlos. Y eso nos pasa, porque no nos han enseñado o no nos hemos parado a pensarlo.» — Jenifer L. Johnson

The Storyboard Method, lenguaje visual y narración

 

CV: ¿Cómo ha sido el proceso de creación de este Método y del libro?

JJ: Conocí a Marion y conectamos cerebros. Creamos un tercer cerebro y empezamos a construir lo que sería años después The Storyboard Method. Fue una fusión. Creo que hemos creado un cerebro compartido y que de ahí han salido cosas muy bellas, más hermosas y potentes que de un solo cerebro. Por eso el Método y las herramientas son tan válidas. Además, hicimos mucha investigación para este libro y la bibliografía que aportamos es muy robusta. Este Método tiene mucha fuerza, mucha humanidad y mucha ciencia.

CV: Este libro es la unión de dos cerebros dispares. En el libro dais la bienvenida a un nuevo cerebro, el del lector.

JJ: Este Método es muy potente si las personas se dan permiso para experimentar con él. Va a satisfacer las necesidades de diferentes tipos de cerebros o los diferentes hemisferios del mismo cerebro. El ordenado, científico y racional, y el creativo y caótico, que busca la libertad. El artista, la escritora, el “perezoso” o el “hiperactivo”.

CV: O sea, la búsqueda de la originalidad, a la vez que la libertad de creación.

JJ: Este Método puede despertar en todos ellos sus talentos y activar otros quizá adormecidos o que no han tenido tanta alimentación. Y cuando ocurre eso, el cerebro vive una sensación de placer. Para mí, este placer es el aprendizaje. Ese momento es un éxtasis de aprendizaje. ¡El cerebro ha aprendido a hacer una cosa diferente! Eso nos gusta a los seres humanos como animales hechos para aprender que somos. Nos encanta aprender; aunque, a veces, lo dejamos de hacer después de abandonar la escuela. Recuerdo que nos escribió una profesora para decirnos que nuestro libro debería estar al alcance de cualquier profesor.

«Cuando te das cuenta de algo o aprendes algo desde otra óptica, son momentos casi místicos.»

 

CV: ¿Y para quién más?

JJ: Me encantaría también que este libro llegara a las empresas en transición, porque lo necesitan, especialmente en momentos de cambio. Y es bueno para los científicos que carecen a veces de habilidades de comunicación para hacer asequibles sus mensajes. Y tienen cosas muy importantes que contar. Soy muy sensible con este sector. Y también el sector tecnológico y el político. Me gustaría crear una convulsión con este libro.

CV: ¿El público y la audiencia en una presentación, y por extensión el cliente, son entonces los grandes olvidados?

JJ: Este libro es para profesionales que en su ámbito necesitan conectar sus ideas con el otro. El vehículo es una narración con intencionalidad, tratando de compartir con el otro. La empatía requiere escucha. Hay herramientas en el Método que ayudan a eso, a ver y a escuchar a tu público. Es como si tu público te ayudara a crear la historia. Hay que conectar primero, para luego hacerles contemplar otras cosas. Pero si no estimulas sus neurocircuitos, difícilmente puedes captar su atención.

Lo he visto en la sociedad norteamericana, en la europea y también en África, donde he trabajado un poco. Veía que muchos mensajes importantes, mucha información fabulosa se estaba perdiendo, porque no conectaba con el otro. Este Método permite que todo eso, simplemente porque no se sabe conectar con el otro, no se pierda.

narrativa estratégica, calculadora antigua
«Detrás de cada número, de cada dato, hay una historia. Un número en sí, es una historia.» —Jenifer L. Johnson

Narrativa estratégica y relatos verdaderos

 

CV: ¿Cómo permiteThe Storyboard Method transformar los datos en una narración?

JJ: Detrás de cada número, de cada dato, hay una historia. Un número en sí, es una historia. La aparición de un número implica que hay una historia que ha hecho que el número esté ahí. Si podemos ayudar a las personas a ver lo que significa ese número y ayudarle a contar su historia o el significado de ese dato, pensando en su público, es cuando convertimos la estadística en una narración, utilizando otro vocabulario y otras metáforas, para darle otro significado. Así el público podrá entender ese número de otra manera. Los seres humanos somos de naturaleza lingüística.

En la empresa coexisten dos mundos: “El mundo el Excel” y otra corriente que introduce el lado más humano: el coaching, el storytelling, el design thinking. Ambos mundos coexisten de una manera rara, como si fueran dos civilizaciones coexistiendo en una excavación arqueológica.

«¿Cómo casamos ambos mundos para cumplir los objetivos? ¿Qué hacemos con el cliente?»

 

Estamos sujetos a unas narrativas invisibles, dominantes de las que no podemos salir. Cuando tienes unas herramientas sencillas, unos pasos que seguir, te llevan a una nueva narrativa, a un nuevo discurso que es solo tuyo y que comunica algo. Y no es lo que has estado escuchando. Lo hermoso es que conecta con el otro, y  es cuando el otro puede tomar decisiones, pude moverse de una manera diferente. La creación de historias verdaderas para conectar con el otro, porque le aportan. Así es como avanza el mundo, una empresa. Es como avanza la ciencia, una organización, un proyecto.

«Soy amante, como buen Homo Sapiens, de las herramientas, porque ofrecen un movimiento cognitivo, corporal y de pensamiento.»

— Jenifer L. Johnson

narrativa estratégica, caja de herramientas
«Somos seres narrativos y también usuarios de herramientas. Desde los primeros tiempos aprendimos a usarlas y con el tiempo creamos una espacie de caja de herramientas.» —Jenifer L. Johnson

 

CV:  Los norteamericanos son muy proclives al uso de métodos, pero los europeos, en general, quizás no tanto. 

JJ: Depende del deseo y la necesidad de la persona que busca algo. ¿Una herramienta quita la libertad o no? Si yo necesito hacer algo, busco cómo hacerlo. Pero si hay una herramienta que me facilita eso, me ayuda a hacer lo que quiero hacer, y además, me ayuda a hacer otras cosas.

Si necesito hacer algo y hay una herramienta o un método que me permite ir por un camino, y sí estoy dispuesto a probar ese camino y veo con sorpresa que ese camino me permite algo de creatividad, entonces tengo las dos necesidades cubiertas  y el camino que me permite hacer algo con más destreza y llego aun destino donde quizás no hubiera llegado, ¿por qué no hacerlo?

 

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Lenguaje visual y narración, dibujar para comunicar

El lenguaje visual es la manera de expresar ideas y comunicarlas que tiene Marion Charreau. Se define por eso como «cartógrafa de ideas». La cartografía es un arte antiguo. Pero lo es mucho más la necesidad de los seres humanos de expresarse dibujando: las pinturas rupestres tienen miles de años.

lenguaje visual dibujar para comunicar, Marion Charreau
Marion CharreauEnseña cómo usar herramientas visuales para reflexionar, organizar y comunicar ideas, aprender y tomar decisiones. Consultora políglota. Forma parte de una campaña mundial de alfabetización visual. Nació y creció en la ribera de un río francés.

Entrevista a Marion Charreau

Dibuja las ideas para clarificarlas y comunicarlas. Cartografía la información para organizarla y crear nuevas conexiones.

«Si quieres aprender algo nuevo o mejorar alguna de tus habilidades, apóyate en lo que ya haces bien.»

 


Marion Charreau se encontró hace unos años con Jenifer L. Johson en Barcelona. Marion dibuja ideas. El suyo es lenguaje visual.  Jenifer cuenta historias: se expresa con palabras. Lenguaje visual y narración. Del encuentro de estos dos cerebros tan dispares nació un método para comunicar de manera diferente, más allá de continentes, culturas y profesiones. Lo han plasmado en un libro conjunto, Piensa y comunica tus ideas con The Storyboard Method (Conecta, 2019).

Lenguaje visual y narración

 

COMUNICACIÓN VITAE (CV): ¿Cómo ha sido el proceso de escritura de este libro?

MARION CHARREAU (MCH):  Fue un aprendizaje brutal, porque tuve que aprender a estructurar la información de forma lineal, que no es la manera en que pienso y suelo trabajar. Desarrollé un método de escritura, apoyándome en lo que mejor sabía hacer: visualizar conceptos. Dibujaba mis ideas y escribía, volvía a dibujar y escribía más preciso. Un proceso de aprendizaje agotador en algunos momentos. Esta es la manera que uso para, por ejemplo, escribir artículos.

Aplicamos también el Método a la construcción del libro. Trabajamos tres años en él, buscando su público y qué es lo que necesitaban. He estado saliendo de mi zona de confort reiteradamente durante ese tiempo. Igual que cuando hacemos los talleres. Lo escribimos primero en inglés y luego lo tradujimos con Ernesto Gómez Cereijo.

CV: ¿A quién va dirigido este Método?

MCH: Desde luego a personas que no están satisfechas ni con las presentaciones ni con la forma en que a ellos se les comunica la información, bien sea por una institución, en la empresa o incluso en la universidad.

El Método es por eso útil para multinacionales, para realizar su comunicación externa e interna. También para estudiantes que quieran comunicar su tesis o sus ideas. Para directores de empresa y emprendedores que necesitan lanzar sus proyectos para recaudar fondos.

The Storyboard Method y el lenguaje visual

 

CV: Y si alguien no tiene muy desarrollado su lenguaje visual, y dice: “Yo no sé dibujar”, ¿puede aún así utilizar The Storyboard Method?

MCH: Yo le pediría a esa persona que cerrara los ojos. Le diría una palabra y lo único que tiene que hacer es evocar esa palabra en su mente. Si le digo la palabra “tesoro”, ¿qué ocurre en su mente? En su mente aparecerá una imagen o escuchará un sonido o sentirá algo relacionado con la idea de tesoro. Y si esa persona puede ver una imagen en su mente, ya va bien para poder dibujar con el método. Lo único que hay que hacer es evocar visualmente algo en tu mente.

lenguaje visual, dibujar ideas para comunicar, viñeta de Paco Roca
«Pensamos mediante imágenes mentales.» — Marion Charreau. Foto: Viñeta de Paco Roca. Exposición Fundación Telefónica, 2015.

 

CV: ¿Y el paso siguiente?

MCH: Dibujar de la forma más sencilla posible eso que ha visto en su cabeza. En el método lo que hacemos de manera muy sencilla es deconstruir la idea de que el dibujo ha de estar muy bien hecho. Es curioso, pero ese bloqueo no lo tenemos con la escritura. Y no somos escritores, pero nos damos permiso para serlo. Usamos la escritura, las palabras, el lenguaje verbal para comunicar nuestras ideas. Se trata de hacer lo mismo, utilizar el lenguaje visual para comunicar tus ideas.

El Método te permite poder dibujar en el sentido de poder dibujar para transmitir una idea. Cualquier persona que sabe escribir, aprendió a dibujar antes. El Método es una forma de acercarse al dibujo y reconciliarse con esa herramienta que tenemos.

lenguaje visual, boceto de un dibujo
«No es necesario dibujar como un maestro. Hay que permitirse dibujar. Nuestro lenguaje visual más fresco y sencillo va a poder salir libremente.» — Marion Charreau

Lenguaje visual y tecnología

 

Marion Charreau estudió Bellas Artes. La escuela donde estudiaba estaba especializada en nuevas tecnologías, la tecnología punta de entonces. Sus profesores insistían en que desarrollara su trabajo artístico incluyendo la tecnología. Entró en conflicto con sus profesores. «Yo no es que estuviera en contra», dice, «pero no le encontraba sentido. Me pedían crear efectos para impresionar. Mi proceso artístico no lo iba a aclarar la tecnología». Entró en conflicto con sus profesores. Se cambió de escuela. En su primer libro, Le français vu du ciel, sintetizó un idioma en mapas ilustrados.

«La tecnología es una coraza que impide transmitir el mensaje. A veces, la tecnología nos hace delegar la función de pensar. »

 

CV: En una presentación, ¿el uso de la tecnología puede hacer que se olvide el mensaje que queremos transmitir?

MCH: La “culpa” no la tiene la tecnología. El mal hábito lo tenemos nosotros. La tecnología permite impresionar y eso es lo que, a veces, queremos hacer, impresionar a nuestro público. Y caemos en esa trampa. Es solo apariencia, el mensaje desaparece. El efecto hace que el creador de la historia pierda al público. No puede por eso hacerlo para impresionar. No podemos olvidar quien es nuestro público y cómo puedo conectar con él.

¿Cómo puedo construir mi mensaje para el público? ¿Cómo puedo hacer que ellos también los construyan en su cabeza? El pensamiento es una construcción. Como creador de la historia, el presentador debe ser consciente de para qué usa la tecnología, y crear sentido.

«La tecnología puede ser también una hoja de papel.» — Marion Charreau

The Storyboard Method y los datos

 

CV: Vivimos en la época de los datos. ¿Cómo se pueden transformar los datos en una historia con TSM?

MCH: Los datos son información de base. Lo que el Método permite es utilizar el dato como parte de una estrategia, porque el dato en sí no vale nada. Lo que importa es lo que implica ese dato. El Método, en concreto la herramienta nº 3 («Marco de cuatro preguntas. Seleccionar las ideas centrales”), permite ir más allá de lo que significa el dato, y de los datos que se tienen, cuál es el que mejor nos sirve. Este Método ayuda a transformar el dato en información y luego hacer que la información se transmita con la forma de una historia.

CV: Hay personas amantes de los métodos. Otras, sin embargo, que creen que van a perder su libertad de creación por usar un método.

MCH: Más bien es al revés. Te contaré una historia. Cuando estábamos elaborando el Método —la parte amarilla donde se explica cómo usar el método—, se lo dimos a dos personas para ver si eran capaces de hacerlo ellos solos, sin nuestro apoyo. La persona supermetódica iba paso a paso, cajita a cajita, siguiendo muy bien los pasos. La otra, la más “caótica”, necesitaba hacerse una idea global del proceso. ¿Qué hago? ¿Por donde comienzo? ¿Cómo canalizo lo que siento? Puede ser un proceso “doloroso”. A esta persona le viene bien el método, porque se siente apoyada. Saldrá de su zona de confort, se cuestionará hábitos. Hay diferentes tipos de personas, por eso el libro se puede leer de maneras distintas. Puede hacerse linealmente o bien hacerlo a tu aire.

«La libertad llega cuando dominas algo, entonces fluyes.»

— MARION CHARREAU

 

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David Antón: «A contar historias se aprende»

A contar historias se aprende. Puede entrenarse. Nuestra identidad está construida con una estructura narrativa. La ficción lo que nos permite es compartir aquello que es más propio de nosotros y que forma parte de nuestra experiencia interna. Un exceso de emoción puede desvirtuar una historia.

Estas son algunas de las afirmaciones que hace el psicólogo David Antón, autor de Storytelling. Cuánto cuenta contar en coaching (Editorial Universitaria Ramón Areces, 2018), en esta entrevista.

David Anton en clase- contar-historias
David Antón es psicólogo clínico. Imparte clases en la Universidad Pontificia de Comillas y en el Centro Universitario Cardenal Cisneros de Alcalá de Henares, y formación para profesionales sobre cómo comunicar, utilizando el storytelling.

David Antón se crió rodeado de libros y de personas que leían mucho. «O claudicaba o moría». Y claudicó.  Su abuela solía contar historias mientras cenaban. Nunca las contaba igual. El núcleo era el mismo, pero las posibilidades cambiaban. «Cada historia era cada vez un mapa diferente en mi cabeza. Eso me enseñó flexibilidad, mirar la vida desde diferentes perspectivas».


La emoción es la puerta de entrada para que una historia nos interese.

—DAVID ANTÓN


Si lo prefieres, puedes escuchar la entrevista completa (27:11 minutos). 

Contar historias y perspectiva

 

COMUNICACIÓN VITAE (CV): ¿Cómo influyen en nosotros las historias que nos contamos?

DAVID ANTÓN (DA): Son fundamentales. Nuestra identidad está construida con una estructura narrativa. Tiene que ver con cómo nosotros nos damos sentido a nosotros mismos y con cómo tomamos decisiones para ser congruentes con aquello que nos caracteriza.

En el relato de los episodios de nuestra vida que consideramos que son lo propio de nosotros, se configura una forma de entendernos.

 

CV: Es decir, al contar historias nos hacemos víctimas o protagonistas de ellas.

DA: Si nuestra narrativa es rica o compleja o adaptativa, nos va a ser más operativa. Pero si tenemos una narrativa en la que no solo nosotros hemos escrito nuestra vida, sino que hay otros que nos la escriben (quienes nos han criado y educado) y las etiquetas culturales o los contextos en los que nos hemos movido (escuela, trabajo), podemos encontrar en nuestra narrativa cosas como «soy un perdedor» o «yo no soy capaz». Esto condiciona nuestra manera de entender el mundo, qué decisiones tomamos o cómo nos sentimos.

CV: En la consulta de un psicólogo  son habituales este tipo de historias.

DA: Si escuchas una historia limitante, tienes la oportunidad de ofrecer que se vean las cosas de manera menos limitadora. No es cuestión de que se le escribas, sino de que le plantees otras posibilidades. En psicoterapia ayudamos a las personas a que vean que su historia no es una única historia posible. Les ayudamos a ver posibles ramificaciones, posibles finales diferentes. Otras veces proporcionamos historias que puedan inspirar para que escriban las suyas. Eso sí, dejando siempre la libertad para que cada persona decida.

CV: ¿Es recomendable entonces contar historias en diarios o historias de ficción sobre sucesos que nos han ocurrido?

DA: Para contar una historia se necesita pasar a la posición de narrador respecto a nuestras experiencias. Eso, como mínimo, nos da la oportunidad de darnos cuenta de que hay que elegir desde que perspectiva hay que contarla. Nos permite, por tanto, pararnos a pensar sobre lo que hemos hecho, tomar perspectiva, darnos otra manera de entendernos, de encontrar significado. Y eso nos da muchas pistas sobre nuestras intenciones.

contar-historias-libros y guerreros
«Mi madre nos leía Don Juan Tenorio o La Ilíada. Allí estaban los guerreros peleándose. Y luego me inventaba mis propias historias. A mis amigos les gustaban. En algún momento se unieron las que me contaron y las que yo contaba». —David Antón.

Vida y ficción

 

CV: ¿Podemos vivir sin ficción?

DA: No. La ficción lo que nos permite es compartir aquello que es más propio de nosotros y que forma parte de nuestra experiencia interna. No es que nosotros nos contemos historias, que sí, sino que contar historias es la manera que tenemos de poner sobre la mesa todo aquello que vivimos dentro de nosotros.

CV: ¿Qué historias nos gustan?

DA: No es casualidad que las historias nos interesen. Nos interesan en el grado y forma en que se asemejan a la manera en que nos contamos las historias internamente. Por eso, no cualquier historia sirve. Las historias que no tienen la misma estructura que las que nosotros nos contamos a nosotros mismos son historias que no nos llegan, es porque no tienen sentido para nosotros y por eso no nos emocionan.

CV: ¿Son las emociones el motor que mueve una historia?

DA: Digamos que la emoción es la puerta de entrada para que una historia nos interese. Pero luego la historia ha de tener para nosotros un significado, ser un aprendizaje. Entonces nos es nutritiva.

Pero un exceso de emoción puede desvirtuar una historia.

 

David Anton en un taller de contar historias
«A menudo la gente tiene inseguridad: ‘Yo no sé contar historias’,  ‘No se me ocurre nada’, ‘No soy creativa’. Eso no es cierto, estamos contando historias todo el tiempo». —David Antón.

Comunicación y contar las historias: la empatía

CV: ¿Qué mecanismos se ponen en marcha en nuestro cerebro cuando escuchamos y/o contamos una historia?

DA: El que cuenta la historia, a menudo, lo que necesita es vivir esa historia para poder contarla. Cuanto más la viva, es más probable que la historia le llegue a quien la escuche. Es importante que la reviva, para que en quien la escuche, se active esa parte del cerebro que nos permite empatizar, que se activen las neuronas espejo. Este proceso nos permite reconstruir dentro de nosotros aquello que nos están contando.

CV: ¿Es eso lo que la convierte una historia cualquiera en una historia memorable?

DA: Cuando, por ejemplo, leemos un libro, hay un momento en el que, si estamos muy absortos, es como si las líneas desaparecieran y se estuviera metiendo la historia en nuestras cabezas. Y cuando alguien está contando una historia, y nos la está contando bien, implicándose y trasmitiendo toda esa experiencia, entonces es cuando empezamos a vivirla también nosotros. En ese momento se activan las neuronas espejo, que permiten que nos los representemos y participemos de la historia como si fuera una experiencia propia y no una información ajena a nosotros. Cuanto más la consideremos como propia, más aprendizaje. Cuanto menos ajena, menos memorable.

CV: Pero, ¿cómo contarlas? El libro que ha motivado esta charla, Storytelling. Cuánto cuenta contar en coaching, ofrece plantillas muy útiles para aprender a contar historias.

DA:  Es verdad que hay poca información sobre cómo contarlas, o la que hay es muy incompleta. La cuestión era dar a las personas un método, una estructura que les permite automatizar.

Hay que perder el miedo. Aprender a contar historias puede aprenderse y entrenarse.

 

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Reseña del libro Storytelling. Cuánto cuenta contar en coaching.

Audio completo de la entrevista a David Antón.


Foto de cabecera: Escultura de Alicia Martín, invitada a exponer su obra en la Fundación Lázaro Galdiano de Madrid. Diálogo de una artista contemporánea con la colección de museo.

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Óscar Vilarroya: «El relato da sentido a la vida»

El relato explica lo que nos sucede. Permea todo lo que hacemos y cómo lo explicamos. El relato es un mecanismo mental básico del ser humano. Estas son algunas de las afirmaciones de Óscar Vilarroya, autor del ensayo Somos los que nos contamos (Ariel, 2019).

La tesis de Somos lo que nos contamos es, por eso, muy clara: los humanos somos una especie narrativa. En lugar de llamarnos Homo Sapiens, deberíamos en consecuencia llamarnos Homo Narrator.

foto de oscar villaroya, el relato da sentido a la vida
Óscar Vilarroya, doctor en Ciencia Cognitiva y profesor de Neurociencia en la Universidad Autónoma de Barcelona. «Me interesa mucho el conocimiento evolutivo».

Internet amplifica exponencialmente un relato.

— ÓSCAR VILARROYA


Steve Jobs, tal como refiere Walter Isaacson en una excelente biografía, solía finalizar muchas de sus presentaciones con una diapositiva en la que aparecía una señal de tráfico que mostraba la intersección de la calle de las «Humanidades» y la de la «Tecnología».

En el cultivo de los vínculos entre la neurociencia y las humanidades se afana Óscar Vilarroya, quien acaba de publicar Somos lo que nos contamos. En este ensayo, «he querido definir el origen de los relatos, su mecanismo, tal como lo han explicado los psicólogos o los filósofos, antes que hablar de datos neurocientíficos concretos».

El relato. La narrativa nos define como humanos

 

COMUNICACIÓN VITAE (CV): Políticos y periodistas, de donde se ha extendido al resto de la sociedad, suelen hablar de «el relato». ¿Está de moda el relato?

ÓSCAR VILARROYA (ÓV): El relato es un mecanismo mental básico, una herramienta específica. Apareció en un momento evolutivo, es una función adaptativa que se incorporó y nos define como humanos. Permea todo lo que hacemos y cómo lo explicamos. Nuestros primos los chimpancés y los gorilas no parecen tener esa pulsión para explicarse las cosas.

CV: ¿Qué efecto tiene entonces en nosotros el relato?

ÓV: Nos distingue. Jerome Bruner, el psicólogo que a mí más me interesa, incorpora la narratividad en la explicación psicológica de nuestra naturaleza. El relato nos permite dar sentido a lo que vivimos, interpretar lo que está sucediendo, desde nuestra más tierna infancia hasta nuestra actividad narrativa más sofisticada, como son la ficción y la política.

CV: De acuerdo con esta afirmación, ¿podemos los seres humanos vivir sin la ficción?

ÓV: Es imposible. El relato es un mecanismo mental involuntario e inconsciente. Está inscrito en nuestra manera de ver el mundo. Esto ha derivado en la creación de historias. Somos una especie ultrasocial. Necesitamos leer los estados mentales de los demás. Hemos evolucionado hacia un cerebro más grande. Nuestra capacidad sobre los demás es una condición extremadamente compleja y ha necesitado de millones de años de aprendizaje. Los relatos nos sirven para experimentar sobre nuestros papeles sociales.

Nuestras historias se han derivado en historias ficcionales. Nos gustan, las cultivamos y nos gratifica, por eso vemos las series y utilizamos videojuegos.

 

CV: Dice que el relato es como respirar, algo inconsciente e involuntario. ¿Qué ocurre cuando el relato se construye de manera consciente y voluntaria? ¿Quién domina el relato, domina el mundo?

ÓV: Exactamente. Cuando esa herramienta se hace consciente, permite crear realidades, que pueden ser más o menos creíbles, y que son las que se utilizan para convencer y persuadir, y así controlar.

el relato, libros-personas-palabras

Y en esto, llegó Internet: políticos populistas y noticias falsas

 

CV: Las noticias falsas son tan viejas como la humanidad misma. ¿Qué ha cambiado con la aparición de Internet?

ÓV: Estamos experimentando una revolución. Internet amplifica exponencialmente un relato. La tecnología permite elaborar relatos muchos más sofisticados, multimedia. Son relatos personalizados, dramatizados, que apuntan a quienes pueden consumirlos con más facilidad. Somos una especie narrativa y social, pero también corporal. Necesitamos ver la cara del otro, tocarlo, sentir empatía. Pero en las redes desaparece esta corporalidad.

CV: Íntimamente ligadas a esa corporalidad están la emociones. ¿Hay un exceso de emocionalidad, de sentimentalismo en la redes?

ÓV: Hay un cliché clásico que separa lo emocional de lo racional. Las observaciones que se han hecho del cerebro cuando este toma decisiones muestran que no está tan clara esta división. Lo emocional y lo racional están íntimamente imbricados. Las decisiones que tomamos tiene un componente emotivo y otro racional. En el caso de unas elecciones o en la propagación de noticias falsas (fakes) , las emociones que más se utilizan son el miedo y la ira, Se amplifican estas dos emociones para facilitar el consumo de noticias falsas. En estos momentos es cuando bajamos nuestra capacidad de análisis. Esto hace que nos creamos eso que nos cuentan. Es una cuestión de intensidad, de dosis. La mortalidad de un veneno está en la dosis.

CV: ¿Cómo podemos protegernos contra estas noticias falsas?

ÓV: No es tanto una cuestión neurocientífica como filosófica. Pasa como con un alcohólico. Lo primero que tiene que hacer para dejar de serlo, es querer dejar de beber. Primero, debemos estar dispuestos a dejar de creer en lo que creemos y pensar que el que discrepa de nosotros, quizá tenga razón. Todo lo demás sería pura cosmética. Lo que cuenta en los debates, por ejemplo, es como vencemos al otro. Nuestros argumentos son entonces armas para vencer no para convencer. En segundo lugar, las cosas son complejas. No hay que creer por eso en los relatos simplificadores. Y tercero, el pensamiento crítico, ser capaces de analizar los argumentos, buscar fuentes alternativas, contrastar las hipótesis de partida.

CV: En la línea que propone la filósofa Victoria Camps en su libro Elogio de la duda.

OV: Efectivamente. Dudar.

CV: Y evitar así sumergirnos en lo que denomina en su libro, «las burbujas narrativas».

OV: Para muchas personas son muy productivas. Se crean un conjunto de relatos que la gente está dispuesta a defender a capa y espada. A estas burbujas también se las ha llamado cámara de eco. El caso del Brexit es un ejemplo actual de burbuja informativa. Está teniendo unos efectos brutales.

Las burbujas narrativas surgen en situaciones de conflicto o amenaza.

 

Las guerras están llenas de burbujas narrativas.

 

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Reseña del libro Somos lo que nos contamos.

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Somos lo que nos contamos, o el «Homo Narrator»

Somos lo que nos contamos plantea la tesis de que los humanos somos una especie narrativa. En lugar de llamarnos Homo Sapiens, deberíamos en consecuencia llamarnos Homo Narrator.

comic de Paco Roca, lo que contamos
Foto tomada en la exposición antológica del dibujante Paco Roca. Fundación Telefónica, Madrid.

El propósito del autor de Somos lo que nos contamos, Óscar Vilarroya, es presentar de «una manera no académica» la importancia del papel que el relato juega en algunos aspectos básicos que nos definen como humanos.

SOMOS LO QUE CONTAMOS. Cómo los relatos construyen el mundo en que vivimos, Óscar Vilarroya, Ariel, 2019. 361 páginas.

 

Aunque Óscar Vilarroya es profesor de Neurociencia en la Universidad Autónoma de Barcelona, este libro se apoya en la psicología (y muy particularmente en Jerome Bruner, uno de los psicólogos más innovadores del siglo XX) y, en menor medida, en la filosofía. Así lo prueba la extensa bibliografía aportada, toda ella en inglés.

Somos lo que nos contamos está dividido en veinte capítulos cortos. En los ocho primeros, el autor trata de demostrar por qué los humanos somos seres narrativos. Contar cosas es, según Óscar Vilarroya, un acto inconsciente e involuntario, «como la respiración». De acuerdo con esta premisa, define el «relato primordial».

En los doce capítulos restantes, el autor argumenta sobre tres fenómenos de nuestros días: la burbuja narrativa, las noticias falsas (fake news) y los políticos populistas.


El relato es la estructura mental que utilizamos para explicar lo que nos sucede. Por eso la facultad narrativa es lo que nos define como humanos.

— ÓSCAR VILARROYA


Somos lo que nos contamos. Elaborar un relato primordial

 

El relato primordial es, según Óscar Vilarroya, la estructura narrativa mínima de la que disponemos para explicarnos las cosas. O lo que es lo mismo: a algo o a alguien le ocurre algo causado por algo o por alguno.

Para elaborar este relato primordial se necesita:

    1. Identificar, seleccionar algo de nuestro entorno.
    2. Al elaborar ese relato debemos describir si son animales, personas o cosas. Como si una película de dibujos animados fuera, a los animales les atribuimos estados mentales humanos, aunque no sentido ético.
    3. Explicación de qué es lo que le ocurre a las personas o a las cosas.
    4. Saber el motivo por el que ha pasado algo, «el por qué». El aspecto más importante.
    5. Las personas o cosas a las que les ha ocurrido algo. Es decir, el cambio.

Relatos primordiales son, por ejemplo: “Si lloro, mamá aparecerá”, “Me mojo porque llueve”, “Tengo que aliarme con mi jefe porque tiene poder”.

bur buja de jabon, burbuja narrativa
«Una burbuja narrativa consiste en una visión totalitaria y excluyente que sostiene un movimiento social sobre alguna situación, y en la que sus seguidores creen de manera acrítica, firme y ostensible».— Óscar Vilarroya.

Sobrevolados por una burbuja, consumidores de noticias falsas a merced de políticos populistas

 

En 1692, en un pequeño pueblo de Massachusetts, se desató una histeria colectiva a causa de la supuesta posesión demoníaca de varias niñas de esa población y otras cercanas. Comenzó una caza de brujas. 19 persona fueron condenadas ahorcadas y tres más murieron a causa de las torturas sufridas. Pero con la misma rapidez con la que la histeria había crecido, desapareció.

Esta historia sirve a Óscar Vilarroya para profundizar en tres fenómenos, propiciados por el ecosistema digital en el que nos movemos. «Internet es la arena pública más amplia de la historia de la humanidad», en palabras de Óscar Vilarroya.

    • Burbuja narrativa. Si en el caso de la niñas de Salem se decía que “están siendo víctimas de brujería”, hoy tenemos otros de parecido tenor: “las vacunas producen autismo” o “el gluten es nocivo”. Estos mensajes se instalan en nuestra mente con una facilidad pasmosa, llegando a convertirse en creencias.
    • Noticias falsas (fake news). La creación y la difusión malintencionada de información por parte de personas y grupos con intereses comerciales, ideológicos o personales. Un relato partidista con la finalidad de seducir y persuadir a los receptores de los mensajes. O sea, a cualquiera de nosotros, porque todos consumimos noticias falsas
    • Políticos populistas. En este concepto, el autor engloba también a empresas y/o analistas que utilizan los macrodatos (big data),  «como si fueran una descripción adecuada de la sociedad, de lo que quiere la gente». Los mensajes de estos políticos se construyen en torno a eslóganes sencillos que calan con facilidad en la población. Casos claros: el Brexit, o el mensaje de Trump: “construyan ese muro”.

¿Y qué pasa con la realidad?

 

La función de un relato es darle sentido a lo que vivimos. Así, la realidad que nos contamos está construida a base de relatos que nos hemos venido contando a lo largo de nuestra vida, y que hemos contado a los demás.

Después de millones de años de evolución, narrar es una estructura compleja que utiliza mecanismos para conseguir lo que el autor de Somos lo que nos contamos, considera que es su objetivo: «construir un relato que consiga dar sentido a lo que vivimos de manera verosímil, razonable y efectiva». Y estas tres características son las que, a juicio de Óscar Vilarroya, constituyen un buen relato.

En conclusión

Este libro trata, fundamentalmente, de fomentar el pensamiento crítico en tiempos de confusión.

Es un aviso para navegantes, ya lo hagan en las redes o en el proceloso mar de la mente:  qué nos cuentan y qué nos estamos contando.

Resulta —en mi consideración personal— de utilidad tanto para coaches y psicólogos como para aquellos que quieran desarrollar su Marca Personal.

Este texto, finalmente, viene a sumarse a la escasa bibliografía que sobre storytelling hay publicada en castellano.

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Entrevista con Óscar Vilarroya, autor de Somos lo que nos contamos

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Storytelling en coaching y psicología. Y para todos

Resulta de gran utilidad el uso del storytelling en coaching y en psicología. Hay, sin embargo,  un cierto rechazo — más o menos generalizado—, a pesar de la enorme utilidad de esta actitud de comunicación.

STORYTELLING. Cuánto cuenta contar en coaching. David Antón Menéndez, Editorial Universitaria Ramón Areces. 2018.  (111 páginas)

 

El psicólogo clínico David Antón ha escrito Storytelling. Cuánto cuenta contar en coaching, un libro en el que resume sus trabajos y experiencias en el campo de la psicología. Y lo ha extendido al del coaching. El título de esta nota, «Storytelling en coaching y en psicología. Y para todos» pretende ser muy claro. Porque este libro que comento resulta igualmente interesante para quien no sea ni coach ni psicólogo.

La (didáctica) manera en que David Antón se expresa en este texto, permite, además,  una fácil comprensión, para quien muestre interés en el storytelling como actitud de comunicación. Una actitud responde a nuestra manera de pensar. Y de acuerdo a ello actuamos.

Storytelling en coaching y en psicología. Y para todos

En primer lugar, este no es solo un libro sobre storytelling. Es además un texto en el que se ofrecen técnicas y modelos para crear historias. Y aquí reside, en consecuencia, la gran utilidad de este sencillo libro de poco más de cien páginas.

Consta de ocho capítulos. Los cuatro primeros están dedicados a contar —de manera breve, pero muy explicativa— en qué consiste el storytelling.

«Las historias suponen una forma de estructurar información afín del cerebro, percibida como novedosa y relevante, que facilita el recuerdo». —David Antón

 

Particularmente interesante me parece el tercer capítulo, ¿Por qué funciona? Aquí se explican las razones neurológicas, neurofisiológicas y hormonales que convierten a una historia en algo muy atractivo para nuestro cerebro. Las razones, en fin, que justifican el porqué es tan útil utilizar el storytelling no solo en coaching y en psicología, sino en cualquier actividad de nuestra vida personal y profesional.

Del capítulo quinto al octavo, el libro está dedicado a explicar:

      • Cómo contar historias
      • Qué historias contar
      • Análisis de historias
      • Cuando conviene contarlas
      • Estrategias para el uso de una historia.

 

En el quinto capítulo, Construyendo una historia, el autor enuncia diferentes tipos de historias. Historias para enseñar, historias para motivar o historias para presentarse. Y lo hace en función del objetivo, de qué tema conviene utilizar y cómo elaborarlas.

Un capítulo muy útil por su claridad y porque  dejar en manos del lector la capacidad de actuar en función de sus necesidades.

Y, en el tono didáctico antes comentado, en las páginas finales, el autor ofrece también unas plantillas como guía para el entrenamiento, que son de una gran utilidad.


Hoy me parece algo fundamental contar historias para alcanzar el éxito en la comunicación

FERNANDO JÁUREGUI


Finalmente, este libro tiene un prólogo del periodista y profesor de comunicación, Fernando Jáuregui. Su título es muy clarificador: «Cada día tiene su afán. Y, por supuesto, su historia».

En Resumen

Storytelling. Cuánto cuenta contar en coaching es un libro sencillo, pero muy útil y práctico. Con una singularidad:  ofrece técnicas y plantillas para construir historias, al estilo de las que proporcionan textos y autores norteamericanos de referencia.

 

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Entrevista con David Antón: «A contar historias se aprende.»

Audio completo de la entrevista a David Antón

 

 

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