Todo cuenta, o cómo explorar nuestra identidad

Todo cuenta es un libro que tiene truco. Leyendo el título de izquierda a derecha, «Todo cuenta», es una afirmación. Pero si lo leemos en sentido contrario: «Cuenta todo», sin dejar de ser una afirmación, tiene algo de sugerencia.  Es una invitación a contar. Y entonces la cosa cambia.

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El truco de un ilusionista está en hacer que fijemos nuestra atención en lo que quiere que la fijemos (Todo cuenta), para que pueda sorprendernos cuando saque el conejo de la chistera (Cuenta todo). Que sepamos esto, no merma nuestra capacidad de asombro. Aunque la pregunta que nos hagamos siempre sea «¿cómo lo ha hecho?».

Así nos relatamos, así nos sentimos. Nos pasamos el día contando(nos) historias, ¿por qué no contar(nos) historias mejores? MEJOR es la palabra mágica. De esto es de lo que, en realidad, habla este libro, de cómo cultivar nuestra identidad narrativa, de cómo narrarnos mejor. O sea, el truco.

TODO CUENTA, Diana Orero, Letrame Editorial, 2019. 287 páginas.

 

La necesidad de contar

El 11-S el psiquiatra Luis Rojas Marcos era responsable del servicio público de sanidad de Nueva York. Tras varios días visitando hospitales, atendiendo a los heridos y hablando con familiares de las víctimas del atentado, cuenta el psiquiatra sevillano que un médico amigo suyo le preguntó: «Luis, ¿y tú como estás?» Nadie me había hecho esa pregunta—confiesa Rojas Marcos—. Fue entonces cuando me di cuenta de que tenía que contar lo que había vivido en aquellos días terribles.


En este libro hablo mucho de mí misma, porque he aprendido mucho de mí misma, como muestra de que todo el mundo puede aprender mucho de sí mismo

— DIANA ORERO


Pero en esto de contar ocurre como se dice en La venganza de Don Mendo,  respecto al juego de las Siete y media: «o te pasas o no llegas».

El escritor Lorenzo Silva considera que hay que acercarse a quien atesora historias.  «Lo que más necesita es compartirlas. Es una necesidad irresistible. Lo que no sabe es con quién». Y Diana Orero ha encontrado con quién: los lectores de Todo cuenta.

Como depósito de historias que somos, la autora nos cuenta historias de sus amigos, de su trabajo,  de sus pasiones, y de su familia; especialmente de su padre y de su madre, a la que perdió cuando tenía catorce años. Resulta conmovedora la manera en que Diana Orero tiene de contarse esta pérdida, que muy bien puede ser el epítome del libro.

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«Una historia es una barca. Me gustan las barcas porque flotan (no importa lo fuerte que sea la tormenta). Y porque te llevan. Las barcas (las historias) nos (con)mueven». —Diana Orero.

Todo cuenta. La identidad narrativa

Estructuralmente, Todo cuenta está dividido en Tres Actos y una Bienvenida, a modo de introito. Esta Bienvenida está dedicada a las palabras, porque antes de hablar de las historias hay que hablar de las palabras (la autora se confiesa, «coleccionista de palabras»), que son la materia prima de la que están hechas.

Los Tres Actos se corresponden con los tres grandes tipos de historias que conforman nuestra identidad. A saber:

    1. Las historias que nos contamos sobre el mundo.
    2. Las que nos contamos sobre los demás.
    3. Historias que nos contamos sobre nosotros mismos.

Si bien estos tres tipos de historias están pasadas por el filtro mágico, que es la palabra MEJOR.

El Primer Acto se convierte así en historias para relacionarnos mejor con nosotros mismos. El Segundo, en historias para relacionarnos mejor con los demás. Y, finalmente, el Tercero en historias para relacionarnos mejor con el mundo y lo que nos pasa

Y es aquí donde la autora saca al campo a su jugador estrella, el psicólogo Don McAdams, experto en identidad narrativa, que tiene como misión llevar el peso del equipo de la base teórica de Todo cuenta.


Importa mucho más la historia que te cuentas sobre lo que pasa, que lo que te pasa.

— DAN MCADAMS


 

Acompañan a Mc Adams en el equipo titular de las referencias de Diana Orero,  Byron Katie, autora del conmovedor Amar lo que es; Joseph Campbell, el mitólogo por excelencia;  y el rutilante Yuval Noah Harari, un fenómeno mundial gracias a un libro imprescindible, Sapiens.

Como un susurro

Todo cuenta es el segundo libro de Diana Orero. En él pueden apreciarse dos cosas que se atisbaban ya en el primero, ligadas al estilo en el que divulgan los anglosajones.

Por un lado, el estilo de escritura de Diana Orero. Muy muy personal.  Igual que su tono, la piedra filosofal de un libro. Consigue algo muy deseable en todo texto (divulgativo o no):  acercarse lo más posible  a «escribir como hablamos».

Es la suya una escritura en vaqueros y camiseta, alejada del traje sastre al que nos suelen tener acostumbrados multitud de autores de este tipo de literatura.

De otro, la necesidad de contar. En su anterior libro, Inspiritismo (Alienta, 2012), quedaba claro que la manera de comunicar de Diana Orero era contando historias, bien  personales bien de otros.

En este libro da un paso más: es la historia de cómo alguien se ha construido desde niña. Y es esto último es lo que da a Todo cuenta el tono íntimo de un susurro.

Y siempre, siempre, podemos intentar contarnos una historia mejor.

—DIANA ORERO

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David Antón: «A contar historias se aprende»

A contar historias se aprende. Puede entrenarse. Nuestra identidad está construida con una estructura narrativa. La ficción lo que nos permite es compartir aquello que es más propio de nosotros y que forma parte de nuestra experiencia interna. Un exceso de emoción puede desvirtuar una historia.

Estas son algunas de las afirmaciones que hace el psicólogo David Antón, autor de Storytelling. Cuánto cuenta contar en coaching (Editorial Universitaria Ramón Areces, 2018), en esta entrevista.

David Anton en clase- contar-historias
David Antón es psicólogo clínico. Imparte clases en la Universidad Pontificia de Comillas y en el Centro Universitario Cardenal Cisneros de Alcalá de Henares, y formación para profesionales sobre cómo comunicar, utilizando el storytelling.

David Antón se crió rodeado de libros y de personas que leían mucho. «O claudicaba o moría». Y claudicó.  Su abuela solía contar historias mientras cenaban. Nunca las contaba igual. El núcleo era el mismo, pero las posibilidades cambiaban. «Cada historia era cada vez un mapa diferente en mi cabeza. Eso me enseñó flexibilidad, mirar la vida desde diferentes perspectivas».


La emoción es la puerta de entrada para que una historia nos interese.

—DAVID ANTÓN


Si lo prefieres, puedes escuchar la entrevista completa (27:11 minutos). 

Contar historias y perspectiva

 

COMUNICACIÓN VITAE (CV): ¿Cómo influyen en nosotros las historias que nos contamos?

DAVID ANTÓN (DA): Son fundamentales. Nuestra identidad está construida con una estructura narrativa. Tiene que ver con cómo nosotros nos damos sentido a nosotros mismos y con cómo tomamos decisiones para ser congruentes con aquello que nos caracteriza.

En el relato de los episodios de nuestra vida que consideramos que son lo propio de nosotros, se configura una forma de entendernos.

 

CV: Es decir, al contar historias nos hacemos víctimas o protagonistas de ellas.

DA: Si nuestra narrativa es rica o compleja o adaptativa, nos va a ser más operativa. Pero si tenemos una narrativa en la que no solo nosotros hemos escrito nuestra vida, sino que hay otros que nos la escriben (quienes nos han criado y educado) y las etiquetas culturales o los contextos en los que nos hemos movido (escuela, trabajo), podemos encontrar en nuestra narrativa cosas como «soy un perdedor» o «yo no soy capaz». Esto condiciona nuestra manera de entender el mundo, qué decisiones tomamos o cómo nos sentimos.

CV: En la consulta de un psicólogo  son habituales este tipo de historias.

DA: Si escuchas una historia limitante, tienes la oportunidad de ofrecer que se vean las cosas de manera menos limitadora. No es cuestión de que se le escribas, sino de que le plantees otras posibilidades. En psicoterapia ayudamos a las personas a que vean que su historia no es una única historia posible. Les ayudamos a ver posibles ramificaciones, posibles finales diferentes. Otras veces proporcionamos historias que puedan inspirar para que escriban las suyas. Eso sí, dejando siempre la libertad para que cada persona decida.

CV: ¿Es recomendable entonces contar historias en diarios o historias de ficción sobre sucesos que nos han ocurrido?

DA: Para contar una historia se necesita pasar a la posición de narrador respecto a nuestras experiencias. Eso, como mínimo, nos da la oportunidad de darnos cuenta de que hay que elegir desde que perspectiva hay que contarla. Nos permite, por tanto, pararnos a pensar sobre lo que hemos hecho, tomar perspectiva, darnos otra manera de entendernos, de encontrar significado. Y eso nos da muchas pistas sobre nuestras intenciones.

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«Mi madre nos leía Don Juan Tenorio o La Ilíada. Allí estaban los guerreros peleándose. Y luego me inventaba mis propias historias. A mis amigos les gustaban. En algún momento se unieron las que me contaron y las que yo contaba». —David Antón.

Vida y ficción

 

CV: ¿Podemos vivir sin ficción?

DA: No. La ficción lo que nos permite es compartir aquello que es más propio de nosotros y que forma parte de nuestra experiencia interna. No es que nosotros nos contemos historias, que sí, sino que contar historias es la manera que tenemos de poner sobre la mesa todo aquello que vivimos dentro de nosotros.

CV: ¿Qué historias nos gustan?

DA: No es casualidad que las historias nos interesen. Nos interesan en el grado y forma en que se asemejan a la manera en que nos contamos las historias internamente. Por eso, no cualquier historia sirve. Las historias que no tienen la misma estructura que las que nosotros nos contamos a nosotros mismos son historias que no nos llegan, es porque no tienen sentido para nosotros y por eso no nos emocionan.

CV: ¿Son las emociones el motor que mueve una historia?

DA: Digamos que la emoción es la puerta de entrada para que una historia nos interese. Pero luego la historia ha de tener para nosotros un significado, ser un aprendizaje. Entonces nos es nutritiva.

Pero un exceso de emoción puede desvirtuar una historia.

 

David Anton en un taller de contar historias
«A menudo la gente tiene inseguridad: ‘Yo no sé contar historias’,  ‘No se me ocurre nada’, ‘No soy creativa’. Eso no es cierto, estamos contando historias todo el tiempo». —David Antón.

Comunicación y contar las historias: la empatía

CV: ¿Qué mecanismos se ponen en marcha en nuestro cerebro cuando escuchamos y/o contamos una historia?

DA: El que cuenta la historia, a menudo, lo que necesita es vivir esa historia para poder contarla. Cuanto más la viva, es más probable que la historia le llegue a quien la escuche. Es importante que la reviva, para que en quien la escuche, se active esa parte del cerebro que nos permite empatizar, que se activen las neuronas espejo. Este proceso nos permite reconstruir dentro de nosotros aquello que nos están contando.

CV: ¿Es eso lo que la convierte una historia cualquiera en una historia memorable?

DA: Cuando, por ejemplo, leemos un libro, hay un momento en el que, si estamos muy absortos, es como si las líneas desaparecieran y se estuviera metiendo la historia en nuestras cabezas. Y cuando alguien está contando una historia, y nos la está contando bien, implicándose y trasmitiendo toda esa experiencia, entonces es cuando empezamos a vivirla también nosotros. En ese momento se activan las neuronas espejo, que permiten que nos los representemos y participemos de la historia como si fuera una experiencia propia y no una información ajena a nosotros. Cuanto más la consideremos como propia, más aprendizaje. Cuanto menos ajena, menos memorable.

CV: Pero, ¿cómo contarlas? El libro que ha motivado esta charla, Storytelling. Cuánto cuenta contar en coaching, ofrece plantillas muy útiles para aprender a contar historias.

DA:  Es verdad que hay poca información sobre cómo contarlas, o la que hay es muy incompleta. La cuestión era dar a las personas un método, una estructura que les permite automatizar.

Hay que perder el miedo. Aprender a contar historias puede aprenderse y entrenarse.

 

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Reseña del libro Storytelling. Cuánto cuenta contar en coaching.

Audio completo de la entrevista a David Antón.


Foto de cabecera: Escultura de Alicia Martín, invitada a exponer su obra en la Fundación Lázaro Galdiano de Madrid. Diálogo de una artista contemporánea con la colección de museo.

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Óscar Vilarroya: «El relato da sentido a la vida»

El relato explica lo que nos sucede. Permea todo lo que hacemos y cómo lo explicamos. El relato es un mecanismo mental básico del ser humano. Estas son algunas de las afirmaciones de Óscar Vilarroya, autor del ensayo Somos los que nos contamos (Ariel, 2019).

La tesis de Somos lo que nos contamos es, por eso, muy clara: los humanos somos una especie narrativa. En lugar de llamarnos Homo Sapiens, deberíamos en consecuencia llamarnos Homo Narrator.

foto de oscar villaroya, el relato da sentido a la vida
Óscar Vilarroya, doctor en Ciencia Cognitiva y profesor de Neurociencia en la Universidad Autónoma de Barcelona. «Me interesa mucho el conocimiento evolutivo».

Internet amplifica exponencialmente un relato.

— ÓSCAR VILARROYA


Steve Jobs, tal como refiere Walter Isaacson en una excelente biografía, solía finalizar muchas de sus presentaciones con una diapositiva en la que aparecía una señal de tráfico que mostraba la intersección de la calle de las «Humanidades» y la de la «Tecnología».

En el cultivo de los vínculos entre la neurociencia y las humanidades se afana Óscar Vilarroya, quien acaba de publicar Somos lo que nos contamos. En este ensayo, «he querido definir el origen de los relatos, su mecanismo, tal como lo han explicado los psicólogos o los filósofos, antes que hablar de datos neurocientíficos concretos».

El relato. La narrativa nos define como humanos

 

COMUNICACIÓN VITAE (CV): Políticos y periodistas, de donde se ha extendido al resto de la sociedad, suelen hablar de «el relato». ¿Está de moda el relato?

ÓSCAR VILARROYA (ÓV): El relato es un mecanismo mental básico, una herramienta específica. Apareció en un momento evolutivo, es una función adaptativa que se incorporó y nos define como humanos. Permea todo lo que hacemos y cómo lo explicamos. Nuestros primos los chimpancés y los gorilas no parecen tener esa pulsión para explicarse las cosas.

CV: ¿Qué efecto tiene entonces en nosotros el relato?

ÓV: Nos distingue. Jerome Bruner, el psicólogo que a mí más me interesa, incorpora la narratividad en la explicación psicológica de nuestra naturaleza. El relato nos permite dar sentido a lo que vivimos, interpretar lo que está sucediendo, desde nuestra más tierna infancia hasta nuestra actividad narrativa más sofisticada, como son la ficción y la política.

CV: De acuerdo con esta afirmación, ¿podemos los seres humanos vivir sin la ficción?

ÓV: Es imposible. El relato es un mecanismo mental involuntario e inconsciente. Está inscrito en nuestra manera de ver el mundo. Esto ha derivado en la creación de historias. Somos una especie ultrasocial. Necesitamos leer los estados mentales de los demás. Hemos evolucionado hacia un cerebro más grande. Nuestra capacidad sobre los demás es una condición extremadamente compleja y ha necesitado de millones de años de aprendizaje. Los relatos nos sirven para experimentar sobre nuestros papeles sociales.

Nuestras historias se han derivado en historias ficcionales. Nos gustan, las cultivamos y nos gratifica, por eso vemos las series y utilizamos videojuegos.

 

CV: Dice que el relato es como respirar, algo inconsciente e involuntario. ¿Qué ocurre cuando el relato se construye de manera consciente y voluntaria? ¿Quién domina el relato, domina el mundo?

ÓV: Exactamente. Cuando esa herramienta se hace consciente, permite crear realidades, que pueden ser más o menos creíbles, y que son las que se utilizan para convencer y persuadir, y así controlar.

el relato, libros-personas-palabras

Y en esto, llegó Internet: políticos populistas y noticias falsas

 

CV: Las noticias falsas son tan viejas como la humanidad misma. ¿Qué ha cambiado con la aparición de Internet?

ÓV: Estamos experimentando una revolución. Internet amplifica exponencialmente un relato. La tecnología permite elaborar relatos muchos más sofisticados, multimedia. Son relatos personalizados, dramatizados, que apuntan a quienes pueden consumirlos con más facilidad. Somos una especie narrativa y social, pero también corporal. Necesitamos ver la cara del otro, tocarlo, sentir empatía. Pero en las redes desaparece esta corporalidad.

CV: Íntimamente ligadas a esa corporalidad están la emociones. ¿Hay un exceso de emocionalidad, de sentimentalismo en la redes?

ÓV: Hay un cliché clásico que separa lo emocional de lo racional. Las observaciones que se han hecho del cerebro cuando este toma decisiones muestran que no está tan clara esta división. Lo emocional y lo racional están íntimamente imbricados. Las decisiones que tomamos tiene un componente emotivo y otro racional. En el caso de unas elecciones o en la propagación de noticias falsas (fakes) , las emociones que más se utilizan son el miedo y la ira, Se amplifican estas dos emociones para facilitar el consumo de noticias falsas. En estos momentos es cuando bajamos nuestra capacidad de análisis. Esto hace que nos creamos eso que nos cuentan. Es una cuestión de intensidad, de dosis. La mortalidad de un veneno está en la dosis.

CV: ¿Cómo podemos protegernos contra estas noticias falsas?

ÓV: No es tanto una cuestión neurocientífica como filosófica. Pasa como con un alcohólico. Lo primero que tiene que hacer para dejar de serlo, es querer dejar de beber. Primero, debemos estar dispuestos a dejar de creer en lo que creemos y pensar que el que discrepa de nosotros, quizá tenga razón. Todo lo demás sería pura cosmética. Lo que cuenta en los debates, por ejemplo, es como vencemos al otro. Nuestros argumentos son entonces armas para vencer no para convencer. En segundo lugar, las cosas son complejas. No hay que creer por eso en los relatos simplificadores. Y tercero, el pensamiento crítico, ser capaces de analizar los argumentos, buscar fuentes alternativas, contrastar las hipótesis de partida.

CV: En la línea que propone la filósofa Victoria Camps en su libro Elogio de la duda.

OV: Efectivamente. Dudar.

CV: Y evitar así sumergirnos en lo que denomina en su libro, «las burbujas narrativas».

OV: Para muchas personas son muy productivas. Se crean un conjunto de relatos que la gente está dispuesta a defender a capa y espada. A estas burbujas también se las ha llamado cámara de eco. El caso del Brexit es un ejemplo actual de burbuja informativa. Está teniendo unos efectos brutales.

Las burbujas narrativas surgen en situaciones de conflicto o amenaza.

 

Las guerras están llenas de burbujas narrativas.

 

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Reseña del libro Somos lo que nos contamos.

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Somos lo que nos contamos, o el «Homo Narrator»

Somos lo que nos contamos plantea la tesis de que los humanos somos una especie narrativa. En lugar de llamarnos Homo Sapiens, deberíamos en consecuencia llamarnos Homo Narrator.

comic de Paco Roca, lo que contamos
Foto tomada en la exposición antológica del dibujante Paco Roca. Fundación Telefónica, Madrid.

El propósito del autor de Somos lo que nos contamos, Óscar Vilarroya, es presentar de «una manera no académica» la importancia del papel que el relato juega en algunos aspectos básicos que nos definen como humanos.

SOMOS LO QUE CONTAMOS. Cómo los relatos construyen el mundo en que vivimos, Óscar Vilarroya, Ariel, 2019. 361 páginas.

 

Aunque Óscar Vilarroya es profesor de Neurociencia en la Universidad Autónoma de Barcelona, este libro se apoya en la psicología (y muy particularmente en Jerome Bruner, uno de los psicólogos más innovadores del siglo XX) y, en menor medida, en la filosofía. Así lo prueba la extensa bibliografía aportada, toda ella en inglés.

Somos lo que nos contamos está dividido en veinte capítulos cortos. En los ocho primeros, el autor trata de demostrar por qué los humanos somos seres narrativos. Contar cosas es, según Óscar Vilarroya, un acto inconsciente e involuntario, «como la respiración». De acuerdo con esta premisa, define el «relato primordial».

En los doce capítulos restantes, el autor argumenta sobre tres fenómenos de nuestros días: la burbuja narrativa, las noticias falsas (fake news) y los políticos populistas.


El relato es la estructura mental que utilizamos para explicar lo que nos sucede. Por eso la facultad narrativa es lo que nos define como humanos.

— ÓSCAR VILARROYA


Somos lo que nos contamos. Elaborar un relato primordial

 

El relato primordial es, según Óscar Vilarroya, la estructura narrativa mínima de la que disponemos para explicarnos las cosas. O lo que es lo mismo: a algo o a alguien le ocurre algo causado por algo o por alguno.

Para elaborar este relato primordial se necesita:

    1. Identificar, seleccionar algo de nuestro entorno.
    2. Al elaborar ese relato debemos describir si son animales, personas o cosas. Como si una película de dibujos animados fuera, a los animales les atribuimos estados mentales humanos, aunque no sentido ético.
    3. Explicación de qué es lo que le ocurre a las personas o a las cosas.
    4. Saber el motivo por el que ha pasado algo, «el por qué». El aspecto más importante.
    5. Las personas o cosas a las que les ha ocurrido algo. Es decir, el cambio.

Relatos primordiales son, por ejemplo: “Si lloro, mamá aparecerá”, “Me mojo porque llueve”, “Tengo que aliarme con mi jefe porque tiene poder”.

bur buja de jabon, burbuja narrativa
«Una burbuja narrativa consiste en una visión totalitaria y excluyente que sostiene un movimiento social sobre alguna situación, y en la que sus seguidores creen de manera acrítica, firme y ostensible».— Óscar Vilarroya.

Sobrevolados por una burbuja, consumidores de noticias falsas a merced de políticos populistas

 

En 1692, en un pequeño pueblo de Massachusetts, se desató una histeria colectiva a causa de la supuesta posesión demoníaca de varias niñas de esa población y otras cercanas. Comenzó una caza de brujas. 19 persona fueron condenadas ahorcadas y tres más murieron a causa de las torturas sufridas. Pero con la misma rapidez con la que la histeria había crecido, desapareció.

Esta historia sirve a Óscar Vilarroya para profundizar en tres fenómenos, propiciados por el ecosistema digital en el que nos movemos. «Internet es la arena pública más amplia de la historia de la humanidad», en palabras de Óscar Vilarroya.

    • Burbuja narrativa. Si en el caso de la niñas de Salem se decía que “están siendo víctimas de brujería”, hoy tenemos otros de parecido tenor: “las vacunas producen autismo” o “el gluten es nocivo”. Estos mensajes se instalan en nuestra mente con una facilidad pasmosa, llegando a convertirse en creencias.
    • Noticias falsas (fake news). La creación y la difusión malintencionada de información por parte de personas y grupos con intereses comerciales, ideológicos o personales. Un relato partidista con la finalidad de seducir y persuadir a los receptores de los mensajes. O sea, a cualquiera de nosotros, porque todos consumimos noticias falsas
    • Políticos populistas. En este concepto, el autor engloba también a empresas y/o analistas que utilizan los macrodatos (big data),  «como si fueran una descripción adecuada de la sociedad, de lo que quiere la gente». Los mensajes de estos políticos se construyen en torno a eslóganes sencillos que calan con facilidad en la población. Casos claros: el Brexit, o el mensaje de Trump: “construyan ese muro”.

¿Y qué pasa con la realidad?

 

La función de un relato es darle sentido a lo que vivimos. Así, la realidad que nos contamos está construida a base de relatos que nos hemos venido contando a lo largo de nuestra vida, y que hemos contado a los demás.

Después de millones de años de evolución, narrar es una estructura compleja que utiliza mecanismos para conseguir lo que el autor de Somos lo que nos contamos, considera que es su objetivo: «construir un relato que consiga dar sentido a lo que vivimos de manera verosímil, razonable y efectiva». Y estas tres características son las que, a juicio de Óscar Vilarroya, constituyen un buen relato.

En conclusión

Este libro trata, fundamentalmente, de fomentar el pensamiento crítico en tiempos de confusión.

Es un aviso para navegantes, ya lo hagan en las redes o en el proceloso mar de la mente:  qué nos cuentan y qué nos estamos contando.

Resulta —en mi consideración personal— de utilidad tanto para coaches y psicólogos como para aquellos que quieran desarrollar su Marca Personal.

Este texto, finalmente, viene a sumarse a la escasa bibliografía que sobre storytelling hay publicada en castellano.

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Entrevista con Óscar Vilarroya, autor de Somos lo que nos contamos

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Storytelling en coaching y psicología. Y para todos

Resulta de gran utilidad el uso del storytelling en coaching y en psicología. Hay, sin embargo,  un cierto rechazo — más o menos generalizado—, a pesar de la enorme utilidad de esta actitud de comunicación.

STORYTELLING. Cuánto cuenta contar en coaching. David Antón Menéndez, Editorial Universitaria Ramón Areces. 2018.  (111 páginas)

 

El psicólogo clínico David Antón ha escrito Storytelling. Cuánto cuenta contar en coaching, un libro en el que resume sus trabajos y experiencias en el campo de la psicología. Y lo ha extendido al del coaching. El título de esta nota, «Storytelling en coaching y en psicología. Y para todos» pretende ser muy claro. Porque este libro que comento resulta igualmente interesante para quien no sea ni coach ni psicólogo.

La (didáctica) manera en que David Antón se expresa en este texto, permite, además,  una fácil comprensión, para quien muestre interés en el storytelling como actitud de comunicación. Una actitud responde a nuestra manera de pensar. Y de acuerdo a ello actuamos.

Storytelling en coaching y en psicología. Y para todos

En primer lugar, este no es solo un libro sobre storytelling. Es además un texto en el que se ofrecen técnicas y modelos para crear historias. Y aquí reside, en consecuencia, la gran utilidad de este sencillo libro de poco más de cien páginas.

Consta de ocho capítulos. Los cuatro primeros están dedicados a contar —de manera breve, pero muy explicativa— en qué consiste el storytelling.

«Las historias suponen una forma de estructurar información afín del cerebro, percibida como novedosa y relevante, que facilita el recuerdo». —David Antón

 

Particularmente interesante me parece el tercer capítulo, ¿Por qué funciona? Aquí se explican las razones neurológicas, neurofisiológicas y hormonales que convierten a una historia en algo muy atractivo para nuestro cerebro. Las razones, en fin, que justifican el porqué es tan útil utilizar el storytelling no solo en coaching y en psicología, sino en cualquier actividad de nuestra vida personal y profesional.

Del capítulo quinto al octavo, el libro está dedicado a explicar:

      • Cómo contar historias
      • Qué historias contar
      • Análisis de historias
      • Cuando conviene contarlas
      • Estrategias para el uso de una historia.

 

En el quinto capítulo, Construyendo una historia, el autor enuncia diferentes tipos de historias. Historias para enseñar, historias para motivar o historias para presentarse. Y lo hace en función del objetivo, de qué tema conviene utilizar y cómo elaborarlas.

Un capítulo muy útil por su claridad y porque  dejar en manos del lector la capacidad de actuar en función de sus necesidades.

Y, en el tono didáctico antes comentado, en las páginas finales, el autor ofrece también unas plantillas como guía para el entrenamiento, que son de una gran utilidad.


Hoy me parece algo fundamental contar historias para alcanzar el éxito en la comunicación

FERNANDO JÁUREGUI


Finalmente, este libro tiene un prólogo del periodista y profesor de comunicación, Fernando Jáuregui. Su título es muy clarificador: «Cada día tiene su afán. Y, por supuesto, su historia».

En Resumen

Storytelling. Cuánto cuenta contar en coaching es un libro sencillo, pero muy útil y práctico. Con una singularidad:  ofrece técnicas y plantillas para construir historias, al estilo de las que proporcionan textos y autores norteamericanos de referencia.

 

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Entrevista con David Antón: «A contar historias se aprende.»

Audio completo de la entrevista a David Antón

 

 

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Imágenes e inconsciente en la creación de historias

Imágenes e inconsciente son un binomio inseparable, sin el que no es posible la creación de historias. Y lo mejor para explicar algo que sea complejo —o lo pueda parecer— es contar una historia.

Un sábado, andaba yo de canal en canal buscando una película con la que amenizar la tarde lluviosa. Me detuve en una serie italiana, ya comenzada. La trama me sonaba vagamente. Entonces hizo su aparición en escena el comisario Montalbano. Soy ferviente lector de las aventuras de Salvo Montalbano, un policía siciliano tan socarrón como su padre literario, Andrea Camilleri. De ahí que la historia me resultara familiar.

Creí desfallecer: el policía estaba completamente rapado. No era el personaje que yo había imaginado. Andrea Camilleri nunca lo describió físicamente, y yo me había creado una imagen de él. Mía, de nadie más. Mi comisario tenía pelo.

Ya no soy capaz de leer las novelas de Montalbano sin que en mi mente aparezca la imagen del actor completamente rapado. Su imagen ha sustituido, sin que yo pueda evitarlo, a la que yo me había creado durante años de lectura.

Imágenes e inconsciente

 

Contaba Antonio Muñoz Molina en un Taller de Escritura haber tenido un sueño para él incomprensible. Dijo haber soñado una noche que su hijo —entonces desempleado— era porteador del Papa.

Esta anécdota me lleva a dos reflexiones, que, sin embargo, tienen conexión.

    • La primera de ellas es que los seres humanos imaginamos, recordamos y pensamos en imágenes. Lo ha demostrado la neurociencia. Podíamos pensar que tienen razón aquellos que afirman que una imagen vale más que mil palabras. No es del todo cierto, al menos en el caso de los escritores.

Quienes escribimos  ficción hemos de crear imágenes en la mente del lector. Estas imágenes creadas serán únicas. No habrá otro ser humano que disponga de esa imagen en su mente. Las fotografías —o las imágenes de los personajes de las series— son, sin embargo, iguales para todos las que las ven. No hay misterio, ni duda alguna.

    • La segunda reflexión a la que aludía, hace referencia a la juguetona y caprichosa manera en que nuestro inconsciente almacena  y —en un determinado momento —hace que afloren a nuestra mente consciente determinadas imágenes

El psicoterapeuta Milton Erickson afirmaba que el inconsciente era un depósito en el que se almacenan nuestras experiencias vividas. Erickson, creador de lo que se conoce como hipnosis ericksoniana, trabajaba con el inconsciente de sus pacientes. Confiaba el terapeuta en que las experiencias vividas aflorarían cuando las necesitáramos.

Es por eso que el único material del que disponemos para escribir, somos nosotros mismos: todo aquello que hemos vivido. Imagénes e inconsciente son un binomio inseparable.

Imágenes e inconsciente en la creación de historias

 

¿Cómo salen estas imágenes almacenadas en el inconscientes a la superficie consciente?

La manera en que se almacenan y afloran estas imágenes, lo comparo con el  juego del dominó.

Antes de comenzar la partida, uno de los jugadores mueve de manera desordenada las veintiocho fichas para mezclarlas. Las fichas están entonces boca abajo: solo vemos la parte trasera, negra. Es una manera juguetona de mezclarlas. Posteriormente, cada jugador tomará siete fichas. Lo hace de manera igualmente caprichosa.

La partida comienza cuando uno de los jugadores coloca la primera de las fichas. Los demás tendrán que ir casando los números.

Al cabo de nuestra vida se cuelan en nuestro inconsciente palabras, recuerdos, conversaciones, etc., que vamos acumulando en forma de imágenes. Una mano invisible las mueve y las coloca de manera juguetona en el inconsciente.

Caprichosamente, irán aflorando cuando haya algo que nos remite a ese recuerdo. Y se irán casando unas imágenes con otras. O no, porque, igual que en el dominó, se pasa la mano a otro jugador, si no disponemos de la ficha adecuada. O, aparecerán en un sueño de forma involuntaria—incontrolable, por tanto—, como le ocurrió a Muñoz Molina.

Así ocurre en la vida y así ocurre cuando escribimos una historia. Es el mismo proceso que se sigue en el storytelling, entendido este como el proceso de crear historias, no solo contarlas. Nos afloran pensamientos, recuerdos  en forma de imágenes: imágenes e inconsciente van unidos, indisolublemente.

Un enigma casi policíaco

 

La imagen de un Papa antiguo porteado sobre una silla gestatoria es una imagen que impresionó a Muñoz Molina, quizás cuando era un niño. Los Papas se trasladan hoy en vehículos blindados. Ya no hay porteadores, solo los miembros del servicio de seguridad del Pontífice.

Al escuchar la historia, la primera imagen que apareció en mi cabeza fue la de Juan XXIII, avanzando en su silla, por el pasillo central de la Basílica de San Pedro. La había visto en un documental, o en alguna fotografía. No puedo recordarlo. Pero ahí estaba.

Cómo he saltado de la imagen del Papa Juan XXIII a la calvicie televisiva del comisario Montalbano, es para mí un enigma. «Y también para el comisario Montalbano», diría Andrea Camilleri.

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Cómo construir una storybrand: el cliente es el héroe

Cómo construir una storybrand parte, en primer lugar, de una premisa clara: el marketing ha cambiado. El enfoque es, pues, diferente: el cliente — y no tú ni tu marca— es el héroe de la historia. 

Cómo construir una storybrand presenta el Esquema StoryBrand (Esquema SB7), una fórmula basada en la construcción de historias, que permite clarificar los mensajes.

storybrand, marcas en la exposicion de Andy Warhol
Foto tomada en la exposición dedicada a Andy Warhol. Caixa Fórum Madrid, 2018.

Cómo construir una storybrand  es una guía imprescindible tanto si eres emprendedor, trabajas en una empresa familiar o una que factura millones. También es útil para tu Marca Personal.

CÓMO CONSTRUIR UNA STORYBRAND. Clarifica tu mensaje para que la gente te escuche. Donald Miller. Ediciones Urano (Empresa Activa), 2018.

 

Este práctico libro está dividido en tres partes (secciones). Estas secciones podrían corresponderse (quizás) con el clásico esquema aristotélico: Planteamiento, Nudo y Desenlace. Porque, en conclusión, lo que propone Donald Miller en este libro es la creación de historias.


Las historias son la información que mejor procesa el cerebro. Las historias organizan la información para que la gente no tenga que quemar demasiadas calorías.

—DONALD MILLER


Sección 1: ¿Por qué casi todo el marketing es tirar el dinero a un pozo sin fondo?

 

En primer lugar, el marketing ha cambiado. Ya el producto no es la estrella, sino la manera en que se habla de él. Se hace necesario, en consecuencia, clarificar el mensaje para que los clientes escuchen. A juicio del autor, hay dos errores que suelen cometer las marcas.

    • No se centran en los aspectos de su oferta que ayuden a la gente a sobrevivir y a prosperar, dos aspectos esenciales de los seres humanos.
    • Las marcas hacen que sus clientes quemen demasiadas calorías, esforzándose por entender su oferta.

La solución es una fórmula, el esquema de comunicación (SB7). Y es tan válido para un emprendedor como para una empresa pequeña o una que facture millones. Este esquema esta basado en la construcción de historia. En dos palabras, qué es una historia: personaje y problema.  Por lo tanto, alguien quiere algo y encuentra un problema que le impide conseguirlo.

En consecuencia:

    1. ¿Qué quiere el héroe o la heroína?
    2. ¿Qué o quienes impiden que consiga lo que quiere?
    3. ¿Cómo sería su vida si logra (o no) lo que quiere?

Estas tres preguntas se traducen, por tanto,  en: ¿Qué ofrezco? ¿Cómo mejora la vida de los clientes? ¿Qué tienen que hacer para conseguirlo?

Para simplificar el proceso, el autor de Cómo construir una storybrand ofrece una herramienta que permite crear un mensaje claro: el Guión de Marca Storybrand, que el lector puede descargarse gratuitamente.

Este sencillo documento contiene los 7 principios del Esquema StoryBrand, explicados en otros tantos capítulos del libro.

storybrand,esquema SB7 construcción de historias
Esquema de construcción de una historia. Imagen extraída de Cómo construir una storybrand (pág.38).
Sección 2: Construye tu storybrand

 

El esquema que aparece en la imagen que precede, está basado en el conocido como Viaje del Héroe, enunciado por el mitólogo Josep Campbell. La mayoría de las películas de Hollywood se ajustan a él. Las doce etapas enunciadas por Campbell, han sido reducidas a siete por Donald Miller, que las denomina los 7 principios del Esquema StoryBrand.

    1. Un personaje. El cliente es el héroe, no tu marca. Identifica a tu cliente y qué es lo que quiere.
    2. Tiene un problema. Las empresas tienden a vender soluciones a problemas externos, pero los clientes compran soluciones a problemas internos. Los clientes desean dar soluciones a un problema que trastoca su vida. Lo que más motiva a un cliente es resolver sus frustraciones internas.
    3. Y conoce a un guía.  Los clientes no buscan otro héroe, buscan un guía que los ayude a salir victoriosos.
    4. Que le da un plan. Las personas buscan una filosofía que puedan aplicar o una serie de pasos que les ayude a resolver sus problemas. En una palabra, buscan confianza.
    5. Y le lanza un llamamiento a actuar. Hasta que no lanzamos a los clientes un llamamiento a actuar, no se implicarán.
    6. Para así evitar fracasar. Si no hay nada en juego, no hay historia. Hay que conseguir que la gente vea el coste de no hacer negocios con nosotros.
    7. Y, al final, triunfar. Toda la gente quiere que la lleven a alguna parte. Si no se le dice donde se le lleva, se implicarán con otra marca que lo haga.

Las marcas que participan en la transformación de la identidad de sus clientes, crean evangelistas de marca apasionados.

— DONALD MILLER


sección 3: Pon en práctica tu guión de marca storybrand

 

En esta sección se ofrecen pequeños pasos tangibles y prácticos que pueden darse para aplicar el Guión de Marca StoryBrand.

Estos pasos son tan válidos para una pequeña empresa familiar, para una Marca Personal, para una empresa emergente, o también para una gran empresa.

El comienzo es la creación de una página web fácil (para el cliente). Estos son los cinco elementos que a juicio de Donald Miller ha de contener:

      • Una oferta situada en el primer pantallazo
      • Llamamientos a actuar evidentes
      • Imágenes de éxito
      • Claridad en los mensajes
      • Pocas palabras

Una vez se tenga el Guion de Marca Storybrand y se haya creado la página web, Donald Miller propone, además,  la creación de una Hoja de Ruta de Marketing de Storybrand.  Poner en práctica esta Hoja de Ruta supone dar 5 pasos (casi) gratuitos. Casi, no porque haya de invertirse (necesariamente) dinero, sino esfuerzo e imaginación.

      1. Creación de un eslogan.
      2. Crear un generador de potenciales contactos comerciales y recabar direcciones de correo electrónico.
      3. Crear una campaña de envío automático espaciado de correos electrónicos.
      4. Compilar y compartir historias de transformación.
      5. Crear un sistema que genere recomendaciones.

         

Cómo construir una storybrand es, en consecuencia, un libro muy práctico. Capítulos cortos y mensaje claros y contundentes. SB7 es un modelo creado y ampliamente utilizado por Donald Miller, responsable máximo de la consultora Storybrand. 

 

 

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Storytelling, imágenes e inconsciente

El único material que tenemos para escribir una historia son nuestras propias vivencias. Pensamos y soñamos en imágenes. Lo corrobora la neurociencia.

En un Taller de Escritura, el escritor Antonio Muñoz Molina, contaba a los alumnos el sueño que tuvo una noche. Dijo haber visto que su hijo —entonces desempleado— era porteador del Papa. Este sueño—confesaba— le parecía extraño e incomprensible.

Así son los sueños, extraños, incomprensibles e incontrolables.

No pretendo descifrar el sueño del escritor. Su anécdota, sin embargo, me lleva a dos reflexiones. Y ambas tienen conexión.

La primera es que la neurociencia ha demostrado que los seres humanos imaginamos, recordamos y pensamos en imágenes. Esta idea daría la razón a quienes afirman que una imagen vale más que mil palabras. No es del todo cierto. Si queremos construir una historia, hemos de tener la habilidad contraria: convertir una fotografía en nuestra cabeza en una imagen en la mente de quien nos lee o de quien escucha nuestra historia.

Quien desee contar una historia ha de ser lo suficientemente descriptivo para crear imágenes en la mente del lector. Y estas imagen creadas serán únicas. No habrá otro ser humano que disponga de esa imagen en su mente. Esa es la diferencia con las fotografías, que son iguales para todos las que las ven. No hay misterio alguno. Solo varía, eso sí, el significado que a esa foto le otorgue  cada espectador.

La segunda reflexión que comentaba, se refiere a la manera juguetona y caprichosa en que nuestro subconsciente almacena y —en un determinado momento —hace que afloren a nuestra mente consciente determinadas imágenes.

Storytelling e inconsciente

 

El psicoterapeuta Milton Erickson fue el creador de la conocida como hipnosis ericksoniana. Trabajaba por eso con el inconsciente de sus pacientes. Y lo hacía contándoles historias. Erickson consideraba que el inconsciente era un enorme depósito en el que se almacenan nuestras experiencias vividas. Este terapeuta decía que confiáramos en que esas experiencias aflorarían cuando tuviéramos necesidad de ellas.

Al cabo de nuestra vida se cuelan en nuestro cerebro palabras, imágenes, conversaciones, etc., que vamos acumulando. Como si una mano invisible las moviera, estos recuerdos se guardan en nuestro inconsciente de manera juguetona. Caprichosamente, irán apareciendo cuando haya algo que nos remite a ese recuerdo. Unas imágenes nos llevaran a otras, sin que sepamos cómo, y sin que podamos controlarlo.

Así es en la vida y así es cuando queremos componer una historia. Porque eso es también el Storytelling, imaginar y crear una historia. Y no solo contarlas.

Más allá de las razones que llevaron a Muñoz Molina a tener este sueño, ¿Qué posibilidades tiene ese material?¿No podría ser el comienzo de un relato?

En definitiva, el único material que tenemos para escribir una historia somos nosotros mismos.

 


Es tu turno

 

Deja volar tu imaginación o, simplemente, recuerda algunas imágenes que aparezcan de manera recurrente en tu mente. ¿Qué te sugieren? ¿Cuáles son los valores aportan? ¿Qué historias puedes construir con ellas? ¿Qué mensaje puedes transmitir?¿En qué momento puedes usar esa historia que has construido?


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