Ejemplos de Storytelling: trabajar con los valores

Un ejemplo de storytelling para trabajar valores como la búsqueda de la verdad, la justicia o la confianza, aparecen en varios libros y películas. La breve historia que propongo a continuación está construida en torno a la película La cortina y de humo y la serie Escándalo.

 

Historia

 

En la película  La cortina de humo (Wag the dog, Barry Levinson, 1997), uno de los consejeros del presidente de los EE.UU. contrata a un productor de Hollywood (quien acabará creyéndose su propia fantasía) para que invente una guerra en Albania. Esta artimaña pretende tapar un escándalo sexual del presidente, pillado in fraganti.

La guerra inventada tenía una intención. Tapar las veleidades amorosas de un presidente casquivano, amante de hacer requiebros a cualquier mujer que se cruza en su camino. Caiga quien caiga, el presidente ha de ser salvado.  Y su escándalo, tapado.

La verdad y la justicia saltan por los aires. Y hay una víctima invisible: la confianza.

Las manipulaciones que buscan tapar escándalos, el provocado por el desmedido ego de «un amo del universo» en este caso, están contadas en La hoguera de las vanidades (Brian De Palma, 1990).

— No te olvides de la serie de la ABC, Escándalo (Scandal).

— La he visto entera.

— ¿Las siete temporadas? Y luego dices que soy yo el adicto a las series.

— Está muy bien contada la lucha entre el ego y el alma. Nos pasamos la vida haciendo equilibrios entre esos dos extremos. Una batalla cruenta.

Escándalo: egos desmesurados

ESCÁNDALO. Cómo superar una crisis personal. Judy Smith, Alienta. 2015

 

La serie Escándalo está vagamente inspirada en un personaje muy influyente en Washington, Judy Smith, una experta en resolución de crisis. Smith publicó un libro titulado precisamente Escándalo. Cómo superar una crisis personal (Alienta, 2015), aunque nada tenga ver el contenido del texto con la serie. Excepto en una cosa. Tanto la serie como el libro están fundamentados en como un ego desmesurado, fuera de control,  es capaz de destruir no solo a personas, sino también a gobiernos e instituciones.

 

Este libro es para aquellos que han permitido que su ego o su orgullo los pongan en aprietos que escapan a su control.

— JUDY SMITH

Escándalo es, en consecuencia, un libro de muy recomendable lectura.

También lo es La hoguera de las vanidades (Anagrama, 1988) de Tom Wolf, en el que está basada el film del mismo título que mencioné anteriormente. La película es, sin embargo, más «ligera» que la novela que lo inspira.

 


Es tu turno:

Dependiendo de los valores que quieras trasmitir, ¿qué películas o libros conoces que puedan ser utilizados para tus fines? ¿Cómo puedes construir una pequeña historia para comunicarlos a tu audiencia, a tu equipo, o a tu organización?


 

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Ejemplo de storytelling: toma de decisiones

Ejemplos de storytelling hay muchos en la Red. Pero, habitualmente, los que se ofrecen suelen ser vídeos de anuncios publicitarios. Parece que esta fuera la única manera de construir historias. Pero no es así. No es necesario tampoco que seamos guionistas. Es más sencillo.

Foto: Bernardo Martínez-del Rey

La pequeña historia que te ofrezco a continuación, trata de ser uno de estos ejemplos de storytelling. Esta basado en una película. Pero podría estar basado en una novela. De hecho la película de la que se habla en la historia es Master and Commander, está basada en varios novelas del autor de aventuras navales,  Patrick O´Brien.

La elección de Master and Commander (Peter Weir, 2003 ) no es caprichosa. Es una película que, en mi opinión, contiene escenas muy meritorias (no solo cinematográficamente hablando), sino también en el terreno de la dirección y el liderazgo.

Para este ejemplo de storytelling, he imaginado una hipotética conversación entre padre e hijo. Pero muy bien puede ser entre un directivo y sus empleados. Una conversación entre dos amigos. O un presentador dirigiéndose a su audiencia.

historia

 

— ¿Qué harías tú?

La pregunta iba dirigida a mi hijo. Habíamos visto una de nuestras películas favoritas, Master and Commander, una vibrante historia de aventuras navales.

En plena tormenta, el capitán Jack Aubrey (Russell Crowe) ordena cortar el cabo que une a un marinero caído al mar con la nave. La decisión supondrá el ahogamiento del marinero.

— Padre, le sacas punta a todo— contestó—. Y se sirvió un helado.

— El cine, como cualquier obra de ficción, contiene al menos una decisión moral.

— Y tú, padre, ¿cortarías el cabo?—me dijo, lamiendo la cuchara.— La decisión supone hacerse la siguiente pregunta: ¿Es más importante el grupo o el individuo? ¿Salvar el barco y a toda su tripulación, o salvar al marinero?

 


ES TU TURNo:

Revisa tus películas favoritas. ¿Cuál es la que más inspiradora te resulta? ¿Qué puedes destacar de ella, a la hora de tomar decisiones? ¿Qué escenas resultan inspiradoras para transmitir el mensaje que quieres comunicar? ¿Cómo construirías una historia basada en esa (s) escena (o escenas) de la película. Puedes hacer el mismo ejercicio tomando como base una novela.


 

 

 

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Ejemplo de storytelling: fracturas en equipos y en relaciones

En este articulo te ofrezco un nuevo ejemplo de storytelling. Los seres humanos necesitamos entender el mundo contando y escuchando historias. O viéndolas en el cine.

¿Qué películas pueden servirnos para construir una historia en la que mostremos las fracturas que se han producido, por ejemplo, en una organización?

En las películas de lo que conoce como «cine de catástrofes», hay patrones de guión que pueden servirnos como ejemplos de storytelling.

Destaco dos de ellos.

    • Imágenes impactantes de rajas abriéndose en el terreno (Terremoto, Mark Robson, 1974. San Andrés, Brad Payton, 2015). Rascacielos que quedan cortados en dos por un incendio (El coloso en llamas, John Guillermin, 1974). O un transatlántico (Poseidón, Ronald Neame, 1972. Titanic, James Camero, 1997)

Un barco, una ciudad, un rascacielos, como metáforas, quedan partidos en dos, después de recibir el hachazo brutal, de la naturaleza en unos casos, y de la negligente mano humana en otros.

    • Estas fracturas conducen a otro patrón de guión. La ruptura del colectivo de pasajeros o de ciudadanos (Volcano, Mick Jackson, 1997. Pánico en el túnel, Rob Cohen, 1996).

Se forman dos grupos, que buscan una salida, siguiendo caminos opuestos. El grupo es, además, obligado a tomar una decisión, la vieja diatriba: estás conmigo o estás contra mí. Un personaje necesita siempre un oponente (real o imaginado) para afirmarse o para que sus contradicciones se pongan de manifiesto.

Así es como avanza la acción en este tipo de historias.

Del mismo modo que un rascacielos o un transatlántico se parten en dos, una organización puede fracturarse. O las relaciones entre los miembros de un equipo. O una ruptura familiar, o de pareja.

 


Es tu turno:

Basándote en estas películas —u otras parecidas que te resulten inspiradoras—, prueba a construir una historia. Puedes basarte en diferentes escenas o utilizarlas éstas como metáfora para componer tu relato. Dibuja los posibles escenarios que podrían producirse siguiendo un camino u otro. Propón las ventajas e inconvenientes que tendría seguir un camino o el contrario.


 

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Ejemplo de storytelling: mesas que cuentan historias

Un ejemplo de storytelling puede encontrarse en los lugares y momentos más inesperados. Basta con poner atención. Generalmente, cuando en la Red se ofrecen ejemplos de storytelling, se recurre a anuncios publicitarios o a fragmentos seleccionados de películas.

Recurrir a un anuncio publicitario es lo más sencillo y lo más socorrido. Una manera reduccionista  de entender lo que es el storytelling. Con un problema añadido. La persona que quiera construir una historia tal vez se diga, «yo no soy guionista» y desista de continuar.

Un sencillo ejemplo de storytelling de marca es el que realiza la madrileña cadena de alimentación Viena Capellanes. Es una emocionante estrategia de interacción con el cliente, muy original que, además, trasmite los valores de la marca. Se plasma en las mesas de sus cafeterías.

Viena Capellanes introdujo en España el famoso “pan de Viena”. Pío Baroja era asiduo a las tertulias, y Neruda. El primer Café Viena se abrió en 1929…Ciento cuarenta y cuatro años de historia sobre una mesa.

Un ejemplo de storytelling, las mesas de Viena Capellanes

Tenía yo que impartir un taller de storytelling en el Centro de innovación del BBVA, en la madrileña Plaza de Santa Bárbara. Como quiera que había llegado con la suficiente antelación, decidí sentarme en una cafetería a revisar algunas notas.

Al salir del metro aquella mañana había girado a la izquierda. Podría haberlo hecho a la derecha, hacia una cafetería donde había tomado café en varias veces. Pero no. Lo hice a mano contraría. Pasé junto a un Starbucks, y entré en una cafetería que me atrajo por el agradable olor que salía por la puerta. Viena Capellanes, en la calle Génova, 25. Pasé al fondo.

Quizás porque no había llegado aún la hora punta del desayuno, la parte trasera estaba casi vacía. Se respiraba paz. Las baldosas eran muy antiguas, igual que el diseño de las sillas. Me recordaron a las que tenía mi abuelo en su despacho. Me senté y, para mi sorpresa, la historia de la marca estaba ante mí, escrita sobre la mesa.

Viejos anuncios de prensa, cuartillas ilustradas con fotos añejas que explicaban la historia de la empresa desde su fundación en 1873. Ciento cuarenta y cuatro años.

Y cuando bajé al lavabo, otra sorpresa. Las paredes de los pasillos estaban empapeladas con más información sobre la firma: facturas, menús…

Dice la actriz Clara Sanchís que “cuando te inspiras lo que haces es permitir la sorpresa”. Acaso fue eso, que me permití la sorpresa, por lo que aquella mañana decidí tomarme un café en una cafetería distinta a la que lo hacía habitualmente. Yo iba a impartir un taller sobre storytelling, e inconsciente, me dirigí a un lugar en el que iban a contarme historias. ¿Fue acaso inspiración?

Emociones sin artificios

Ciento cuarenta y cuatro años de historia a la vista del cliente, encima de cada una de las mesas. Las mesas interactúan, hablan con quien se sienta a ellas. Como resultado, el café y el cruasán me supieron más ricos. Y la charla con el amigo que me acompañaba, mucho más agradable. Me sentí bien. Sentirse bien es una emoción.

¿Cómo vigilaban los curas, desde «dentro y fuera», a los estudiantes de ambos sexos que se refugiaban en el Café Viena? ¿Cuánto costaba el pan al principio del siglo XX? ¿Y almorzar?

El storytelling apela a las emociones. Y la manera que tiene de presentar su historia Viena Capellanes, emociona de una manera natural. Esta forma de contar su historia, permite que el cliente sienta lo que le brote de su interior, sin recurrir a artificios. Y cuando digo sin artificios, quiero decir que lo hacen, sencillamente, narrando su historia centenaria.

Si leer la historias que otros habían vivido me hizo sentirme bien, me permitió, además, identificarme con los valores que la marca me estaba trasmitiendo. Sentí cercanía, el gusto por lo bien hecho, el respeto a la tradición, la adaptación a los tiempos. Estos son los valores que yo identifiqué. Quizás otro cliente pueda deducir otros. Porque estos valores no aparecen explícitamente escritos en esas cuartillas.

Ejemplo de storytelling de marca

No hace falta tener ciento cuarenta y cuatro años de vida a las espaldas para tener historias que contar. Empresas y profesionales tienen hitos en sus trayectorias que merecen ser contados. Hay que identificarlos y darles el valor que se merecen. Son útiles para narrarlos en la página web, en el punto de venta, en presentaciones personales o de producto. Ese pasado marca el presente y define el futuro.

El storytelling va mucho más allá que lo que la traducción del inglés sugiere: “el arte de contar historias”. El storytelling es una actitud ante la vida: usar las historias para comunicarse.

Hay, sin duda, otras formas de narrar historias distintas a las que ofrecen los anuncios publicitarios. Porque las historias están presentes en nuestra vida de muchas maneras. Solo basta con desear verlas. Y eso que, a veces, están tan cercanas y visibles como las que nos cuentan las mesas de Viena Capellanes.

En una entrada anterior escribí que el storytelling es el arte de historiar:

Componer, contar o escribir historias. Exponer las vicisitudes por las que ha pasado alguien o algo.

Jesús Mª Martínez-del Rey

En conclusión, las mesas de los cafés Viena Capellanes son un ejemplo del arte de historiar, un excelente ejemplo de storytelling de marca.

¿Qué te sugiere esta nota que puedas aplicar en tu empresa, o en tu actividad como profesional?

 

 

 

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