La mascarilla de Margarita del Valle

Relato

 

Margarita del Valle ha muerto. Sola.

Sus cenizas están en una urna, dentro de una bolsa roja. En otra bolsa, sellada, dentro de otras dos, una auxiliar me ha entregado sus pertenencias. Una mascarilla cubría la cara de la mujer hasta los ojos. Iba forrada con un mono blanco, como los forenses de las series que le gustaban a Margarita del Valle. Siempre quiso ser abogada, pero ser la hija de un guardia civil no daba para irse a estudiar a Madrid. La mujer ha bajado la mirada al darme las bolsas. En un mundo de mascarillas, solo los ojos podrán expresar sentimientos. He guardado las bolsas en el maletero. Ropa, el teléfono y la biografía de Isabel I.

En el Castillo de la Mota he estado yo, me dijo una tarde Margarita del Valle mientras veíamos la serie de la reina de Castilla. Era julio y la luz entraba a raudales por el ventanal. Se puso unas gafas de sol y continuó limándose las uñas. Tenían forma de almendra, como las de Madame Bovary. ¿Tuvo Margarita del Valle algún amante? Recuerdo que siendo yo un niño, cada dos días, el cartero me entregaba una postal que venía de Italia, firmada por un tal Giorgio. En una estantería de la casa de Margarita del Valle hay dos diccionarios de italiano, una gramática, y unos cuadernos forrados con flores de lis, en los que se había ejercitado con las conjugaciones de los verbos. Io sono, tu sei, lui/ lei… Su letra se extendía hacía los lados y hacía abajo: los palos de las efes y de las pes eran largos y delgados, abiertos a la derecha, y que con el paso de los años —y ella se fue encorvando— se habían ido haciendo más temblorosos y alargados, como si fueran los dedos de las manos de las figuras de los cuadros del Greco. En las últimas navidades le pidió a mi hermana que buscara a Giorgio, un cardiólogo de Pisa. No recordaba nada más. Nadie respondió a los mensajes de Facebook que mi hermana envió.

Tiene que desinfectar esos objetos, me ha dicho la mujer, a través de la mascarilla azul. No solo los ojos; también la voz. Me pareció que tenía el mismo acento que la camarera que le servía el desayuno. Desde que se había jubilado, Margarita del Valle desayunaba todos los días en la misma mesa del mismo hotel, café con leche y tostadas con mantequilla y mermelada de fresa. En invierno se ponía su abrigo de visón y un sombrero de fieltro marrón, y en verano, pantalones blancos de lino que combinaba con camisas sueltas de colores. El sombrero se lo había comprado en París; yo estaba con ella. Fue mi primer viaje al extranjero: entonces yo era imberbe y ella había recorrido medio mundo. ¡Volare, oh, oh…! El sonido de la melodía, que suena a mi espalda, hace que pise de golpe el freno y gire la cabeza. ¡Cantare, oh, oh, oh…! Y la melodía se extingue, arrastrando un último ¡oh! La batería se ha terminado, pienso. Volare, el tono de llamada de su teléfono.  Morir en soledad es cruel.

Tengo noventa euros en el bolsillo y te invito a un café, decía el mensaje que recibí por wasap a finales de agosto. Venía acompañada de una foto suya con sus pantalones blancos y una camisa azul con flores rosas y blancas. Su noventa cumpleaños. El secreto de un buen café es la mescolanza, solía decirme.

¿Cómo se te ocurrió llamarte Margarita del Valle?, le pregunté a bocajarro. Dobló el papel del azucarillo, movió los ojos, y me dijo que todo había comenzado en el Castillo de La Mota, lugar de reunión los veranos de las chicas de la Sección Femenina, en los que coincidía con muchas niñas bien de Madrid. Tenía éxito entre los hermanos de aquellas chicas; que, aunque nunca me he maquillado, he sido bien guapa y mis piernas causaban furor, dijo con una sonrisa coqueta. Me mostró entonces una foto que llevaba en su teléfono. Se la veía apoyada en la barandilla de la playa de la Concha con pantalones cortos. Muy cortos, para mediados de los sesenta, apostilló. Aquellos chicos, continuó, estudiaban ingenierías o eran tenientes de las academias militares, y yo era solo una maestra. En el primer pueblo al que fui a dar clases, los niños no levantaban la mano para preguntar, recordó; lo hacían para pedir permiso para ir a dar de comer a los cerdos o a las gallinas. Nací en Fernancaballero, que es un pseudónimo, y se me ocurrió ponerme otro nombre. Y si el tenientito o el ingeniero querían ir más lejos, Margarita del Valle se evaporaba, dijo, moviendo sus grandes pestañas. Hace sesenta años —o ¿setenta?—, Margarita del Valle ya usaba mascarilla. ¿Y Giorgio?, recuerdo que le pregunté entonces. Giorgio, sobrino, era italiano.

 

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Autoestima, seguridad, poder personal y teletrabajo

¿Cómo afecta a nuestra autoestima el uso de dispositivos móviles? ¿Y a la confianza? ¿Qué le ocurre a nuestra asertividad? ¿Y a la productividad y la eficiencia? ¿Cómo se resiente nuestra salud? Y todo ello afecta a nuestra Marca Personal.

autoestima, seguridad, poder personal y pantallas, japonesa con un teléfono móvil

Todo los aspectos antes mencionados están relacionados —según  Amy Cuddy, psicóloga social en la Escuelas de Negocios de Harvard—, con una cualidad a la que  llama presencia. Y está relacionada con nuestro poder personal. Afecta, por tanto, muy directamente a nuestra Marca Personal.

La presencia es el estado de ser conscientes de nuestros verdaderos pensamientos, sentimientos, valores y potencial y se capaces de expresarlos y sintiéndolos a gusto

 

En los días de confinamiento hemos incrementado el uso de dispositivos móviles. Desde el teletrabajo y el uso de la videoconferencia, hasta la visión de series, películas y espectáculos gratuitos, y consumo de videojuegos, pasando por la lectura y respuesta de multitud de mensajes.

Y una dato más: desde que se inició la cuarentena ha aumentado en España el consumo de lectura en dispositivos digitales.

Por un lado, conviene pensar que, después del confinamiento, el teletrabajo ha venido muy probablemente para quedarse.  Los últimos datos apuntan a que 4 millones de españoles has estado (o están) teletrabajando.

Y por otro, que volveremos a tener entrevistas de trabajo o con otras personas, y volver a viajar en transporte público, siempre que se autorice. O sea, usaremos los dispositivos móviles en los tiempos espera y/o durante el viaje.

¿Somos conscientes de la postura que adoptamos cuando usamos el teléfono móvil o la tableta durante un periodo prolongado de tiempo?

Autoestima, confianza y poder personal. La presencia

Amy Cuddy llama a la posición que adoptamos cuando pasamos horas seguidas inclinados mirando el móvil, la tableta y el portátil, la «iPostura». De ella habla en su libro El poder de la presencia.

Además de provocarnos dolores de cuello y espalda, y dolores de cabeza, la «iPostura» afecta a nuestra autoestima y confianza, dice Amy Cuddy. Y a nuestra asertividad, a la productividad y a la eficiencia. Porque son posturas que nos hacen perder poder.

Los estudios que Amy Cuddy ha realizado confirman que cuánto más tiempo pasamos en posturas encogidas e introvertidas, más sin poder nos sentimos.

Y llega a una conclusión.

Cuánto más pequeños son los dispositivos que usemos (teléfonos, tabletas, videoconsolas, portátil, ordenador), incluso durante cortos espacios de tiempo, más contraemos el cuerpo para usarlos. En consecuencia, menos poder tenemos.

autoestima y posturas corporales, maquetas de cuerpos humanos

Prepárate y adopta posturas de poder

A continuación te ofrezco algunos de los sencillos consejos —al alcance de cualquiera, por tanto— que Amy Cuddy ofrece en el libro El poder de la presencia.

 — Postura preparatoria. Prepararse para adoptar posturas de poder es optimizar nuestro cerebro para que esté presente al cien por cien.

 «Cabeza erguida, pecho fuera, hombros atrás y los hombros cayendo a lo largo del cuerpo», canta un coro infantil en el primer acto de la ópera Carmen, imitando a la tropa que hace el cambio de guardia. O sea, la «posición de firmes» de los soldados. El famoso «ponte derecho» de nuestras madres y abuelas.

Y recuerda que respirar con lentitud y profundidad te tranquiliza.

— Posturas Generales. Las posturas de poder son expansivas (el cuerpo ocupa un lugar considerable) y abiertas (brazos y piernas están separados del cuerpo). Nos proporcionan autoestima, confianza y seguridad en nosotros mismos. En su charla TED, Amy Cuddy hizo famosa la postura Super Woman.

autoestima, Amy Cuddy y super woman

— Delante de una pantalla.

          • Hazte consciente al instante de que empiezas a achicharte , a hundirte, adoptando una postura delante de la pantalla de «iJoroba».
          • Pon una alarma en el móvil para recordarte que tienes que prestan atención a la postura.
          • Coloca pósits sobre la pantalla del ordenador para avisarte o recurre a familiares ( si estás en casa) o compañeros de trabajo, para que te avisen de que te estás encorvando.
          • Si estás en casa, por ejemplo, cepíllate los dientes apoyando un brazo en la cadera, igual que si estás cocinando. Si estás en el trabajo, sal a un descansillo o ve al cuarto de baño, y adopta posturas de poder.

 


El cuerpo influye en la mente y la mente influye en la conducta. Pero el cuerpo también se dirige a sí mismo. — AMY CUDDY

 


 

— Ante una entrevista de trabajo o una cita.

          • Aprovecha en publico los espacios privados como ascensor, lavabos o rellanos para adoptar posturas de poder.
          • No te sientes en las salas de espera, encorvado sobre el móvil. Camina un poco. Si no puedes adoptar una postura de poder, visualízala.
          • Si no te queda mas remedio que estar sentado, rodea con los brazos el respaldo y agárrete las manos por detrás. Así enderezas la espalda y abres el pecho.

Autoestima y Marca Personal

 

Cuando nos sentimos poderosos y seguros, nuestros pensamientos fluyen, nos sube la autoestima. Y eso se nota en nuestra voz. Nos hace parecer más expresivos y relajados. Y eso, los demás lo notan. Como notan exactamente lo contrario. Y es entonces cuando nuestra Marca Personal está en juego.

¿Qué te impide ponerlo en práctica?

 

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Descarga en   la reseña de El poder de la presencia, que publiqué en la revista Registradores

 

 

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Diana Orero: «Aprendemos de las historias ajenas»

Diana Orero escribe como habla, con frases cortas. Lo apuntaba en Inspiritismo (Alienta, 2008), su debut como escritora. Lo confirma en Todo cuenta (Letrame, 2019),  la historia de cómo alguien se ha construido desde niña. Colecciona palabras. «Me dijeron que era proetisa, porque decía que mi prosa suena bien, como si fuera poesía».

fotografía de Diana Orero
Diana Orero es especialista en Identidad Narrativa. Autora de «Inspiritismo» y «Todo cuenta». Es mujer de principios, porque «me encanta empezar cosas». Emprendedora en Stelliumlab. Conferenciante, formadora y especialista en comunicación y pensamiento creativo. Foto: Llibert Teixidó.

Entrevista a Diana Orero

Inspiritismo contiene una colección de actitudes de inspiración, que no de técnicas. Porque para Diana Orero, las actitudes se contagian y las técnicas se olvidan. Todo cuenta habla de nuestra identidad narrativa. O sea, cómo nos construyen las historias que nos contamos.

 


 

«Durante el confinamiento nos hemos hecho conscientes de nuestra fragilidad. El confinamiento nos está dando perspectiva.» 

 


[Esta nota es un extracto de la entrevista. Puedes escuchar el podcast con la entrevista completa, pulsando el altavoz. Duración: 14:12]

 

COMUNICACIÓN VITAE: ¿Serán las palabras una manera más intensa de mostrar empatía y afecto, en un mundo en el que tendremos que mantener una distancia de seguridad?

DIANA ORERO (DO): Creo que fue Scott Fitzgerald quien dijo que se podía acariciar con las palabras. Y estoy de acuerdo con él. Las palabras pueden hacer reír, llorar. Es solo la intención que le pongamos. Son un medio más, y un medio muy efectivo. Las palabras van a tener un papel fundamental, pero es que lo han tenido siempre.

CV: En Todo cuenta haces un “Hechizo Apapacho”, que comienza así: «Apapachar es una palabra mejicana que significa acariciar con el alma. Y un hechizo es un deseo». Deseo cumplido, pues. ¿Nos hemos hecho de pronto más conscientes de la importancia de un abrazo?

DO: Pues sí. Creo que nos hemos hecho conscientes de la importancia de un abrazo, pero también de la importancia de la fragilidad. Pero eso no es nada malo. Creo que es bonito. Cuando tu ves en una caja de cartón que algo es frágil, pues lo cuidas más. Y hay parte de belleza en eso. Creo que esto va a servirnos (o espero, o me gustaría) que fuera para que nos cuidásemos mejor.

Identidad narrativa

 

En Todo cuenta, la autora se muestra seguidora del psicólogo experto en identidad narrativa, Dan McAdams. Suya es la frase: «Importa mucho más la historia que te cuentas sobre lo que pasa, que lo que te pasa.» Construimos nuestra identidad a través de las historias que nos contamos a nosotros mismos y a los demás.

«Los héroes de hoy son personas normales que hacen cosas extraordinarias, porque se cuentan historias extraordinarias.»


CV: ¿Nos contaremos historias diferentes sobre nosotros mismos después de haber estado aislados más de 40 días, solos con nuestra soledad?

DO: Yo creo que con el confinamiento va a pasar como con el 11-S, que todos recordaremos que estábamos haciendo en ese momento. Entonces creo que todos recordaremos como pasamos este confinamiento. A mí hay una pregunta que me encanta. Si no has cambiado antes del confinamiento y después, pues has perdido un confinamiento. Sí, creo que van a cambiar muchas cosas a nivel interno y externo.

CV: ¿Nos ha ayudado el confinamiento a crear historias para relacionarnos mejor con el mundo y con lo que nos pasa?

DO: Creo que, por encima de todo el confinamiento nos está dando perspectiva. Es como cuando te enfadas y contestas enseguida. O en lugar de contestar enseguida, pues pasa un tiempo. La contestación no tiene nada que ver. El confinamiento es ese tiempo que hace que lo veamos todo de manera diferente.  Y te cuestionas si tienes el trabajo que quieres, y la pareja que tienes. Cuando te cuestionas algo, pueden pasar dos cosas: o que te reafirmes o que cambies. El parar hará que nos contemos historias diferentes y que actuemos diferente.

«Espero que la confianza esté por encima del miedo cuando salgamos a la calle. Y por encima de todo, la responsabilidad. Así será más fácil confiar.»

 

CV:  ¿Crees que las historias que hemos conocido durante el confinamiento, van a ayudarnos a contar mejor historias sobre nosotros mismos?

DO: Creo que, en general, las historias que nos contamos sobre nosotros mismos y los demás, tiene dos finalidades. Un punto lúdico o de entretenimiento y otro didáctico, de aprendizaje. Aprendemos a través de las historias de los demás. Cómo la gente ha vivido y cómo se han enfrentado a las situaciones más duras de una manera muy dulce, claro que es inspirador para todos.

CV: ¿Cómo son hoy los héroes de las historias?

DO:  Los héroes de hoy en día ya no vienen a lomos de un caballo, vienen a lomos de una historia. Los héroes de hoy son personas normales que hacen cosas extraordinarias, porque se cuentan historias extraordinarias. No esperan a que nadie les rescate, sino que se hacen responsables de las situaciones. Ante algo, no esperan a nadie que lo cambie, sino que son ellos los que se hacen responsables.

Podcast de la entrevista

 

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La guerra de las galaxias: un sueño colectivo

«La guerra de la Galaxias es un sueño colectivo. Georges Lucas renovó el mito, escribió algo nuevo». Esto es lo que sostiene el escritor Eduardo Martínez Rico, autor de La guerra de las galaxias: el mito renovado (2017), en una entrevista con ocasión del estreno las navidades de 2019 del  episodio IX, «El ascenso de Skywalker».

la guerra de las galaxias, un sueño colectivo, Eduardo Martinez Rico
Eduardo Martínez Rico es doctor en Filología Hispánica, escritor y periodista. En la actualidad escribe el blog “Cuaderno de campo” en la revista digital “Zenda”. Se dedica tanto a la narrativa como al ensayo. En “La Guerra de las galaxias. El mito renovado” (2017), un viaje a la cultura popular y la infancia, combina ambos estilos literarios.

Entrevista a Eduardo Martínez Rico

 


«La guerra de las galaxias es algo muy afectivo, muy nuestro. Algo íntimo. En la guerra de las galaxias nos encontramos a nosotros mismos, engrandecidos. El mito es un alimento de la persona».

 


«La Guerra de las Galaxias: el mito renovado» se actualiza conforme avanza la saga galáctica. Se editó por primera vez en 2008. La ultima edición es de 2017. Un ensayo profusamente ilustrado con imágenes, viñetas, carteles, portadas de libros, que forman parte de la cultura popular.

 

En esta nota te ofrezco un extracto de la entrevista mantenida con Eduardo Martínez Rico. La entrevista completa puedes escucharla y descargarla en formato podcast. Unos 30 minutos de duración.

La guerra de las galaxias: un sueño colectivo

COMUNICACIÓN VITAE (CV): Quizás nunca antes un episodio de La guerra de las galaxias había despertado tanta polémica con el IX. ¿Qué te ha parecido a ti?

EDUARDO MARTÍNEZ RICO (EMR): A mí me ha gustado. Me parece un cierre brillante. Yo siempre pienso cuando hay polémica con un episodio de La guerra de las galaxias, que somos millones de espectadores en el mundo opinando. Y no lo seguimos de una manera indiferente, sino que es algo muy afectivo, muy nuestro.

CV: ¿Cuál es el pegamento que une a tres generaciones de espectadores en todo el mundo, de todas las culturas?

EMR: La clave está en la documentación tan personal que hizo Lucas. Leyó el Héroe de las mil caras de Joseph Campbell y varios libros de este mitólogo. La guerra de las galaxias no habla de un mito concreto. Es difícil localizar los mitos que cuenta La guerra de las galaxias. Lo que tiene es una función mitológica. La guerra de las galaxias es muy onírica, es como un sueño colectivo. Decía Campbell que ˝el mito es un sueño colectivo y el sueño, un mito personal». Lucas se documentó y escribió algo nuevo.


«La guerra de las galaxias es una evolución natural de esas novelas y películas de aventuras que nos han fascinado. Han Solo es un pirata que se casa con la princesa».

 


CV: En tu blog de Zenda escribes que La guerra de las galaxias cuenta cosas complicadas de manera muy sencilla. ¿Qué has querido decir?

EMR: Es una característica de Lucas. Se ve cuando contesta entrevistas. Es pausado y su lenguaje sencillo. Y así son sus películas. Creo que eso se debe a que asimiló tanto y tan bien toda la información que obtuvo y que responde a su propia inquietud. Necesitaba saber quien era él y que es lo que nos pasa cuando leemos una novela o cuando vemos una película. Los diálogos son sencillos, la fuerza está en las imágenes, el sonido y los efectos especiales.

«El lenguaje sencillo es el lenguaje de los grandes maestros».

 

CV: Dices también que La guerra de las galaxias es una metáfora de nuestra época.

EMR: En realidad lo dice mi coach y amiga, Carmen Giménez— Cuenca. Fui a ver el episodio 9 con ella. Lo que yo pienso es que estas películas son un gran arquetipo histórico. Lucas creó un modelo que resume un momento momento histórico en la vida del hombre. Lucas pone el microscopio para enseñarnos como se produce eso, en cómo un solo hombre puede ser decisivo para que se produzca un gran cambio histórico. Anakin Skywalker pasa del bien al mal por amor y con ese paso ayuda a pasar de la república al imperio. Esto ha pasado con Julio César o Napoleón, y seguirá pasando.

Audio completo de la entrevista

 

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Fracaso y miedo, según Natalia Gómez del Pozuelo

Fracaso es una palabra maldita. No lo es menos el término error. Fracaso y error están ligados al miedo. Y este es el asunto del que trata el libro Hipolina Quitamiedos (Ediciones Urano, 2019), una novela gráfica de Natalia Gómez del Pozuelo, ilustrada por la dibujante y diseñadora gráfica Evaduna.

fracaso, Natalia Gomez del Pozuelo
Natalia Gómez del Pozuelo es conferenciante y formadora especializada en comunicación y en ayudar a los profesionales a perder el miedo a hablar en público.

Entrevista a Natalia Gómez del Pozuelo

‘Hipolina Quitamiedos’ es una novela gráfica y también, en la parte inferior,  un breve ensayo sobre el miedo. Puede leerse como un tebeo, como un ensayo; primero el uno y luego el otro, o viceversa. O ambos a la vez.

 


«Desde pequeños nos amenazaban con el fuego eterno o con el hombre del saco si hacíamos las cosas según alguien calificaba como ‘mal’. Por ello, fallar es un miedo que nos ha introducido la educación de forma muy profunda».

— NATALIA GÓMEZ DEL POZUELO


El miedo es una emoción humana desde que la humanidad existe. En Twitter existe la etiqueta #miedos. Natalia Gómez del Pozuelo la utiliza en sus tuits con frecuencia. Del miedo, precisamente, habla su último libro. Pero también del fracaso y del error, que con el miedo, forman un circulo vicioso.

Curiosamente, en esa red social —donde más del 56% de los mensaje son de autobombo—, nadie quiere hablar de fracaso. Una palabra, a todas luces, maldita. Nadie quiere fracasar. Nadie reconoce haberlo hecho. Es una mancha, una huella indeleble, un sambenito que nadie desea portar.

Fracaso, miedo y error

COMUNICACIÓN VITAE (CV): ¿Ha cambiado en España la percepción que tenemos sobre el fracaso?

Natalia Gómez del Pozuelo (NGdP): Yo creo que, aunque se escucha mucho hablar a profesionales de Estados Unidos sobre la importancia y la necesidad de fracasar, en España seguimos tendiendo a ocultarlo o a disfrazarlo. Sigue siendo uno de los miedos más extendidos en el entorno laboral.

Desde pequeños nos amenazaban con el fuego eterno o con el hombre del saco si hacíamos las cosas según alguien calificaba como “mal“, por ello fallar es un miedo que nos ha introducido la educación de forma muy profunda.

Si uno ve a un niño aprendiendo a andar, se da cuenta de que el dominar cualquier habilidad pasa por: intentarlo, caerse, levantarse, afinar la técnica y volver a intentarlo.


«Nadie puede pasar de gatear a correr una maratón sin fracasos y nuevos intentos».

 


 

En las empresas, convendría tener en cuenta que caerse es inherente al aprendizaje y que es importante que las personas empiecen aprendiendo en áreas en las que les resulta más fácil y luego ir paulatinamente ampliando el conocimiento.

Una cultura que culpabiliza los errores o que produce inseguridad laboral, un jefe poco previsible, tecnologías para las que uno está poco preparado, entre muchas otras, son las mejores fábricas de miedo

CV: Por su experiencia en el contacto con otras mujeres, a través de Womenalia, ¿considera que el miedo al fracaso echa para atrás a muchas mujeres a la hora de emprender?

NGdP: La brecha de género entre emprendedores y emprendedoras disminuye cada vez más, según el Informe Mundial GEM 2018/19 (Global Entrepreneurship Monitor). En España, por cada diez hombres que emprenden hay nueve mujeres que inician un negocio, superando la media de Europa, que es de seis mujeres por cada diez hombres.

Un dato interesante es que los negocios emprendidos por mujeres tienen una mayor tasa de supervivencia. Yo creo que las mujeres cada vez se atreven más, aunque siguen teniendo dificultades a la hora de lograr financiación.

CV: ¿Existe una manera diferente de entender y gestionar el miedo por los hombres y por las mujeres, en el seno de una empresa?

NGdP: Según el GEM  las mujeres tienen mayor miedo al fracaso y, según mi experiencia entrenando a cientos de mujeres a hablar en público, eso tiene que ver con un alto grado de perfeccionismo y a un cierto autosabotaje mental.

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Natalia Gómez del Pozuelo, o la risa versus el miedo

Vivimos tiempos difíciles para los profesionales, con cambios y amenazas permanentes. En este contexto,  Natalia Gómez del Pozuelo  ha escrito  Hipolina Quitamiedos, para que «el lector pueda observar sus temores con distancia para así conocerlos y evitar que le paralicen».

natalia gomez del pozuelo, sala Komo
«Los miedos pueden servir como palanca de crecimiento, tanto profesional como personal». —Natalia Gómez del Pozuelo

Entrevista a Natalia Gómez del Pozuelo

Natalia Gómez del Pozuelo, conferenciante y formadora especializada en comunicación y en ayudar a los profesionales a perder el miedo a hablar en público, acaba de publicar una novela gráfica, Hipolina Quitamiedos.


«Es un libro pequeñito pero matón, ya que es fácil y ameno, pero tiene bastante profundidad».


Fábricas de miedo

COMUNICACIÓN VITAE (CV): Habitualmente, utiliza las historias como forma de expresar sus ideas. Ahora ha dado un paso más. ¿Cómo ha sido el proceso creativo? ¿Cómo se ha sentido?

NATALIA GÓMEZ del POZUELO (NGdP): Es cierto. El último ensayo que escribí, hace ya cinco años, El código del garbanzo trataba sobre lo femenino y lo masculino y era novelado. En Hipolina Quitamiedos he utilizado, como vehículo, una novela gráfica en combinación con un breve ensayo.

En la parte de arriba de las páginas hay una historia muy entretenida, en la que Max, un ingeniero, comete un error informático y produce una pequeña catástrofe que afecta a toda la empresa.  Abajo, se explican los motivos técnicos y científicos de las reacciones de los personajes.

Ha sido un proceso creativo muy interesante. Afortunadamente, se ha producido una relación muy positiva entre la creatividad de la ilustradora Evaduna y la mía: sus ideas sacaban chispas nuevas en las mías y viceversa. Muy enriquecedor. Damos las gracias al editor por dejar vía libre a la expresión de esa creatividad.

CV: El miedo es una de las emociones básicas ¿Es la más contagiosa en una empresa?

NGdP:Todas las emociones son contagiosas, el miedo, la seguridad, la alegría, la tristeza. Como dice Paul Ekman, la emoción es expresada mediante un sistema de señas universales e involuntarias.

El mecanismo biológico de este contagio tiene mucho que ver con la dopamina y la oxitocina. La emoción se activa con lo que recibe del exterior y tiene su efecto en el cuerpo.

Las alteraciones de ánimo tienen efecto colectivo.

 

CV: ¿Cuáles son los mejores aliados del miedo en una empresa?

NGdP: Una cultura que culpabiliza los errores o que produce inseguridad laboral, un jefe poco previsible, tecnologías para las que uno está poco preparado, entre muchas otras, son las mejores fábricas de miedo.

natalia gomez del pozuelo, charla TED
«Lo que más miedo produce, tiene que ver con la pérdida del empleo, ya que lo asociamos a la supervivencia y a nuestra necesidad de disponer de recursos». —Natalia Gómez del Pozuelo

Trabajar en un campo de minas

CV: ¿Hay hoy un miedo añadido dentro de la empresa, como consecuencia del vertiginoso cambio tecnológico en que vivimos?

NGdP: En el libro abordo los miedos que producen las nuevas tecnologías desde diferentes ángulos: por un lado, nos guste o no, cada vez vamos a tener un mayor trato con bots, aparatos, objetos… Por eso he elegido como protagonista a Hipolina, una Asistente Virtual tipo Siri o Alexa con un toque más gamberro.

Además, hablo de otros miedos que producen las nuevas tecnologías: la sobredosis de información, la imposibilidad de responder a todo, el miedo a la automatización y a que el puesto de trabajo deje de existir, las fake news o fake vídeos, el hecho de que un error informático pueda causar un cataclismo, que es precisamente lo que sucede en el libro, el que los “malos” estén a un clic de distancia… Todo ello hace que el profesional actual sienta que trabaja en un campo de minas.

Pero, insisto, el miedo nos puede paralizar o lo podemos utilizar como palanca, para ello, recomiendo que los lectores disfruten con Hipolina Quitamiedos.

La risa, un alivio

CV: ¿Es el humor un antídoto contra el miedo?

NGdP: Sin duda. Según Alison Beard, la risa alivia el estrés, aumenta el compromiso y el bienestar, estimula la creatividad, la colaboración, la precisión analítica y la productividad.  Otra profesora de Harvard, Alison Wood Brooks, demostró que las personas que hacen reír a los demás son percibidas como más seguras y más competentes.


Reírse de uno mismo y no tomarse muy en serio, ayuda a tolerar el miedo y a aceptarlo con menor resistencia.— Natalia Gómez del Pozuelo


 

CV: ¿Qué otros remedios hay?

NGdP: Hipolina da unas pautas que se pueden seguir en los momentos de tensión. Lo primero y más importante es…

«Respirar»: hacer dos o tres respiraciones abdominales para evitar que el cerebro siga enviando adrenalina y cortisol por el torrente sanguíneo y así frenar la espiral del miedo. Luego… «Observar» lo que produce en el cuerpo la tensión, conocerla. ¿Dónde hay contracción? ¿En qué parte del cuerpo actúa? ¿Qué está impidiendo que uno haga?

«Levantarse» cuando uno se ha caído. A lo largo de la carrera profesional, uno se cae como parte del proceso de aprendizaje, es lo natural, al igual que levantarse. No hay más que pensar en un niño que aprende a andar y en cómo lo hace. «Afinar» el procedimiento para dejar de caerse. Volviendo al ejemplo, el niño, de manera inconsciente, modifica el centro de gravedad para evitar la caída. Lo mismo sucede en la profesión: si uno se cae, levantarse es importante, pero mejorar el proceso también.

Y, para terminar, apoyarse en los propios «Valores»: la integridad.  Es decir, actuar según los propios valores, es un gran antídoto contra el miedo.

El verdadero VALOR no es la ausencia de miedo sino mantenerse en la acción a pesar de él.

 

 

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El caso Telak, novela negra y coaching sistémico

El caso Telak de Zygmunt Miłoszewski, es una novela negra en la que el coaching sistémico juega un papel fundamental para la resolución de un caso de asesinato.

Skyline de Varsovia. A la izquierda, el Palacio de la Cultura, construido por los rusos. Los nuevos rascacielos compiten con él, queriendo mostrar la imagen de la nueva Polonia.

EL CASO TELAK. Zygmunt Miłoszewski, Alfaguara, 2015

 

Es cada vez más frecuente encontrar libros de relatos escritos por coaches. Los más atrevidos se aventuran incluso con la novela. Se sigue así en España una corriente llegada del mundo anglosajón. Con una diferencia notoria. Mientras aquellos autores —norteamericanos en su mayoría— cuidan la base: una buena historia, los autores españoles, en general, no. Se limitan, en la mayoría de los casos, a historias insustanciales, corrientes.

Suelen dibujar escenas en territorios de retiro, más o menos idílicos, más o menos zen, con personajes estereotipados: presidentes de compañías que quieren ˝cambiar paradigmas˝ o directivos aquejados por problemas matrimoniales que dedican demasiadas horas a su trabajo, o viceversa.

En estas historias la voz del narrador, generalmente un coach, está presente a lo largo de todo el texto. Autor y narrador son la misma persona. Incluso las respuestas de los personajes en los diálogos están “preparadas” para las siguientes preguntas “poderosas” del coach. Los personajes así diseñados son de cartón piedra. Tienen muy poco de personas reales y lo que dicen, con frecuencia, es —en mi opinión— una impostura.

Personalmente, este tipo de literatura me aburre soberanamente por el tufo a inverosimilitud que despiden.

El caso Telak y el coaching sistémico

 

Me ha sorprendido muy gratamente El caso Telak, una novela negra escrita por el periodista y escenógrafo polaco Zygmunt Miłoszewski. En su perfil literario nada se dice acerca de que sea coach. Sin embargo, esta estupenda novela tiene muchos elementos de coaching. Fundamentalmente, coaching sistémico.

No es baladí, en consecuencia, que la novela se abra con una cita de Bert Hellinger, terapeuta alemán creador de las constelaciones familiares.

No hay personas malas, solo personas enredadas.

— BERT HELLINGER

 

Después de una sesión de constelaciones familiares, uno de los participantes aparece muerto. Los sospechosos son el terapeuta que la dirige y los tres participantes. La grabación de la sesión es analizada por el protagonista de la novela, el fiscal Teodor Szachi.

Puesto que de constelaciones nada sabe, ha de buscar el asesoramiento de un perito (un psiquiatra forense), además de discutirlas con el terapeuta que la dirigió y un policía que le ayuda en la resolución del caso. Esta investigación llevará a Szachi a preguntarse su lugar en los diferentes sistemas de los que forma parte: el mismo primero, su familia, su matrimonio y su hija, y el sistema judicial polaco.

Obviamente, el fiscal pasa por varios estadios: desde la incredulidad inicial, consecuencia de la novedad de una constelación de la que nada sabe, hasta el minucioso análisis de la grabación de la sesión.

Los personajes descritos por Miłoszewski en El caso Telak son personajes de carne y hueso y, en consecuencia, creíbles y con los que el lector puede o no empatizar.

En Resumen

El libro es por eso, una delicia para los coaches amantes de las constelaciones y del coaching sistémico. Miel sobre hojuelas, si —además—, estos coaches son amantes de la novela negra.

No entro a juzgar, finalmente, la pseudociencia que pueda haber detrás de la terapia de constelaciones familiares.

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Me gusta la palabra

 

Cachivache es una palabra muy pelotuda (…) Y me gusta la palabra cachivache, porque viene de abajo. (…) Es una palabra de las mamás y abuelas que tiene dos veces la letra «ch»(…).

Nicanor Parra. Premio Cervantes 2011

Me gusta la palabra…

 

Imaginación, porque vuela más rápido que la luz.

Esférica, porque es esdrújula, como esdrújula.

Cuento, porque no me los sé todos. Mito, porque fue el primer cuento.

Vergüenza, porque lleva diéresis. Es un signo de distinción.

Taller ( de escritura), porque es donde, literariamente, me reparan.

Hijo, porque significa dar la vida. Libro, porque me la da.

Mente, porque es donde vivimos la realidad.

Tebeo, porque es más nuestra que cómic, que es una gilipollez.

No me gusta la palabra Posverdad, porque es mentira.

 

La foto muestra un haiku escrito sobre hielo de Juan Fernández-Aceytuno

 

 

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