Storytelling ético, el poder del cómo

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Como herramienta de comunicación, entiendo el storytelling en un sentido amplio: el arte de construir, de componer, contar o escribir historias, exponiendo las vicisitudes de alguien o de algo.

Si importante es escribir o contar bien una historia, no lo es menos desde que lugar la contamos: la posición del narrador. La primera es una cuestión estética, la segunda es ética.

De aquí nace el concepto Storytelling ético. Esta es una manera de entender el Storytelling en la que se tiene en cuenta la posición moral como narradores. El Storytelling ético tiene como objeto crear una cultura de confianza, la base de cualquier relación. Esta cultura se asienta en cinco pilares:

  1. Liderazgo
  2. Transparencia
  3. Integridad
  4. Expectativas
  5. Trascendencia

He presentado este concepto en el Taller Storytelling, el poder del CÓMO, celebrado en el Centro de Innovación BBVA, con el auspicio de Know Square. Puedes verlo íntegramente en este enlace.

El poder del cómo

El CÓMO tiene que ver con nuestra manera de comportarnos, no con cómo hacerlo. El CÓMO tiene que ver con nuestro comportamiento, con nuestras actitudes. El cómo hacerlo está relacionado con técnicas o herramientas. Éstas pueden olvidarse, las actitudes tienden a convertirse en hábitos y pueden contagiarse. Un hábito es la predisposición a hacer algo bueno. Y es aquí donde entra en juego la moral (hábito, en latín).

Comunicación a(e)fectiva

taller-KS_2Habitamos en un tiempo de veloces y continuos cambios tecnológicos que están influyendo en la manera de comunicarnos, e introduciendo nuevos modos en nuestra vida cotidiana. La comunicación de persona a persona, la política y la empresarial, y la comunicación publicitaria o la que se vierte en medios y redes sociales, ha dado un giro de 180 grados.

  • Ahora somos activos emisores, hemos dejado de ser solo pasivos receptores.
  • Vivimos en una paradoja: a la vez que el volumen de información que recibimos diariamente se ha disparado, nuestra capacidad de atención ha mermado en proporciones considerables.
  • La atención es hoy nuestro bien más preciado. Captar la atención es un gran reto.

Estos cambios exigen de nuestra adaptación, tanto en el ámbito personal como en el profesional.

¿Cómo trasmitir nuestros pensamientos y nuestras ideas? ¿Cómo explicar quiénes somos y qué hacemos? ¿Cómo captar la atención de nuestros oyentes? ¿Cómo podemos dejar huella en quien nos escucha?

Las emociones y las ideas no viven juntas. Las pensamientos no se contagian; las emociones, sí.

Mediante el mythos (cuento, narración) puede expresarse una verdad que sobrepase lo demostrable mediante el logos (razón, pensamiento). Platón

Storytelling ético

En la búsqueda de documentación para la realización de este taller, fue de inestimable valor el hallazgo de un artículo titulado La leyenda del empresario excelente, publicado en El País en 2012, firmado por la filósofa Adela Cortina, directora de la Fundación ETNOR (Ética en los Negocios y las Organizaciones.  De este artículo extraje una cita que incorporé a mi presentación en forma de diapositiva.

El storytelling es transmitir una experiencia emocional con significado. El Storytelling ético  es cómo narramos una historia para establecer puentes entre las personas, la intención que subyace en nuestro relato. Es esta intención la que otorga a nuestro relato de un valor ético.

Tenemos la libertad como seres humanos para establecer estos puentes, para componer nuestra propia historia. Pero como seres morales que somos, tenemos que poner nuestra mirada en la intención de nuestro relato.

Foto inferior: Elena Morante

 

 

Storytelling y ética: construir la confianza

Una misma historia puede ser contada desde diferentes ángulos, o con diferentes perspectivas.  El Storytelling no consiste solo en contar una historia, también en cómo la contamos. Colocarnos en el lugar adecuado, contribuye a construir confianza en la audiencia a la que nos dirigimos. Tan importante es cómo narramos una historia, cómo el lugar que elegimos para narrarla. El lugar en el que nos coloquemos como narradores, es fundamental para la historia que contamos.

Ese lugar donde nos colocamos, no tiene, por tanto, solo un valor estético, tiene también un valor ético.

La ética lava más blanco

Domingo García Marzá, Catedrático de Ética de la Universidad Jaume I de Castellón, contaba en una conferencia sobre “Ética y buenas prácticas profesionales” que cuando, hace algunos años, acudía a una empresa para elaborar un Manual de Buenas Prácticas, al escuchar la palabra ética, muchos empresarios, exclamaban: “¡Lo que faltaba!”. Años después, sigue contando este profesor, se ha pasado a considerar que “la ética lava más blanco.”

Me ha venido a la cabeza esta conferencia, al leer frases que con cierta asiduidad circulan por la redes, de gurús que creen haber descubierto la piedra filosofal: “La ética está de moda”. “La ética vende”. “Nunca como ahora la ética fue tan rentable para la comunicación”.

Con ellas quiere ilustrarse la manera en que Internet ha cambiado las reglas del juego, cómo la Red ha introducido en nuestra vida el concepto de la transparencia.

Entiendo el sentido que se le quiere dar a esas afirmaciones: si no eres transparente pueden pillarte. Entiendo que quieren dar a entender que hay que ser éticos para no ser pillados en un renuncio. Me pregunto: si no hubiera posibilidad de ser pillados, ¿nuestros compartimientos seguirían siendo igualmente éticos?

La ética no es una moda, ni lava más blanco. La ética es una manera de ser y de hacer. Una cuestión de carácter. Veinticinco siglos, dos mil quinientos años, contemplan la ética. La ética nos ayuda a tomar decisiones, coordina nuestras acciones.

Cuánto más utilizas la ética, más tienes. Es como el oxígeno, solo lo echamos de menos cuando nos falta. Domingo García Marzá

Construir confianza

Para construir confianza con nuestro relato, tenemos primero que decidir con claridad el mensaje clave que queremos trasmitir, y segundo, conocer la audiencia a la que nos dirigimos. No es lo mismo un cliente, que tu jefe, un compañero de trabajo, o un auditorio. Conocer a quien nos dirigimos nos avisa de hasta donde queremos llegar, pero en absoluto significa que el relato deje de ser verídico. Una vez que conocemos a quién nos dirigimos y el mensaje clave que queremos comunicar, tenemos que respondernos a estas tres preguntas:

  • ¿Qué quiero que sepa?
  • ¿Qué quiero que sienta?
  • ¿Que quiero que haga?

La reputación es nuestra capacidad para generar confianza. Domingo García Marzá

La ética es un activo, construye nuestra realidad.

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