¿Cuál es tu primer paso?

La Plaza Mayor de la ciudad donde nací tiene soportales laterales. A los soportales de un lado se les conocía como “los tristes”. Los del lado opuesto eran “los alegres”. Ese calificativo aludía a que por los alegres iba todo el mundo. Los tristes estaban casi siempre vacíos.

Nos acostumbramos a hacer siempre las mismas cosas. A caminar por donde caminan los demás. Nos sentimos cómodos, seguros con lo que nos es familiar. Abandonarlo nos asusta, porque entramos en lo desconocido.

Aquí radica la resistencia al cambio: el miedo a lo desconocido.

Cuando sales de tu casa, ¿lo haces siempre por la misma acera? ¿Y cuando regresas? En clase, ¿te sientas siempre en el mismo lugar, con los mismos compañeros? En el trabajo, ¿saludas a las mismas personas de la misma manera, a diario? ¿Comienzas el día con la misma rutina?

UNA ACTITUD NUEVA

Lo que necesitamos lo tenemos dentro de nosotros. El sencillo gesto de cambiar de acera, nos cambia la perspectiva. No sólo nos hace ver las cosas de manera diferente.  Supone además una ruptura con lo que estamos acostumbrados a hacer. Es una nueva actitud. Es estar dispuesto a incorporar nuevos aprendizajes. Probar y ver si las nuevas posibilidades nos valen o no. Y, si nos sirven, incorporarlas y hacerlas nuestras. Hemos roto el círculo vicioso de nuestras rutinas.

Cambiar es un proceso paulatino. Necesita tiempo. El primer paso es el más importante de todos. El que nos coloca en el camino. Es también el más difícil. Conseguirlo es, si me permites la expresión, un chute de autoestima. Pero una vez dado, nada nos podrá parar.

El primer proceso de coaching en el que yo fui cliente, pacté con mi coach un pequeño plan de acción. Algo muy sencillo. Lograrlo me dio la confianza suficiente para alcanzar metas más complicadas. Es por eso que con mis clientes suelo pactar un primer plan de acción que suponga un cambio muy pequeñito. Un primer impulso que les lleve a la consecución de sus metas. Que ganen confianza. Como si se lanzaran a una piscina.

APRENDER ALGO NUEVO CADA DÍA

Recuerdo una chica que me pidió unas sesiones de coaching. Estaba sin trabajo. Cuando salía a buscarlo, y lo hacía a diario, no se maquillaba. Me decía que maquillarse era para “las que tienen trabajo”. No fue fácil cambiarle esa creencia. Así que su primer plan de acción fue maquillarse para salir a buscar trabajo. En un mes, encontró trabajo. Pero no porque fuera mejor profesional ni porque fuera maquillada, sino porque su actitud cambió. Maquillarse hizo que su autoestima se disparara y enfrentara las entrevistas de trabajo segura de sí misma.

Lo verdaderamente importante es que estemos dispuestos a aprender algo nuevo cada día. ¿Cuál es tu primer paso?

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Tengo más de 25 años de experiencia en comunicación.
Desde hace 5 años he convertido mi pasión en mi trabajo: el Storytelling. Ayudo a empresarios, emprendedores y profesionales a definir su Identidad descubriendo su historia. Soy Coach de Marca Personal.

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