Steve Jobs, inventar el futuro

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STEVE JOBS. BIOGRAFÍA. Walter Isaacson. Editorial Debate, 2010.

Como muchos hombres con dones extraordinarios, Steve no es extraordinario en todos los aspectos. No tiene grandes aptitudes sociales, como la de ponerse en la piel del otro, pero se preocupa enormemente por darle un mayor poder a la humanidad, por lograr que avance y poner las herramientas adecuadas en sus manos. Laurene Powell, esposa de Steve Jobs

Dada la extensión de esta reseña, para una más fácil y agradable lectura, la he dividido en tres partes.

PRIMERA PARTE. PENSAR DIFERENTE

Las biografías suelen ofrecer, en general, visiones sesgadas, haciéndose necesario recurrir a varios autores para obtener una idea fidedigna del personaje retratado. Debe haber, además, un tiempo de decantación necesario para que la figura biografiada se asiente o, por el contrario, se diluya. Y más – quizás– cuando hablamos de la biografía de uno de los personajes que más ha influido  en los cambios que ha sufrido la sociedad en las tres últimas décadas: Steve Jobs.

Toda regla tiene su excepción. Y es este libro.

Fue el propio Jobs quien solicitó al periodista norteamericano Walter Isaacson  que fuera él quien llevara a un libro su vida, un tiempo que vivió vertiginosamente en la certeza de que sería corto. Isaacson era autor de las biografías de Einstein, Benjamin Franklin y Henry Kissinger.

La insistencia de la esposa del cofundador de Apple, Laurene Powell , y el agravamiento del cáncer que lo devoraba, convencieron a Isaacson.  Eso ocurrió más de un año después de la primitiva petición, para llevar su trabajo adelante. La esposa de Jobs quería asegurarse de que las dos caras de la personalidad de su marido quedaran reflejadas en este libro y dentro del contexto adecuado.

Para elaborar esta quirúrgica biografía, Walter Isaacson entrevistó a cientos de fuentes. Desde amigos, empleados, íntimos colaboradores, enemigos y trabajadores represaliados, hasta mentores, ejecutivos de la competencia e inversores. Esto le permitió  realizar un prolija y documental visión de las tripas de Apple. Hizo el mismo trabajo conamigos y familiares, políticos, artistas, ex novias y compañeros de instituto. Completa esta panoplia, la omnipresente voz del propio Steve, quien se manifiesta conmovedora y descarnadamente sincero.

INVENTAR EL FUTURO

Este es un libro sobre la innovación.

Desde la invención de la rueda o la aparición de la imprenta, las transformaciones en la sociedad han venido de la mano de cambios tecnológicos. Pero sentir su influencia ha necesitado de décadas cuando no de siglos. En los últimos cincuenta años han sido tantas y tan rápidas las transformaciones y cambios tecnológicos ocurridos, que tenemos la sensación de que el tiempo transcurrido ha sido mucho mayor del que realmente ha pasado. Estos cambios han provocado una modificación esencial en nuestras vidas y ha cambiado la manera de hacer negocios.

Jobs destaca como el símbolo definitivo de la inventiva, la imaginación y la innovación constantes. Sabía que la mejor forma de crear valores en el siglo XXI consistía en conectar creatividad y tecnología. Creó así una compañía en la cual los saltos imaginativos se combinaban con impresionantes hazañas de ingeniería.

El motivo por el que Apple puede crear productos como el iPad es que siempre hemos tratado de situarnos en la intersección entre la tecnología y las humanidades. Esta combinación es lo que ofrece resultados que llenan nuestro espíritu de regocijo. Steve Jobs

PASIÓN POR LA PERFECCIÓN

Este libro es también una crónica sobre la accidentada vida y la abrasadora e intensa personalidad de un creativo emprendedor, cuya pasión por la perfección y su feroz determinación revolucionaron, seis industrias diferentes:

  1. Los ordenadores personales (el Mac)
  2. Las películas de animación (Toy Story y Monstruos, S.A., éxitos mundiales de Píxar)
  3. La música (el iPod e iTunes. Supuso que las cinco mayores discográficas del mundo se unieran por primera vez)
  4. El uso de la telefonía (el iPhone)
  5. Las tabletas electrónicas (los iPad)
  6. La edición digital. Además, abrió el camino para un nuevo mercado de contenido digital basado en las aplicaciones en lugar de en los sitios web. Miles de emprendedores de todo el mundo se han lanzado a la creación de aplicaciones. Este mercado crece a la velocidad de la luz.

La mejor manera de predecir el futuro es inventarlo. Alan Key

Jobs fue capaz, junto con sus compañeros de Apple, de pensar diferente. No se conformaron con desarrollar modestos avances en productos de categorías ya existentes. Inventaron aparatos y servicios completamente nuevos que los consumidores ni siquiera éramos conscientes de necesitar.

Graham Bell no hizo un estudio de mercado cuando inventó el teléfono, le dijo Jobs a un periodista.

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SegundaParte: Steve Jobs, mundo binario.
Tercera Parte: Steve Jobs, sofisticada sencillez

Diálogos con el dios tecnológico, o cómo nos gobernamos

En mi época universitaria, recuerdo haber visto una obra de teatro muy de moda en aquellos años de incipiente democracia en nuestro país. Se iniciaba con el escenario ocupado por personajes esperpénticos, grotescos, deformados, asimilados por el autor a objetos. La obra se titulaba La rebelión de los objetos, escrita en los primeros años del siglo XX. Su autor, Vladimir Maiakoski.  Estaba alumbrando en aquellos años un movimiento artístico conocido como futurismo. Un futuro donde todo es posible, decía este escritor.

No puedo evitar pensar en la rebelión de los objetos cada vez que el corrector de mis dispositivos me corrige una palabra. O cada vez que mi ordenador “se pone a pensar” al pedirle que ejecute una orden.

Todo es posible en el futuro, un futuro que el “dios tecnológico” ha convertido en presente.

Cuando el ordenador se nos cuelga, cuando la descarga de una canción se interrumpe, o cuando no tenemos la cobertura esperada en nuestros teléfonos móviles, mantenemos un diálogo con nuestros equipos informáticos.

Brota en nuestro interior el irrefrenable deseo de lanzarlo por la ventana. Nos descubrimos hablando con nuestro ordenador o con el teléfono móvil. Aunque, en realidad, es un monólogo¿Por qué me haces esto? No me falles ahora. Deja ya de… O cosas peores.

Estamos hablando desde la rabia, que puede convertirse en ira – el punto máximo de la rabia– si el problema informático persiste. ¿Cuando ha sido la última vez que te ha ocurrido algo parecido?

LA REBELIÓN DE LOS OBJETOS. ACTUAR BAJO EL INFLUJO DE LA IRA

Enfrentarnos a situaciones como éstas, en las que parece que los objetos se rebelan contra nosotros, suponen un magnífico entrenamiento para ejercitar nuestro control contra la ira. ¿Cómo hacerlo? Analizando el diálogo interior que mantenemos, plasmado en en monólogo contra el aparato en cuestión.

Un ordenador es un objeto. Por mucho que pensemos que se rebela contra nosotros, es un objeto. Por su actitud desafiante, pensamos que merece ser lanzado por la ventana. ¿Se lo merece? Aparte de quedarnos sin él, ¿qué conseguimos con lanzarlo por la ventana? ¿Por qué volcamos en él nuestra ira irracional? ¿Qué estamos tapando al enfadarnos con ese objeto inanimado?

Dejémoslo con sus procesos internos, a su aire, y vayámonos con la música (y nuestros pensamientos) a otra parte.  Si lo vemos como una máquina dotada de vida, que nos ataca,  Somos nosotros los que sufrimos, a él le da igual. No tiene emociones. Nosotros sí, y podemos manejarlasSi lo vemos como lo que en realidad es, como un ser inanimado a nuestro servicio, este pensamiento nos hace cambiar la emoción.  La tranquilidad ha sustituido a la ira.

Y decidimos que no sale disparado por la ventana. Pero no porque nos sea útil, o nos resulte costosa su pérdida, sino porque somos seres humanos que nos gobernamos.

CEDER EL MANDO

¿Haríamos lo mismo con una persona que piensa diferente a nosotros, que nos contraría? ¿La arrojaríamos  igualmente por la ventana? Esa persona sí tiene emociones. Y no somos quien para juzgarlas. ¿Se lo merece? ¿Quién puede juzgar lo que una persona merece o no? Es alguien diferente a nosotros. Así de sencillo. Si entendemos su discrepancia como un ataque, conseguiremos– muy probablemente– una escalada de enfados, que habremos construido sobre otros enfados.

Habremos cedido nuestro mando a esa persona, como se lo cedemos a nuestro aparato tecnológico, para que active nuestra ira. Sólo nosotros concedemos a otra persona el poder para que nos enfade, como se lo damos para que nos seduzca.

Todos tenemos cierto grado de control sobre las cosas de las que somos conscientes, pero esas cosas nos controlan cuando no somos conscientes de ellas. John Whitmore, creador del coaching moderno

¿Qué harás la próxima vez que se cuelgue tu ordenador? ¿Y cuando alguien te manifieste su discrepancia?

Anatomía de un momento creativo


Donde hay música, no puede haber cosa mala
.

(el Quijote. II parte, capítulo 34)

 

Hace unos días entró en el vagón de metro en el que yo viajaba un joven latino. Cuando las puertas se cerraron comenzó a cantar a ritmo de rap. La canción duraba lo que tardaba en llegar al extremo opuesto del vagón. La letra aludía a la señora de rojo que llevaba un paraguas verde, a la chica rubia que escuchaba música en sus auriculares, al señor de traje que leía el periódico, a mí mismo que tenía mis ojos sobre un libro…

O sea, los protagonistas éramos los viajeros del vagón.  Un viajero, un verso. Cada vagón, una nueva canción. Pequeñas historias cotidianas condensadas es unas pocas palabras. ¿Qué hay detrás de cada uno de esos personajes a los que le canta?

Decenas de canciones que nacían para morir en el instante siguiente, porque todas eran diferentes. ¿A quién no le gusta que le conviertan en protagonista de una canción?

Unos días después, se bajó en la misma estación que yo. No pude evitar preguntarle cómo lo hacía.

– Observo. Y cuando camino, canto todo lo que veo en la calle– me dijo antes de elevarse por la escalera mecánica, saltando los escalones de dos en dos. Su cuerpo es su mensaje: disfruta con lo que hace.

MOMENTOS CREATIVOS

Lo imagino saliendo de la estación mientras enfoca sus ojos abiertos una ventana, un árbol, una floristería o una pareja de enamorados, e incluyendo a todos ellos en su canción. Seguramente, no camina por la misma acera a diario, porque eso le impediría incorporar nuevos versos en sus melodías, se privaría de una perspectiva diferente.  Permite a su imaginación vagabundear libremente, captando todo aquello que pueda inspirarle. Muchas de esas imágenes quedarán almacenadas en su inconsciente,  para que afloren en el momento menos esperado, o cuando tenga necesidad de ellas.

El inconsciente es intelectualmente más rico que la parte consciente de la mente: tiene más datos a los que puede recurrir. Daniel Goleman

La manera en que improvisa este joven no es otra cosa que trabajo diario, una hábil explotación de sus habilidades. Es lo que Goleman define en El espíritu creativo (Ediciones B, 2009) como anatomía de un momento creativo. Consta de cuatro pasos:

  1. Observación
  2. Incubación
  3. Iluminación y
  4. Traducción en un plan de acción

Nuestro rapero no planifica, fluye, pero tiene un plan. Y lo cumple.

Considero que es entonces cuando la improvisación, sin perder su espontaneidad, se ha convertido en un acto creativo planificado.

Muy bien invertido el euro que le di. Un euro por una lección impagable. Un euro invertido en mi futuro.

 

 

 

ADENDA (Noviembre 2016)

En la último campaña publicitaria del BBVA, han utilizado el concepto de “improvisación preparada”.

Improvisar una canción que contenga cualquier palabra no es una tarea fácil: hay que prepararse. El humorista David Guapo lo hace en sus actuaciones: en una parte sigue el guión y en la otra improvisa con palabras que el público le dice en directo.  ¿Cómo es posible? Porque lleva preparándose mucho tiempo para ello.

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