Storytelling: desde el corazón

Mi padre era un gran contador de historias. Nos la contaba, a mis hermanos y a mi, mientras viajábamos camino de  las vacaciones y en la mesa a la hora de las comidas. Utilizaba igualmente las historias cuando me regañaba o quería darme una lección cuando había obrado incorrectamente.

Otras historias pude vivirlas como observador privilegiado cuando acompañaba a mi padre en algunos de sus viajes de trabajo. Historias llenas de sabiduría, de gente sencilla, agricultores en su mayoría, a quienes mi padre les aseguraba sus cosechas. Yo era un niño aún.

En los primeros años de mi adolescencia, me introduje indiscriminadamente en la biblioteca de mi padre. En aquellos libros fue donde conocí por primera vez la existencia de otros mundos. Los viajes por las páginas de Ivanhoe, El Señor de Balantrae, o las novelas de John Steinbeck y Julio Verne, alentaron mis primeras fantasías.

Y, sobre todo, El Quijote. Un libro plagado de historias que, como afluentes, se van abriendo del río que es el viaje del Ingenioso Hidalgo.

El Quijote no lo he leído nunca de corrido. He ido saltando de capítulo en capítulo. Tiene su explicación. Nací en la tierra donde se desarrollan las aventuras del Ingenioso Hidalgo. Estar en esos lugares me llevaba a buscar el capítulo de la novela cervantina, me conducía hasta el texto donde se narraba la aventura allí vivida por Alonso Quijano.

Portada del ejemplar de D. Quijote de la Mancha, que leía mi madre en el colegio.

Viajes emocionales

Esta manera de proceder la mantengo aún hoy. Siento pasión por la novela negra. Por las sagas de detectives. El proceso de estos viajes es, generalmente, inverso al descrito para leer El Quijote.  He leído primero las novelas y visitado posteriormente los países y ciudades que aparecen descritos en sus páginas. Te lo cuento en esta nota titulada Viajes de novela.

En este blog están también los relatos de viajes que he dominado “emocionales” (están recopilados bajo la etiqueta #viajes emocionales). Son relatos escritos desde el corazón de viajes que he hecho. Son historias, no guías turísticas.  Puro storytelling, sin trampa ni cartón. Te lo cuento en esta nota, titulada Viajes de novela. 

Cada viaje es una historia vivida en primera persona o contada a través de los ojos de algún personaje del lugar. No son guías turísticas al uso ni ofrezco espectaculares fotografías,  lo importante son las historias que contienen.

Las historias son datos con alma. Brene Brown.

Por eso, el storytelling no es algo ajeno en mi vida. Tampoco es algo nuevo ni soy un recién llegado a lo que muchos entienden como una moda. Las historias han alimentado mi vida, he crecido con ellas y me han hecho crecer. He utilizado los relatos aprendidos o leídos, y los vividos en primera persona, para comunicarme con otras personas. Que esto lo haya convertido hoy en mi trabajo, es una consecuencia absolutamente natural.

Permíteme que te pregunte:

¿Quién fue la primera persona que te contó las primeras historias, los primeros cuentos? ¿Qué te hacía sentir? ¿Qué emociones tienes asociadas a aquellos momentos?

Foto: Gonzalo Martínez

Tengo más de 25 años de experiencia en comunicación.
Desde hace 5 años he convertido mi pasión en mi trabajo: el Storytelling. Ayudo a empresarios, emprendedores y profesionales a definir su Identidad descubriendo su historia. Soy Coach de Marca Personal.

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