Nunca estoy solo con mi soledad

La escritora valenciana María García- Lliberós me comentó en la presentación de uno de sus libros, que una de las fuentes de inspiración de sus novelas eran “las conversaciones que escucho en el autobús.” No estoy tan seguro de que esta novelista pueda hoy apoyarse en esta fuente de iluminación para crear sus historias.

Me permito emitir dos juicios:

  • En primer lugar, cada vez son menores la conversaciones entre la personas que van sentadas juntas en el autobús.
  • Y por otro lado, cada vez son mayores las conversaciones que se mantiene por internet o por teléfono móvil en los autobuses, y en los trenes. 

Este segundo juicio parece fundado. Si así no fuera ¿por qué Renfe ha colocado un vagón silencioso en sus trenes de alta velocidad en los que está prohibido hablar por el teléfono móvil?

Vivimos en esta paradoja. En un mundo en el que han aumentado vertiginosamente los métodos y dispositivos para estar comunicados, el contacto personal ha disminuido.

Haciendo un juego de palabras con una canción de El último de la fila, Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana, me atrevo a decir que : cuando la tecnología entra por la puerta, la sensibilidad hacia los que nos rodean salta por la ventana. Daniel Goleman llamó a esto “autismo social”. Lo hizo a mediados de los años 90 del siglo pasado. La tecnología de la que se disponía en aquellos años era un juego de niños comparada con la que hoy hay disponible en el mercado.

LA BANDA SONORA DE NUESTRA VIDA

Suelo viajar en transporte público: Ave y metro, y autobús. El metro tiene la ventaja de poder ver a las personas de frente. En el autobús, además, puedes ver como pasa la vida al otro lado del cristal. El pequeño – y temporal– mundo de un vagón de tren o de un autobús, está habitado por distintos micromundos. Uno por cada pasajero.  Cada vez es más frecuente ver a tus compañeros de viaje con los auriculares acoplados en la oreja.

Parece necesario ponerle banda sonora a nuestra diaria película.

– No sabes estar solo– me decía mi padre, cuando volvía del colegio y conectaba el equipo de música de mi cuarto.

– ¡Papá, qué cosas dices!– era mi invariable respuesta.

CON NUESTRA SOLEDAD A CUESTAS

Los auriculares crean un caparazón que provoca, en consecuencia,  el aislamiento social. Aunque si me pongo en la piel de quien los lleva, puedo imaginar que está en sintonía con su cantante favorito o que su corazón late al mismo ritmo que la batería de la banda de rock que suenan aleatoriamente.

¿Qué hacemos si estamos solo un minuto? Echamos mano del teléfono móvil, casi automáticamente.

Nos cuesta sentirnos solos. Esa soledad nos coloca frente al espejo. Nos confronta con lo que no queremos y sentimos la imperiosa necesidad de llenarla. Escribo esta nota en plenas vacaciones de Semana Santa. Ha aumentado, dicen las crónicas, el turismo interior. Muchas personas se desplazarán hasta una casa rural o a un pueblo. ¿Cuántos de los que se desplazan no habrán mostrado su disgusto porque la casa rural no disponga de televisor o no haya cobertura en el pueblo elegido? 

Todos necesitamos afecto, pero, al final, siempre estamos solos. Nuestra decisiones, aún las más importantes, las tomamos en soledad. Y necesitamos esa soledad. Hay otra, impuesta, la no deseada. Esta soledad nos destroza la autoestima y nos provoca, además, mucho dolor. Es una soledad aterradora, cruel.

Yo he sentido ambas. He aprendido a disfrutar de una y he sufrido con la otra. La mía, comenzó siendo una soledad no deseada, impuesta por mi timidez de adolescente. La estrofa de la canción de Georges Mosutaki, Ma solitude (Mi soledad) vino en mi auxilio para hacerme entender aquel estado en el que estaba sumido:

Non, Je ne suis jamais seul avec ma solitude (No, yo nunca estoy solo con mi soledad). Georges Moustaki

Aquellos versos cambiaron para siempre mi relación con la soledad.

SI QUIERES SABER MÁS:

La biografía del silencio. Pablo D´Ors. Siruela, 2016

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Tengo más de 25 años de experiencia en comunicación.
Desde hace 5 años he convertido mi pasión en mi trabajo: el Storytelling. Ayudo a empresarios, emprendedores y profesionales a definir su Identidad descubriendo su historia. Soy Coach de Marca Personal.

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