El coaching es el arte de la pregunta

Una lluviosa tarde del pasado otoño conocí al poeta Jesús Aguado. No creo que fuera algo casual. Presentaba la última de sus antologías, La insomne. Antología esencial (Fondo de Cultura Económica, 2013). Me llamó la atención un pequeño poema, leído al vuelo por Miguel Albero, presentador de la antología y autor de un heterodoxo ensayo titulado Instrucciones para fracasar mejor (Abada Editores, 2013).

Ese primer poema leído por Miguel Albero y otros que vinieron después, comenzaban con el comparativo como y finalizaban con una pregunta. Anoté aquel primer poema en el cuaderno de notas que siempre me acompaña. Era corto, directo, certero. de una pasmosa sencillez.

Como cajas vacías

apiladas las unas encima de las otras

                                                                      en frágil equilibrio. 

Vikram Babu pregunta: 

                                                          ¿eres así?

Aquellos versos me resonaron, porque tenían mucho que ver con el coaching. Cuando eres coach resulta difícil despojarte de esa vestidura. Se convierte en una manera de entender la vida.

PIEZAS QUE BUSCAN ENCAJAR

 ¿Quién sería aquel Vikram Babu? Nunca había oído hablar de él. Las palabras migran como las aves en primavera. Recordé que babbo es la palabra con la que los niños de algunas regiones italianas se dirigen cariñosamente a su padre. No andaba demasiado alejado. Babu es una palabra que se usa en la India para denominar a un hombre sabio y respetable. El término Vikram lo tenía asociado una tabla de ejercicios de yoga que se realiza a elevada temperatura ambiente. Jesús Aguado vivió un tiempo en la India y es traductor de poesía hindú. Las piezas encajaban.

EL VALOR DE LA PREGUNTA

Supe a lo largo de la presentación, que aquella composición poética y otras con una estructura semejante, estaban incluidos en el libro Los poemas de Vikram Babu. Supe que Vikram Babu es un heterónimo utilizado por Jesús Aguado. O sea, que este filósofo, no es otra cosa que el alter ego del poeta. O sea, que Vikram Babu estaba frente a mí.

el-coaching-es-el-arte-de-la-pregunta

En la nota preliminar de Los poemas de Vikram Babu, que leí posteriormente, supe que Vikram Babu vivió en el siglo XVII, que escribía en hindi y que “nunca salió de un pequeño pueblo a orillas del Ganges, cerca de Benarés”, donde ejercía labores de cestero.

El sabio respondía a las cuestiones que le planteaban con pequeños poemas cuya base era siempre una comparación y luego una pregunta.

Eso es el coaching: el arte de la pregunta

Vikram Babu en lugar de dar soluciones, ofrecía la posibilidad de que cada uno se respondiera a sí mismo. Eso es el alma del coaching.  El cliente ha de descubrir la respuesta  por sí mismo entre las posibilidades de las que dispone. Y me gusta que Vikram Babu sea cestero. Me gusta su valor metafórico. Un cestero es, además, el arquetipo del artesano: un tejedor que construye recipientes con juncos – flexibles-, que se mueven entre sus manos. Genera tramas. Da forma a un capazo o a un pequeño cesto para el pan.

El coach ha de desandar ese camino del cestero. Deshacer la trama o seguir la senda de uno de los juncos, para ayudar a que su cliente encuentre el camino.

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Como cajas vacías, o el frágil equilibrio

Gracias por dejar tu comentario y compartir esta nota en tus redes Email this to someone
email
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

El coraje, o cómo empoderarte

coraje

¿Ves la vida con optimismo?

¿Perseveras?

¿Tienes espíritu de lucha?

¿Sabes vivir con la incertidumbre?

¿Tienes capacidad de riesgo?

¿A que estás esperando?

¿Quién eres?

¿Quién quieres ser?

 

No preguntes quien se ha llevado tu cliente. Pregúntate tan solo por qué los has dejado en manos de otros. El coraje se alimenta de la esperanza y de la convicción.

El coraje lleva a la acción

Hoy, emprender es el proceso por el cual las persona identifican oportunidades, las actualizan y las llevan a la práctica.

descubrir

Gracias por dejar tu comentario y compartir esta nota en tus redes Email this to someone
email
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

La vida, una cuestión de actitud

 

Las llamadas telefónicas de una amiga periodista solían despertarme de madrugada. Me llamaba desde Brasil. Lo hizo desde Rio de Janeiro y desde Salvador de Bahía, dos destinos turísticos promocionados por las agencias de viajes de todo el mundo. Mi amiga había conseguido una estancia, con todos los gastos pagados, de diez días en aquel país. Había sido premiada por UNICEF.

Alguna madrugada la escuché llorar al otro lado del teléfono. Había angustia en su voz. Brasil, el destino soñado por millones de turistas de todo el mundo, estaba generando en mi amiga un profundo desasosiego. Algo no cuadraba. Era imposible que encajara. Detrás de las paradisíacas playas, detrás de los espectaculares paisajes y la maravillosa arquitectura colonial, había otro Brasil. El de los niños que buscan comida en los vertederos, el de las favelas. El Brasil de la pobreza. Otra realidad no menos verdadera.

El premio estaba resultando ser un envenenado. ¿O no?

– ¿Qué puedo hacer?– me preguntó una de aquellas madrugadas.

Le sugerí que contara la realidad, la que ella estaba viendo y viviendo. Apelando a su espíritu periodístico, la invité a hacer una serie de reportajes en los que narrara el Brasil que estaba viendo.

Recuerdo que una de aquellas noches le dije:

– Si tu reportaje contribuye para que alguien, aunque sólo sea una persona, cambie su perspectiva sobre la vida, habrás puesto tu grano de arena.  Y ese grano se sumará a otros.

Una cuestión de actitud

Mi amiga periodista regresó, finalmente, a España. Hizo dos reportajes sobre la cara menos amable de Brasil, que se emitieron en la radio. Nunca ha podido saber si aquellos dos trabajos suyos contribuyeron a la creación de un mundo mejor. Sólo sabe cómo cambió su perspectiva tras aquel viaje. Un viaje de ensueño que propició un cambio inesperado. Su viaje interior, fruto de una actitud ante la vida.

Las playas están formadas de millones de minúsculos granos de arena. No podemos permanecer inmóviles cuando no nos gusta la realidad que nos rodea, pensando que nada podemos hacer para cambiarla. Tampoco podemos instalarnos en la ilusión de que el mundo es maravilloso. Hay mucho por hacer. Todo es una cuestión de actitud.

La actitud es una perspectiva interna.  Es nuestra manera de pensar. La que, en consecuencia, nos conduce a actuar. Es absolutamente personal. Sólo quien escuchó aquellos reportajes de mi amiga periodista, sabe como cambió su actitud ante la vida. Porque nuestra actitud puede inspirar la de otros. Aunque nunca lo sepamos.

Pasados varios años, escribí un relato, El vuelo del urubú, inspirado en aquel viaje a Brasil que te he contado en este artículo.

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Levantarse y luchar
El guardián de la verdad: cómo vivir la vida

Gracias por dejar tu comentario y compartir esta nota en tus redes Email this to someone
email
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Malmoe, la ciudad de Kurt Wallander

Malmoe (Malmö) está a veinte minutos en tren desde Copenhagen, cruzando el estrecho de Öresund, sobre un puente de 16 kilómetros de longitud, construido por la empresa española Dragados, en Puerto Real (Cádiz). Fue inaugurado con el cambio de siglo, verano del 2000. Por la parte superior del puente circulan los automóviles. Los trenes lo hacen por un nivel inmediatamente inferior.

Puente de Öresund. Silvia Man/imagebank.sweden.se

El mar Báltico está agitado en esta mañana de diciembre. Es Navidad. La niebla casi no me deja ver el puente. Es como si esta serpenteante estructura se fuera desplegando desde el interior de una cueva algodonosa. Tampoco veo la estación de Malmoe hasta que la tengo casi al alcance de la mano.

Encontró un  aparcamiento al lado de la plaza de Stortorget y bajo la escalera del restaurante Kocksska Krogen (…) Pasó el puente del canal( …) Entró en la estación (…) Iba por las sombras del andén donde soplaba el viento del estrecho. (Asesinos sin rostro, 2003)

Malmoe y Kurt Wallander

He venido a Malmoe siguiendo los pasos de Kurt Wallander, el comisario de policía sueco creado por Henning Mankel. Quiero ver los lugares donde vive y trabaja este fascinante personaje.

Las novelas de la serie Wallander se publicaron en España, dependiendo de los títulos, con una diferencia de entre seis y ocho años, respecto a su aparición en Suecia. Las fechas que aparecen en este artículo se corresponden con su publicación en nuestro país. Cuando se publicaron en Suecia, el puente de Öresund no estaba construido aún. El cruce hasta Dinamarca se hacía por ferry.

A Kurt Wallander le gusta María Callas, bebe té y café, y come pizza, casi siempre fría. Vive solo en Ystad, a muy pocos kilómetros de Malmoe. Wallander conduce un viejo Peugeot, en cuyo radio cassette escucha a la Divina. Wallander tiene una hija. También será policía, cuyos primeros pasos como agente se cuentan en Antes de que hiele (2002). Padre e hija colaboran en el esclarecimiento del suicidio de una periodista,

Se siente solo y caerá en una depresión que lo recluirá largo tiempo en una isla semidesierta. No ha superado su divorcio. Conserva, sin embargo, la esperanza de reconquistar a Mona, su esposa. Por lo tanto, intenta reconciliarse. En una de las novelas de la serie, se cita con ella en un restaurante cerca del Hotel Savoy, en Malmoe, frente a la bella, cuidada e inesperadamente silenciosa estación ferroviaria.

Revivir lo leído

Son casi las diez de la mañana. La Estación Central de Malmoe es un edificio del siglo XIX de ladrillo rojo. Al otro lado del canal, más allá del casi vacío aparcamiento de bicicletas, está el Hotel Savoy y la oficina de turismo. Me coloco tras una columna, junto a la oficina de turismo en el hall de la estación. Miro. No sé que pensarán las dos jóvenes rubias mientras atienden a los escasos turistas en el mostrador de la oficina de información turística. Estoy en el mismo lugar desde el que Wallander observa a Mona, su exmujer. Han quedado para cenar. El policía quiere reconciliarse.

Cuando desapareció entre el Savoy y la oficina de turismo la siguió (Asesinos sin rostro, 2003)

Tengo la sensación de un dejà vu, aunque debería decir —si se me permite la expresión—un dejà lu. Es cierto, lo que veo ya lo había leído antes, lo había visto y sentido antes. Las descripciones de los lugares son, en consecuencia, de una escalofriante exactitud. Lo he leído en las novelas de Henning Mankel —auténtico artífice del resurgimiento de la novela negra sueca de los 60—, padre literario del comisario Kurt Wallander. 

Malmoe, pequeña y acogedora

Hace mucho fuera de la estación. El viento hace ondear ruidosamente unas banderas.  Las cuerdas golpean ruidosamente contra los mástiles metálicos. 

Soplaba un viento del norte, un viento racheado. (El hombre sonriente, 2005).

Cruzo el canal. A espaldas del Savoy se encuentra la plaza de Stortorget, en una de cuyas esquinas está–perfectamente conservada, interior y exteriormente– la farmacia Lejonet, construida a finales del XIX en estilo neorrenacentista. Maravillosa. Desde aquí se accede a la parte antigua de Malmoe.

Stortorget en Navidad. Miriam Preis/imagebank.sweden.se

La falta de luz produce melancolía

En Suecia, las fiestas de Navidad comienzan el 12 de diciembre, Santa Lucía, con la fiesta de la luz. Finaliza el 26 de diciembre. Hoy, 27 de diciembre, han comenzado las rebajas en Suecia. He comido arenques y salmón ahumados sobre unos trozos de pan de centeno. Hay mucha gente en las calles. Sin embargo, no hay aglomeraciones en los comercios del centro. Unos operarios comienzan a desmontar los adornos navideños. Un grupo de policías con chalecos reflectantes pasea tranquilamente.

El aguanieve había mojado las aceras de unas calles que a aquellas horas parecían repletas de gente. (Los perros de Riga, 2004)

Me tomo un café muy largo con un ligero toque de canela en la terraza del Espresso House, arropado con una manta. Una reconfortante y  nueva sensación. Son las tres de la tarde. Es casi de noche. Tal vez el comisario Wallander es tan melancólico como estas tardes de invierno, pienso. A las tres de la tarde el cielo se oscurece, el viento azota la cara sin piedad, mientras  cae la niebla.

La niebla. Jamás lograré acostumbrarme a ella, pese a que toda mi vida ha transcurrido en Escania, donde las personas aparecen constantemente envueltas en su manto invisible. (El hombre sonriente, 2005)

Barrio Puerto de Malmoe. Aline Lessner/imagebank.sweden.se

El desasosiego sueco

Al comisario Wallander lo conocemos cuando tenía cuarenta y tres años. Finalmente, dejamos de saber de él cuando ha cumplido cincuenta y tres. Es la última novela de la serie, Cortafuegos. Diez años, ocho novelas que son, según su autor, «novelas sobre el desasosiego sueco».

¿Qué estaba sucediendo con el Estado de derecho sueco durante la década de los noventa? ¿No tendrá que pagar la democracia sueca un precio que pueda llegar a parecernos demasiado alto y deje de merecer la pena pagar?

Henning Mankel se hacía estas preguntas en la introducción de La pirámide (2006), una colección de tres relatos que narran los años en los que Wallander era un policía veinteañero en Malmö.

Ya comisario, ejerce en la cercana Ystad, pequeña ciudad que el autor sueco describe minuciosamente en sus novelas, igual que Malmoe.  Allí está la calle Mariagatan en la que vive el comisario y la pequeña comisaría. Y también el Hotel Continental donde come en ocasiones. El comisario Wallander siempre tiene reservada allí una mesa, gentileza del propietario real del establecimiento al detective de ficción.

 

 

 

Gracias por dejar tu comentario y compartir esta nota en tus redes Email this to someone
email
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

La integridad, o cómo identificarte

integridad

¿Quién eres?

¿Quién te gustaría ser? ¿Qué te gustaría ser?

¿Crees en ti y tus posibilidades?

¿Eres imaginativo? ¿Eres soñadora, creativa?

¿Qué te hace pensar que no lo eres?

¿Eres conformista?

¿Eres capaz de ver más allá?

¿Tienes  un proyecto de futuro?

¿Qué te impide tenerlo?

El liderazgo interior es autogestión. Si algo quieres ser, es porque lo llevas dentro. La capacidad de asumir riesgos es tu prueba de fuego.

El corazón te dice los pasos que has de dar. La cabeza como hacerlo. Escucha a tu corazón.

creatividad-valores

Fotos:De la exposición de trabajos fin de curso alumnos Escuela de BBAA de Ciudad Real

Gracias por dejar tu comentario y compartir esta nota en tus redes Email this to someone
email
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

¿Cómo es tu momento creativo?

Conducir, viajar en tren, en autobús o en metro, o pasear, son momentos en los que siento que el espíritu creativo me visita. No conozco la razón, pero es así.

No había reparado en este hecho hasta que asistí a un taller de creatividad impartido por la coach Eva del Olmo en Chi +, con motivo de la Semana del Coaching que organizó ICF España en mayo de 2013.

Eva nos preguntó a los asistentes acerca de cuales eran nuestros momentos creativos. Me quedé muy pensativo, casi paralizado. No era consciente de cuáles eran los míos. No se me había ocurrido pensarlo.

Cuando me tocó a mí el turno de expresar mi opinión, fluí.  Dejé que, simplemente, mis pensamientos se convirtieran en palabras. Conseguí hilar un argumento acerca de mi manera de entender la creatividad.

Somos creativos por naturaleza. Otra cosa diferente es que nos los creamos o que lo tengamos interiorizado como una de nuestras habilidades. Pero serlo lo somos. Sin darnos cuenta, estamos dando soluciones creativas en todos los ámbitos de nuestra vida. En el entorno familiar y el laboral, en la comunidad de vecinos. Y en lo personal. Ni las tenemos sistematizadas ni las consideramos como algo digno de ser considerado creativo.

La pregunta que activa

Hay creatividad a raudales en una formadora como Eva, para que sus alumnos se hagan preguntas. Ha creado, además, un imaginativo programa de coaching con caballos para propiciar el cambio en las personas y los equipos.

Con aquella pregunta al comienzo del taller. Eva nos estaba diciendo que hay momentos en los cuales somos especialmente creativos. Y es verdad, los hay.  Esos momentos existen. Hay que buscarlos y potenciarlos.

En mi argumentación le dije a Eva que, en mi caso, no conseguía identificar cuáles. Dar una solución creativa a un problema que llevara tiempo rondándome la cabeza, era un momento inesperado, como colocar la pieza de un rompecabezas que me abría las puertas para seguir colocando más piezas. Simplemente, sabía que colocar la pieza me había llevado tiempo. ¿O no tanto?

Ni se me ocurrió pensar que yo tuviera un momento o un lugar. Fue posteriormente cuando reflexioné y llegué a la conclusión de que los vehículos de transporte eran, frecuentemente, esos lugares. Espacios en los que unas veces rumiaba las soluciones, exploraba nuevas vías.  Y otras veces, las encontraba.

Sí recuerdo haber comentado, que en momentos en los que necesitaba encontrar soluciones o darme respuestas, mis canales estaban mucho más abiertos. Y mis antenas girando 360º, buscando soluciones y respuestas.

Una de las compañera de aquel taller era Beatriz Sanz, una de las promotoras de Expocoaching 2014, ejemplo de espíritu creativo. Si cito aquí su nombre es porque mientras escribo esta nota, me llega un mensaje de Beatriz con novedades sobre Expocoaching. Ya lo he escrito alguna vez en este blog —y no será la última—: no creo en las casualidades. Las propiciamos.

La creatividad interior

No fue casual por eso que, al poco de asistir a aquel taller, se celebrara en Madrid la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. En una caseta encontré,  a precio de saldo,  el libro de Daniel Goleman, El espíritu creativo (Ediciones B, 2009)

Con ingenuidad casi infantil, le escribí un correo a Eva para comentarle mi hallazgo. El libro de Goleman daba explicación a lo que yo había sentido en aquella intervención en el taller. Lo hacía ya desde el primer capítulo, «La creatividad interior»:

Seas quien seas, el espíritu creativo puede entrar en tu vida.— Daniel Goleman

Sólo es necesario tener ojos, oídos y mente abiertos. Y dejarse fluir, arrastrado por esa corriente que no sabes nunca donde va a desembocar.

Con mi cariñoso agradecimiento a Eva y a mis compañeros de taller.  Con sus aportaciones, mejoraron las tareas que realicé. Comparto el panel que elaboramos entre todos, acerca de las acciones que conducen al desarrollo de la creatividad. Si fotografié este panel en aquel momento, fue porque tenía claro que, algún día, lo compartiría desde mi blog. Aunque no sabía ni cómo ni cuando.

 ¿Cuál es tu momento creativo? ¿Cómo es?

 

 

Gracias por dejar tu comentario y compartir esta nota en tus redes Email this to someone
email
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

¿Cómo enfocarás tu próxima conversación?

Cuatro días ha estado perdido el disco duro externo de mi ordenador. Aunque para ser sincero, debo decir que no he sabido buscarlo.

Miré en el cajón donde habitualmente lo guardo. Su caja estaba vacía. Moví papeles, levanté libros. Nada. Pregunté a los compañeros con quienes había trabajado los días posteriores a la última vez que lo utilicé, por si, erróneamente, se lo hubiesen llevado entre sus cosas.

Es rectangular, de color naranja metalizado casi teja— les decía.

Nadie lo había visto.

Al quinto día comencé de nuevo la búsqueda. Una luz se encendió entonces en mi cabeza: con el disco hay un cable USB conectado. Pensamos en imágenes, así que decidí cambiar la imagen con la estaba buscando por otra. «Busca el cable», me dije. Fui derecho al cajón donde suelo guardar el disco. Allí estaba el cable, y al final del cable, mi disco duro externo.

Espacios de atención

En sus conferencias, el doctor Mario Alonso Puig llama a este fenómeno «espacios de atención». Lo liga al Sistema Reticular Activador Ascendente (SARA), la parte de nuestro encéfalo encargada de los ciclos de vigilia y el sueño.

SARA sería, para entendernos, una especie de linterna que enfoca lo que le interesa. Durante cuatros días, mi SARA enfocó a un objeto rectangular naranja metalizado casi teja. Cuando le dije a mi cerebro que fijará su atención en un cable USB negro enrollado, él, muy obediente, me hizo caso.

Me ocurrió como en ese ejemplo que se cuenta acerca de que una mujer embarazada ve mujeres embarazadas allá donde vaya. No es que haya en ese momento más o menos mujeres en estado (baby boom, aparte), sino que el foco de atención de una mujer embarazada ha cambiado. Ahora lo dirige a otras mujeres en el mismo estado que ella. Igual que si te compras un coche rojo, de pronto crees que a todo el mundo le ha dado por comprárselo de ese color. No.

¿Es real la realidad?

Pero la cosa no acaba aquí, porque mi SARA, me tenía reservada otra sorpresa. ¡Mi disco duro externo es negro, no naranja metálico casi teja!

A decir verdad, tiene una tapa superior naranja metálico casi teja, y una inferior de color negro. Trabajo con él boca arriba, de modo que la imagen que tenía de él era esa, la parte superior. Hubiera declarado bajo juramento que es de color naranja metálico casi teja. Hubiera negado con las misma rotundidad que fuera negro.

Simplemente, había mirado mi disco duro externo desde una única perspectiva. Y lo busqué de igual manera, desde la perspectiva única de su color. En el momento en el que cambié la manera de buscar, me bastaron unos pocos segundos para encontrarlo. Además, mi campo se abrió, ahora sé que mi disco duro es bicolor. Lo que yo había dado por cierto no era la realidad, era solo es una parte.

Imaginemos una situación habitual. Estamos sentados tú y yo frente a frente. Yo levanto mi disco duro externo, tomándolo como se sujeta un teléfono móvil para hacer una fotografía, con los dedos índice y pulgar de cada mano. Si te pregunto a ti de que color es, defenderás con uñas y dientes que es negro (o naranja metalizado, casi teja), mientras que yo defenderé exactamente lo contrario. Y ambos tenderemos razón.

¿No es esto una situación habitual en el trabajo, con los amigos, en una pareja?

Mirar a través de los filtros

Si le doy la vuelta al disco, quien lo veía naranja lo ve negro y viceversa. Y seguiremos defendiendo el color a capa y espada. Sin embargo, algo ha cambiado. Ahora sabemos que no es solo de un color. Ya no podemos defender a ultranza que sea negro o naranja metalizado.

Al cambiar nuestra perspectiva, cambia nuestra percepción de la realidad

Hemos mirado en este segundo caso la realidad desde la perspectiva del otro, del que tenemos enfrente. Quizás ahora puedas entender que la perspectiva con la que vemos las cosas cambia la realidad. La realidad es infinita, tiene tantos ángulos como observadores la estén mirando.

Las cosas ocurren. Otra cosa muy diferente es como las enfoquemos nosotros.  Es decir, cómo lo veamos, o cómo queramos verlo. En ese momento entran en funcionamiento nuestros filtros, es decir, todo aquello que nos hemos venido forjando a lo largo de nuestra vida y nuestras experiencias. O sea, lo que se denominan nuestros paradigmas.

Cualquier cosa que no encaje en nuestra forma de mirar la vida, nos resultará invisible.

Tan invisible como mi disco duro externo, que lo lo tenía delante de mí desde el mismo momento que lo di por perdido.

Creer que la propia visión de la realidad es la realidad misma, es una peligrosa ilusión.— Paul Watzlawick

¿Cómo enfocarás tu próxima conversación?

 

LECTURAS RECOMENDADAS:

Madera de líder, Mario Alonso Puig. Empresa Activa. Ediciones Urano. 2004

¿Es real la realidad?, Paul Watzlawick , Editorial Herder. 1979

 

 

 

Gracias por dejar tu comentario y compartir esta nota en tus redes Email this to someone
email
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

La sorprendente verdad del provocativo Daniel Pink

Si el ingenioso escritor británico G.K. Chesterton escribiera hoy Herejes  (1905), en él incluiría al pensador norteamericano Daniel H. Pink. Lo haría porque los libros de Pink son desafiantes y sus ideas provocadoras.

Hereje: persona que disiente o se aparta de la línea oficial de opinión seguida por una institución, una organización, una academia, etc. Diccionario Real Academia Española

Esta definición le viene al pelo a Daniel Pink, un “hereje” en toda regla.

LOS DESAFÍOS

Al poco tiempo de abandonar la Casa Blanca, donde trabajó como redactor jefe de los discursos de Al Gore -entre 1995 y 1997-, comenzó el desafío de Pink. “En la Casa Blanca realicé mi último auténtico trabajo”, bromea desde su página web. Desde entonces “he trabajado como agente libre, para mí mismo”.

Este planteamiento le lleva a publicar Una nación de agentes libres: el futuro de trabajar para uno mismo (2001). Y nosotros, aquí en España, discutiendo que si las desgravaciones, que si las subvenciones (esa arma de doble filo), en lugar de ir a la raíz, que no es otra que el mundo avanza en esa dirección. Las facilidades que tienen los norteamericanos para trabajar de esta manera están en las antípodas de las existentes en España. Muy cierto. Por eso, ellos avanzan y nosotros nos arrastramos.

La provocación de este pensador – de quien me manifiesto fiel seguidor– continuó, publicando en formato de comic manga, la historia de un joven y atribulado oficinista, Las aventuras de Johnny Bunko (Empresa Activa, 2008). Un texto entre la literatura empresarial y el crecimiento personal, donde Pink muestra su capacidad como contador de historias. Todos sus textos contienen historias ricas y emocionantes, que hacen que sus planteamientos resulten más creíbles, más humanos.

La palabra humano, precisamente, figura en el título del último libro de Pink publicado en España, Vender es humano, donde mezcla encuestas realizadas por él mismo, estudios de diversos campos de las ciencias sociales e interesantes historias de vendedores.

El subtítulo de Vender es humano (Gestión 2000, 2013) es  “La sorprendente verdad sobre cómo convencer a los demás”, nos remite al que quizá sea el título más emblemático y provocador de este pensador americano: La sorprendente verdad sobre qué nos motiva (Gestión 2000, 2013). 

motivacion-interior

LA MOTIVACIÓN INTRÍNSECA

Dan Pink comienza su charla en TED sobre motivación, una de las más vistas en la historia de ésta red de conocimiento, confesándose: “Hace 20 años hice algo que lamento, algo de lo que no estoy particularmente orgulloso me matriculé en la Escuela de Derecho. No me fue muy bien. Ni un día he ejercido el derecho”. Y como si un abogado americano de los que hemos vistos en miles de películas, realiza su alegato: Hay una discrepancia entre lo que lo que la ciencia sabe y las empresas practican.

Los planteamientos sobre talento y remuneraciones se basan en ideas anticuadas. Este es el argumento de su libro millonario en ventas: La sorprendente verdad sobre qué nos motiva. Basándose en los experimentos que el psicólogo del comportamiento Harry Harlow realizó en los años 50, Pink desactiva el discurso convencional acerca de la motivación humana. Es un enfoque basado en la motivación intrínseca: las cosas se hacen porque nos gustan basado en hacer, porque forman parte de algo importante.

Si queremos salir de este colapso económico, la solución no es hacer más las cosas de manera errónea. Ya no vale la política del palo y la zanahoria. Daniel H. Pink

Tres son las claves de esta motivación interna:

  • La autonomía entendida como la capacidad para dirigirse uno mismo
  • La maestría referida al dominio de la disciplina hacia la que se muestra vocación
  • El propósito; o sea, la misión, visión y valores, y el sentido de trascendencia.

FRACASAR A LO GRANDE

No es tan utópico como pudiera pensarse. “Tengo pruebas”, afirma. Y cuenta la experiencia del fracaso de la Enciclopedia Encarta, promovida por Windows. Para llevarla a cabo, se contrataron a los mejores, con un presupuesto millonario. En diez años, el proyecto se vino abajo ante el imparable ascenso de la Wikipedia, confeccionada enteramente por voluntarios.

«Herejía ya no solo significa estar equivocado: prácticamente ha pasado a significar tener la mente despejada y ser valiente», decía Chesterton en el referido ensayo. Y añade, acerca la importancia de la ortodoxia, en el capítulo capitulo final de Herejes (publicado en 1905, el mismo año en que Einstein formula su Teoría de la Relatividad): «si existe eso que se llama crecimiento mental, ha de implicar el desarrollo de unas convicciones cada vez más definidas, de cada vez más dogmas.»

A lo que Daniel H. Pink contestaría recordando una de las seis lecciones que para tener éxito necesita aprender el atribulado Johnny Bunko:

Comete errores excelentes, errores espectaculares

Pink coincide aquí con Miguel Albero, autor de Instrucciones para fracasar mejor. Si fracasas, hazlo a lo grande.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Reformula, cambia tu perspectiva
Inspiritismo, la creatividad como actitud

Gracias por dejar tu comentario y compartir esta nota en tus redes Email this to someone
email
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin