Diálogos con el dios tecnológico: ceder el mando

Todo es posible en el futuro, un futuro que el «dios tecnológico» ha convertido en presente. No puedo evitar pensar, por eso, en la rebelión de los objetos, cada vez que el corrector de mi teléfono móvil me corrige una palabra. O cada vez que mi ordenador «se pone a pensar» al pedirle que ejecute una orden.

dios tecnologico-vision futurista
«No se dañaba a nadie, únicamente eran objetos, y, puesto que los objetos no podían sufrir, puesto que los objetos no sentían nada ni chillaban ni gemían, como aquella mujer podía empezar a hacerlo en cualquier momento, no había razón para sentirse, después, una conciencia culpable. Era tan solo una operación de limpieza. Cada uno en su sitio.» (Ray Bradbury, Fahrenheit 451. Plaza & Janés, 1974)

¿Por qué me haces esto?

 

En mi época universitaria, recuerdo haber visto una obra de teatro, muy de moda en aquellos años de incipiente democracia en nuestro país. Se iniciaba con el escenario ocupado por personajes esperpénticos, grotescos, deformados, asimilados por el autor a objetos.

La obra se titulaba «La rebelión de los objetos», escrita en los primeros años del siglo XX. Su autor, Vladimir Maiakoski, estaba alumbrando en aquellos años un movimiento artístico conocido como futurismo. Un futuro donde todo es posible, decía este escritor.

No puedo evitar pensar en la rebelión de los objetos cada vez que el corrector de mis dispositivos electrónicos me corrige una palabra. O cada vez que mi ordenador «se pone a pensar» al pedirle que ejecute una orden. Todo es posible en el futuro, un futuro que el «dios tecnológico» ha convertido en presente.

Cuando el ordenador se nos cuelga. Cuando la descarga de una canción se interrumpe. O cuando no tenemos la cobertura esperada en nuestros teléfonos móviles, mantenemos un diálogo con nuestros equipos informáticos. Brota en nuestro interior el irrefrenable deseo de lanzarlo por la ventana. Nos descubrimos hablando con nuestro ordenador o con el teléfono móvil. Aunque, en realidad, es un monólogo. «¿Por qué me haces esto?» «No me falles ahora». «Deja ya de…» O cosas peores.

El dios tecnológico es un objeto

 

Cuando hablamos así, estamos hablando desde la rabia. El siguiente paso es la ira, el punto máximo de la rabia, si el problema informático persiste. ¿Cuando ha sido la última vez que te ha ocurrido algo parecido?

Enfrentarnos a situaciones como éstas, en las que sentimos que los objetos se rebelan contra nosotros, suponen un magnífico entrenamiento para ejercitar nuestro control contra la ira. ¿Cómo hacerlo? Analizando el diálogo interior que mantenemos, plasmado en el monólogo contra el aparato en cuestión.

Un ordenador es un objeto. Por mucho que pensemos que se rebela contra nosotros, es un objeto. Por su actitud desafiante, pensamos que merece ser lanzado por la ventana. ¿Se lo merece? Aparte de quedarnos sin él, ¿qué conseguimos con lanzarlo por la ventana? ¿Por qué volcamos en él nuestra ira irracional? ¿Qué estamos tapando al enfadarnos con ese objeto inanimado?

Dejémoslo con sus procesos internos, a su aire, y vayámonos con la música (y nuestros pensamientos) a otra parte.  Si lo vemos como una máquina dotada de vida, que nos ataca,  somos nosotros los que sufrimos.  A él le da igual. No tiene emociones. Nosotros sí, y podemos manejarlas. Si lo vemos como lo que en realidad es, como un ser inanimado a nuestro servicio, como un objeto, este simple pensamiento nos hace cambiar la emoción.  La tranquilidad ha sustituido a la ira.

Y decidimos que no sale disparado por la ventana. Pero no porque nos sea útil, o nos resulte costosa su pérdida, sino porque somos seres humanos que nos gobernamos.

dios tecnologico- televisor destrozado

Ceder el mando

¿Haríamos lo mismo con una persona que piensa diferente a nosotros, que nos contraría? ¿La arrojaríamos  igualmente por la ventana? Esa persona sí tiene emociones. Y no somos quien para juzgarlas. ¿Se lo merece? ¿Quién puede juzgar lo que una persona merece o no? Es alguien diferente a nosotros. Así de sencillo. Si entendemos su discrepancia como un ataque, con mucha seguridad conseguiremos una escalada de enfados. Enfados que habremos construido sobre otros enfados.

Habremos cedido nuestro mando a esa persona, como se lo cedemos a nuestro aparato tecnológico, para que active nuestra ira. ¿Le daríamos el mando a distancia de nuestro televisor a un invitado para que elija que programa tenga que ver en mi casa? Sólo nosotros concedemos a otra persona el poder para que nos enfade. Como se lo damos para que nos seduzca.

Todos tenemos cierto grado de control sobre las cosas de las que somos conscientes, pero esas cosas nos controlan cuando no somos conscientes de ellas.

JOHN WHITMORE , creador del coaching moderno

 

¿Qué harás la próxima vez que se cuelgue tu ordenador? ¿Y cuando alguien te manifieste su discrepancia?

 

 

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Anatomía de un momento creativo a ritmo de rap


Donde hay música, no puede haber cosa mala
.

(el Quijote. II parte, capítulo 34)

 

Hace unos días entró en el vagón de metro en el que yo viajaba un joven latino. Cuando las puertas se cerraron comenzó a cantar a ritmo de rap. La canción duraba lo que tardaba en llegar al extremo opuesto del vagón. La letra aludía a la señora de rojo que llevaba un paraguas verde, a la chica rubia que escuchaba música en sus auriculares, al señor de traje que leía el periódico, a mí mismo que tenía mis ojos sobre un libro…

O sea, los protagonistas éramos los viajeros del vagón.  Un viajero, un verso. Cada vagón, una nueva canción. Pequeñas historias cotidianas condensadas es unas pocas palabras.

¿Qué hay detrás de cada uno de esos personajes a los que le canta?

 

Decenas de canciones que nacían para morir en el instante siguiente, porque todas eran diferentes. ¿A quién no le gusta que le conviertan en protagonista de una canción?

Unos días después, se bajó en la misma estación que yo. No pude evitar preguntarle cómo lo hacía.

— Observo. Y cuando camino, canto todo lo que veo en la calle— me dijo antes de elevarse por la escalera mecánica, saltando los escalones de dos en dos.

Su cuerpo es su mensaje. Disfruta con lo que hace.

Momentos creativos

Lo imagino saliendo de la estación mientras enfoca sus ojos abiertos una ventana, un árbol, una floristería o una pareja de enamorados, e incluyendo a todos ellos en su canción. Seguramente, no camina por la misma acera a diario, porque eso le impediría incorporar nuevos versos en sus melodías, se privaría de una perspectiva diferente.  Permite a su imaginación vagabundear libremente, captando todo aquello que pueda inspirarle. Muchas de esas imágenes quedarán almacenadas en su inconsciente,  para que afloren en el momento menos esperado, o cuando tenga necesidad de ellas.

El inconsciente es intelectualmente más rico que la parte consciente de la mente: tiene más datos a los que puede recurrir.

Daniel Goleman

EL ESPÍRITU CREATIVO, Daniel Goleman, Paul Kaufman y Michael Ray, Ediciones B, 2009

 

La manera en que improvisa este joven canta de rap, no es otra cosa que trabajo diario, una hábil explotación de sus habilidades. Es lo que Goleman define en El espíritu creativo  como anatomía de un momento creativo. Consta de cuatro pasos:

    1. Observación
    2. Incubación
    3. Iluminación
    4. Traducción en un plan de acción

Nuestro rapero no planifica, fluye.  Pero tiene un plan. Y lo cumple.

Considero que es entonces cuando la improvisación, sin perder su espontaneidad, se ha convertido en un acto creativo planificado.

Muy bien invertido el euro que le di al rapero improvisador. Un euro por una lección impagable. Un euro invertido en mi futuro.

ADENDA (Noviembre 2016)

En la último campaña publicitaria del BBVA, han utilizado el concepto de «improvisación preparada».

Improvisar una canción que contenga cualquier palabra no es una tarea fácil: hay que prepararse. El humorista David Guapo lo hace en sus actuaciones: en una parte sigue el guión y en la otra improvisa con palabras que el público le dice en directo.  ¿Cómo es posible? Porque lleva preparándose mucho tiempo para ello.

 

Aquí puedes ver el anuncio.

 

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El respeto, o cómo trabajar en equipo

respeto

Respeto procede del latín, respectus, «atención, consideración».

Respetar significa reconocer.  Respetar, en primer lugar, significa que reconozco que existe el otro y que es como es. El respeto comienza por reconocerme a mí mismo. Reconocerse es sentir respeto por mí.

Reconocer significa renunciar a formarme una imagen del otro. Reconocer significa que amo lo real, como soy yo y como es el otro. Amar lo real es alegrarme y beneficiarme de las diferencias que entre ambos existen. No es penetrar el uno en el otro.

Hay que saber sentir, que hay que saber luchar para ganarse el respeto de otros y respetar a esos otros.

—CHAVELA VARGAS

Ese respeto guarda las distancias. No penetra en el otro y tampoco permite que el otro penetre en mí, que me imponga algo o que disponga de mí según su propia imagen. Por eso podemos respetarnos sin pretender nada el uno del otro.

Me alegro de mí mismo tal como soy; me alegro del otro tal como es; y me alegro de las diferencias que existen entre los dos. Es un valor que se aprende desde niños, en casa y en la escuela.

El respeto es convergencia

Si nos necesitamos y pretendemos algo el uno del otro, aún tenemos que reparar en un cuarto aspecto: ¿nos fomentamos mutuamente o bloqueamos el desenvolvimiento de ambos? Si tenemos que reconocer que lo obstaculizamos, entonces el respeto no nos hará converger sino diverger. Por lo que debemos respetar que cada uno pueda y tenga que seguir su propio camino. De este modo, el amor y la alegría mutua más que menguar se profundizan. ¿Por qué? Porque el amor y la alegría son entonces como el respeto: serenos.

Así, de este modo, el respeto nos hace converger. Es fundamental para el trabajo en equipo. Esta manera de trabajar es hoy la manera más habitual de trabajar.

 

¿Quieres trabajar en equipo?

¿Sabes hacerlo?

¿Tienes capacidad para negociar?

¿Consideras que el respeto es básico para la negociación , bien con un cliente bien con el resto de tus compañeros?

¿Qué te impide hacerlo?

¿Cuál será tu primer paso?

 

 

 

Foto superior: Sobre un cómic del dibujante Paco Roca. Foto inferior: De la exposición de trabajos fin de curso alumnos Escuela de BBAA de Ciudad Real

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Avanzando en la confianza: comunicar

Hola.

Esta es la primera entrada de este blog. Lo lógico es decirte desde el principio qué vas a encontrar en él. La primera impresión, como una primera cita, deja huella, para bien o para mal, en nosotros.

    1. ¿Qué quiero contar en esta bitácora?
    2. ¿Qué quiero que sientan las personas que se acerquen hasta este blog?

La respuesta a la primera pregunta es sencilla.  En esta bitácora quiero aportar lo que considero son mis soluciones, en dos aspectos sobre los que, fundamentalmente, versará este blog:  el storytelling y la Marca Personal. Tanto en storytelling como en Marca Personal me he formado, estudiado e investigado. Por eso, encontrarás opiniones diferentes a las que se vierten en muchos blogs sobre esos dos aspectos.

El storytelling y la Marca Personal formar un triángulo, en el que el tercer lado es la comunicación.

Los guías suizos expertos en escalada, diseñan sus rutas en sentido inverso. Es decir, parten de la cima y van trazando la subida hasta ella, bajando hasta la base desde la cumbre.

Yo seguí el mismo método de los guías suizos: desde la cima, descendí hasta la base. Seguí, además, el consejo de un famosísimo publicitario que decía que había que conseguir que un producto pudiera definirse con una sola palabra.

 

Para mí la cumbre es definir con una sola palabra el contenido de este blog. Y después, ir descendiendo.

La palabra es Confianza

 

La confianza es un concepto invisible, un intangible. No se puede tocar, pero existe. O no. Es entonces cuando hay que ganársela. La confianza se asienta en creencias personales, que la soportan como un valor esencial. Una Marca Personal ha de asentarse sobre la confianza que genera quien la ostenta y para quien se acerca a ella para recibir sus servicios. ¿Consumiríamos un producto que no generara en nosotros confianza?

Lo esencial es invisible a los ojos.

Antoine de Saint- ExupéryEl principito,

El siguiente paso atrás desde la cumbre es la frase que dé sentido a la palabra confianza.

La frase es Avanzando en la confianza

 

¿Por qué esta frase en el japonés? El japonés es un idioma lleno de símbolos. El concepto de comunicación se compone en japonés de dos kanjis (el alfabeto japonés de símbolos):

    1. El primer kanji, , significa sabedor, conocedor, camino, ir hacia
    2. El segundo kanji, , significa honestidad, confianza, pero también forma parte del verbo escribir.

 

Globalmente, podríamos traducir estos conceptos como «la honestidad del conocedor» y se usa para «comunicación». Pero también hay otras acepciones como la de «avanzar en la confianza».

Por esta razón, el triángulo que forma parte del logotipo de Comunicación Vitae, se puede girar hacia la derecha. Se obtiene así el símbolo del «Play»con el que los aparatos electrónicos, nos invitación a la acción.

Así, en japonés, «comunicación», se correspondería con la palabra tsūshin (el símbolo sobre la u significa que es larga, se lee «tsuushin»), que en kanji es así: 通信.

Esto es lo que me contó mi amigo Javier Picazo, desde Tokio, donde ejerció como corresponsal de la Agencia EFE.

 

Vivimos en la Era de la Atención, en la que se produce una paradoja: el exceso de información provoca un descenso en la atención.No serían creíbles mis postulados, si no comenzara por aplicármelos a mí mismo primero, si no mostrara mi coherencia.

  1. ¿Qué mensajes quiero transmitir, en medio de la barahúnda de mensajes con los que convivimos a diario?
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