Emprendedoras, un reto personal

Baby, tu vales mucho (Baby boom, 1987) es una deliciosa comedia romántica, protagonizada por una encantadora Diane Keaton. La película narra la aventura vital de una alta ejecutiva casada con su trabajo, conocida como La tigresa. Su vida personal y profesional cambiará drásticamente tras recibir “en herencia” a Elisabeth, hija de un primo fallecido.

Ver esta película de nuevo me ha cambiado la mirada. No sólo es una deliciosa comedia romántica. Si hay una película que defina el proceso de construcción de una Marca Personal, ésta es Baby, tu vales mucho. Lo que le ocurre a la protagonista -número uno de su promoción en la universidad- a partir del momento en que pierde su trabajo a consecuencia de su inesperada “maternidad”, es la plasmación de uno de los cambios de identidad más poderosos y emocionantes narrados en el cine. Es decir, el camino que hay entre descubrir quién soy y quién quiero ser.

El contexto donde he asistido a la proyección de esta película, ha favorecido – sin duda- esta nueva mirada. Baby, tu vales mucho fue elegida por Antonio García Tabuenca, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Alcalá, para ilustrar su charla Mujer y actividad emprendedora (1).

Un reto personal

Las secuencia iniciales de Baby, tu vales mucho, casi documentales, retratan el Manhattan neoyorquino de los 80, invadido por una marea femenina acudiendo a sus trabajos, hasta que la cámara se centra en nuestra protagonista.

La década de los 80 marcó el inicio de la incorporación masiva de las mujeres al mundo laboral. De aquellos años son los primeros estudios sobre la capacidad emprendedora y empresarial de las mujeres. García Tabuenca ha recopilado estudios de diferentes épocas, países y autores, para definir un perfil de la mujer emprendedora, características específicas que las distinguen de los varones.

  1. Las mujeres se plantean, en primer lugar, el emprendimiento como un reto personal. La obtención de ingresos es relegada a lugar secundario.En los varones es, exactamente, al contrario.
  2. Las mujeres emprendedoras buscan conciliar trabajo y vida familiar. Esto, al convertirse en un obstáculo, frustra la actividad.
  3. Mayoritariamente, las emprendedoras son mujeres de una clase social favorecida que obtuvieron buenas calificaciones en la Universidad; sin embargo, presentan deficiencias en áreas financieras y técnicas.
  4. Las empresarias crean más negocios nuevos, de dimensión más pequeña que los de los hombres y de menor productividad. Al tener menor experiencia, hay una mayor posibilidad de fracaso, excepto cuando entran en actividades ligadas a la alta tecnología.
  5. Seleccionan, a diferencia de los hombres, sectores de actividad como servicios o servicios personales;  principalmente, en sectores tradicionales, de carácter eminentemente femeninos, en los que suelen comenzar más tarde que los hombres. Estas actividades son de más fácil financiación, puesto que tienen mayores barreras que los varones para acceder al crédito.
  6. El tamaño de las empresas que crean las mujeres es más pequeño, lo que implica que los costes sean superiores.

Todos estos aspectos están definidos en Baby, tu vales mucho. Si a esta película se le quitan los peinados y el vestuario de Diane Keaton, continúa teniendo tanta vigencia hoy como el año en que fue estrenada.

Por lo que a España se refiere, hay que constatar un hecho: A partir del año 2000, se licencian en las universidades españolas más mujeres que hombres. Sin embargo, en 2002, uno de cada diez emprendedores era mujer. En 2009, se eleva a casi dos mujeres de cada cinco varones. Y las cifras crecen año a año. Lee aquí  algunas historias de emprendedoras españolas.

emprendedoras un reto personal 1

Me irá bien sola

Alimentar a la pequeña Elisabeth, inspirará a la que fuera La tigresa, la creación una empresa de alimentación infantil, que acaba imponiéndose en el mercado. Rechaza la oferta de compra de aquellos que un día le negaron la gestión a causa de su condición de mujer y de madre, con este demoledor alegato, que es toda una visión, como mujer y como empresaria.

Creo que prefiero quedarme donde estoy. En mi oficina tengo una cuna y un cuadro pequeño en la pared de mi escritorio. Y eso es lo que me gusta. Creo que me irá muy bien sola.

 

Foto Superior: Mi cariñoso agradecimiento a la modelo y a la fotógrafa que me autorizaron para tomar la fotografía que ilustra esta nota, una luminosa mañana en la que ya apuntaba la primavera.

 

Tengo más de 25 años de experiencia en comunicación.
Desde hace 5 años he convertido mi pasión en mi trabajo: el Storytelling. Ayudo a empresarios, emprendedores y profesionales a definir su Identidad descubriendo su historia. Soy Coach de Marca Personal.

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