Historias, el horno del corazón

Las empresas son, en general, solemnes y poco propensas a mostrar sus sentimientos. Y el empresario. Igual que los profesionales que con el trabajan.. Quizás con una excepción. A los vendedores o comerciales se les permite “mostrarse simpáticos”. Estas actitudes se reflejan en la manera en que comunican, interna y externamente.

La mentalidad del ejecutivo está programada para ser analítica, objetiva, y, en muchos casos impersonal. En consecuencia, su comunicación tiende a ser fría. Igual que sus exposiciones, muchas de ellas elaboradas en farragosas presentaciones en Powerpoint o Keynote. Presentaciones  argumentativas, plagadas de datos.  En muchas de estas presentaciones sobran diapositivas y falta corazón.

Igual puede afirmarse de la comunicación interna en las empresas. O del envío de decenas de correos electrónicos diarios. En los que en la línea de “asunto” se coloca la primera fase que viene a la cabeza. O en los mensajes colocados en las diferentes redes sociales (en algún caso, en sólo 140 caracteres), bien sea éstos personales o profesionales.

Cuanto he dicho no es caprichoso. He sido directivo durante años. Yo mismo caí en esos mismo errores. Yo mismo no me detenía a pensar el “Asunto” del correo electrónico. No era consciente que desde el “Asunto” tenía que captar la atención del receptor.  También he estado al otro lado, como Director de Comunicación de una Agencia de Comunicación.  Mi tarea era hacer llegar los mensajes de las empresas – nuestros clientes– a otros periodistas.

En el año 2008, me encontré con  el libro “Será mejor que lo cuentes “. Y digo me lo encontré, porque estaba abandonado sobre un archivador de la redacción de la cadena de radio donde trabajaba. Pasé junto a él varios días. Una tarde, finalizadas mis tareas,  decidí esperar antes de  antes de regresar a casa, a la espera de que se disolviera el atasco de cada tarde a esa misma hora. y que no me pillara el atasco de regreso Nadie dijo ser su dueño, así que me lo apropié. Y ahí se produjo el cambio. Mi manera de entender la comunicación cambió radicalmente.

La ideas tienen que bajar al horno del corazón para que se calienten, así afloran las emociones.  Ángel Lafuente

Una receta tan simple como antigua, pero precisamente por ello tan inusitada. Así, aplicando tan sencillo remedio, es como la enumeración de datos, demostraciones, cifras o estadísticas dan paso a las emociones, y las argumentaciones a relatos que evocan las emociones de la audiencia, logrando de ellos el bien más preciado en estos tiempos, su atención.

Nuestros mensajes de esta manera serán más perdurables en la mente de quienes nos escuchan, y más contagiosos, porque hemos establecido una ruta hacia su corazón.

No hay milagros, sólo esfuerzo. Es preciso cambiar cuando las circunstancias lo exigen. “Las cincunstancias han cambiado. ¿Qué va a hacer usted?”, dijo Keynes.

El éxito acompañará a aquellos que sean capaces de acomodarse a esta nueva situación. Se hace necesario cambiar nuestra manera de pensar, tomar conciencia de la nueva realidad en la que nos estamos moviendo. El siguiente paso no es otro que ser inspiradores.

 

 

 

Tengo más de 25 años de experiencia en comunicación.
Desde hace 5 años he convertido mi pasión en mi trabajo: el Storytelling. Ayudo a empresarios, emprendedores y profesionales a definir su Identidad descubriendo su historia. Soy Coach de Marca Personal.

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